Tener un trastero puede parecer una ventaja para liberar espacio dentro de casa, pero no todos los usos de ese espacio están permitidos en una comunidad de vecinos. Lo que para ti es práctico, para otros puede ser un problema legal.
Si has enchufado un congelador o frigorífico en el trastero, tu comunidad puede tener motivos legales para exigir que lo retires, e incluso, intervenir si supone un perjuicio para el resto de propietarios.
En consecuencia, la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) y los estatutos de tu comunidad son determinantes a la hora de aceptar o prohibir ciertos aparatos y usos dentro de los trasteros. Entenderlos te ayudará a evitar conflictos y posibles sanciones.
Aunque el trastero es privativo, su uso no es libre ni ilimitado: está sujeto a la Ley de Propiedad Horizontal y a los estatutos de la comunidad. Estos marcan que solo puede destinarse a guardar enseres personales, no para usos distintos sin autorización.
Esto significa que conectar un aparato eléctrico de uso cotidiano, como un congelador, puede considerarse una alteración del uso básico del trastero si no está expresamente permitido.
Además, los estatutos pueden incluir normas específicas sobre el trastero, incluso prohibiendo expresamente aparatos que requieran consumo continuado. Si los vecinos lo aprueban en junta, la comunidad puede exigir el cese de ese uso.
Además, los trasteros muchas veces no cuentan con instalación eléctrica diseñada para aparatos de alto consumo, lo que puede sobrecargar el sistema y aumentar el riesgo de incendios o fallos eléctricos.
Por estos motivos, la comunidad tiene base legal para solicitar que desinstales el aparato, requiriéndole incluso por escrito o judicialmente si hace falta. La seguridad de todos los vecinos está por encima del uso individual.
La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) obliga a los propietarios a no alterar la seguridad del edificio ni perjudicar a otros propietarios. Tener enchufado un congelador en un trastero sin regulación puede entrar en conflicto con ese mandato.
La LPH incluye mecanismos para que la comunidad actúe ante usos indebidos, desde avisos formales hasta acciones judiciales si es necesario. Esto permite a la junta de propietarios proteger los intereses comunes y restituir el uso correcto del trastero.
En muchos casos, la intervención de la comunidad no solo busca quitar el aparato, sino garantizar que no haya riesgos eléctricos, costosos para todos si no se gestiona adecuadamente.
En consecuencia, "la normativa permite a la comunidad de vecinos intervenir". Así lo advierten expertos en propiedad horizontal, que recuerdan que enchufar un congelador en un trastero puede vulnerar la Ley de Propiedad Horizontal, especialmente si afecta al consumo eléctrico común o a la seguridad del edificio.
