Publicada

En los meses fríos la calefacción representa una parte importante de la factura de energía en el hogar, y muchos buscan maneras de gastar menos sin perder confort térmico.

La OCU ha destacado recientemente que un ventilador de techo puede ser un aliado, incluso cuando se tiene la calefacción encendida, y no solo en verano.

Lejos de lo que muchos piensan, usar un ventilador junto con la calefacción no aumenta la factura de forma significativa; al contrario, al distribuir mejor el aire caliente, el sistema principal trabaja con menos esfuerzo, lo que se traduce en ahorro económico y mayor confort en toda la estancia.

Este método aprovecha un principio físico básico: el aire caliente tiende a subir hacia el techo, y un ventilador de techo en modo invierno puede bajar esa capa caliente hacia donde estás tú.

Así, no solo se mantiene una temperatura más uniforme, sino que se puede reducir el consumo total de energía en comparación con dejar que el calor se concentre en el aire alto de la habitación.

Según la OCU, la mayoría de los ventiladores modernos incorporan un modo inverso o modo invierno, que hace que las aspas giren en sentido horario.

Esta función atrae el aire más frío hacia arriba y empuja el aire caliente acumulado en el techo hacia abajo por los laterales de la habitación.

El resultado es una temperatura más uniforme en toda la estancia, lo que permite mantener el confort con el termostato un poco más bajo.

Esto reduce la necesidad de que la calefacción esté constantemente trabajando a alta potencia, lo que se traduce en una factura de energía más baja.

La clave está en que el ventilador no genera calor extra, sino que distribuye el que ya existe de manera más eficiente. Los ventiladores consumen muy poca energía (normalmente entre 15 y 30 W) mientras que los sistemas de calefacción pueden llegar a consumir cientos o miles de vatios.

La principal ventaja de este truco es que el consumo de ventilador es tan bajo que el gasto adicional es mínimo en comparación con el ahorro que se consigue al optimizar la calefacción.

Por ejemplo, al mejorar la circulación del aire caliente, se puede bajar el termostato 1-2ºC sin perder confort. Este simple ajuste puede suponer un ahorro considerable a lo largo de la temporada de frío.

Además, mejorar la distribución de calor también puede hacer que las zonas más frías de una habitación (como el suelo o las esquinas) estén más confortables, lo que genera una sensación térmica más agradable sin subir la calefacción.

La gran mayoría de los ventiladores de techo modernos permiten cambiar el sentido de rotación de las aspas con un interruptor, mando a distancia o botón en el motor del ventilador.

Para conseguir el efecto deseado, activa el modo inverso en velocidad baja o media. No es recomendable ponerlo a máxima potencia, ya que el objetivo no es crear corrientes de aire directo, sino redistribuir el calor de forma homogénea.