En las comunidades de propietarios en España es habitual que surjan conflictos por el uso de las plazas de garaje, especialmente cuando algún vecino decide usar su espacio como trastero.
Aunque muchos propietarios piensan que pueden hacer lo que quieran con su plaza, la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) establece límites claros.
El artículo 7.2 de la LPH indica que los propietarios no deben llevar a cabo actividades que sean molestas, insalubres, peligrosas o perjudiciales para el edificio o para el resto de copropietarios. Esta disposición es clave para resolver disputas sobre usos indebidos del garaje.
Es necesario explicar cómo y cuándo puedes apelar al artículo 7.2 de la LPH si un vecino convierte su garaje en trastero, qué límites existen y cómo proteger tus derechos como propietario.
¿Qué dice exactamente la Ley de Propiedad Horizontal? Regula la convivencia entre copropietarios y el uso de espacios privados y comunes en un edificio o comunidad.
Según esta ley, cada propietario tiene derecho a usar su plaza de garaje como considere, siempre que no afecte negativamente a la comunidad.
El artículo 7.2 de la LPH señala que no está permitido realizar actividades molestas, insalubres, nocivas o peligrosas para la finca o para otros propietarios.
Esto es esencial para entender que, aunque no exista una prohibición explícita de usar el garaje como trastero, sí hay límites legales para proteger la convivencia.
En la práctica, la ley obliga a respetar la seguridad del edificio, su estructura y los derechos de los demás propietarios. Si el uso del garaje excede esos límites o causa perjuicio, puedes respaldar tu queja legalmente.
¿Es legal convertir un garaje en trastero? La LPH no prohíbe de forma explícita guardar objetos en una plaza de garaje privada siempre que no sean peligrosos o molesten a otros vecinos. Por tanto, en teoría se puede usar como trastero si los estatutos comunitarios no lo impiden.
Sin embargo, no toda acumulación de objetos es inocua. Si el trastero improvisado genera riesgos (como objetos inflamables), ocupa zonas comunes o dificulta el uso legítimo de otras plazas, entonces se puede considerar una actividad molesta o peligrosa según el artículo 7.2 de la LPH.
Además, los estatutos de tu comunidad de propietarios pueden contener normas más estrictas que regulen el uso de garajes y prohíben expresamente que se destinen a trastero. Si ese es el caso, tienes una base legal aún más sólida para exigir el cumplimiento.
