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En casas antiguas suele ser más difícil instalar sistemas tradicionales de calefacción como gas natural o aerotermia debido a muros gruesos, instalaciones obsoletas o falta de espacio para obras.

Por ello, los radiadores eléctricos inverter de piedra natural destacan como opción eficiente sin necesidad de grandes reformas.

Fran Carbonell (carbonellinstaladores), electricista, explica en TikTok que estos radiadores no solo son sencillos de colocar, sino que su tecnología de control automático de potencia permite mantener una temperatura homogénea sin consumos excesivos. Ello ayuda a equilibrar confort y ahorro.

Además, la programación diaria de estos radiadores permite encender y apagar automáticamente en los momentos más convenientes, reduciendo el gasto energético sin sacrificar el bienestar dentro de casa.

Según Fran Carbonell, la gran ventaja de estos radiadores eléctricos inverter de piedra natural es que se instalan fácilmente sin obra pesada. Basta con fijar los soportes en la pared y conectar el radiador directamente a la red eléctrica.

Este sistema se adapta muy bien a viviendas antiguas donde no es posible colocar tuberías o conductos para calefacción central. En muchos casos, la electricidad es la única energía disponible sin grandes inversiones.

Los modelos inverter ajustan automáticamente la potencia para mantener una temperatura constante, evitando los picos de consumo que ocurren con sistemas que se encienden y apagan continuamente.

Esto permite que el radiador trabaje de forma más eficiente en comparación con aparatos eléctricos básicos, reduciendo el uso de energía innecesaria y favoreciendo un gasto más racional.

La combinación de tecnología inverter con piedra natural integrada en estos radiadores hace que el calor se distribuya de forma más uniforme y se mantenga durante más tiempo, incluso cuando el aparato ha dejado de consumir electricidad.

La piedra natural posee gran inercia térmica, lo que permite que el radiador libere calor de forma prolongada. Aunque tarda algo más en alcanzar la máxima temperatura, la energía se aprovecha mejor y se mantiene el confort térmico con menor consumo.

Este principio también se utiliza en otros sectores de calefacción eléctrica, donde la inercia térmica reduce la frecuencia de encendido y apagado, beneficiando la eficiencia energética general.

Aunque otros sistemas como gas natural o aerotermia pueden ser eficientes, no siempre son practicables en viviendas antiguas sin importantes obras.

Por eso, los radiadores eléctricos destacan por su instalación simple y control independiente por estancia.

Según comparaciones especializadas, los radiadores eléctricos convierten el 100% de la electricidad que consumen en calor, a diferencia de sistemas centralizados que pueden perder energía en tuberías o ductos.

Además, permiten zonificar la calefacción, es decir, calentar solo las estancias que se usan, lo que puede reducir aún más la factura energética frente a sistemas que calientan toda la vivienda sin distinción.