Cada vez son más los españoles que deciden hacer las maletas para buscar mejores oportunidades laborales fuera de nuestro país. La posibilidad de acceder a salarios más elevados, un mercado laboral más dinámico o mejores condiciones de trabajo convierte a varios países europeos en algunos de los destinos favoritos para quienes buscan un cambio profesional.
Entre ellos destaca Irlanda. Además de registrar una de las tasas de paro más bajas de la Unión Europea, el país mantiene una demanda constante de trabajadores en sectores como la hostelería, la construcción, el comercio o las nuevas tecnologías. Según los últimos datos de Eurostat, el desempleo se situó en el 4,3 %, muy por debajo de la media comunitaria. Actualmente, más de 14.600 españoles residen allí, de acuerdo con las cifras del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Las condiciones laborales también se han convertido en un factor cada vez más importante a la hora de elegir destino. En España, cerca del 40 % de los trabajadores afirma sufrir estrés o ansiedad relacionados con su empleo, una cifra que supera la media europea. Además, más de la mitad reconoce padecer agotamiento crónico o burnout, según distintos estudios sobre salud laboral.
En este contexto, es interesante comparar cómo regulan otros países aspectos tan cotidianos como las pausas durante la jornada de trabajo. Y es aquí donde Irlanda marca una diferencia llamativa respecto a España.
En concreto, la Organisation of Working Time Act 1997 establece que los trabajadores deben disfrutar de 15 minutos de descanso una vez superadas las cuatro horas y media de trabajo. Si la jornada alcanza las seis horas, el descanso mínimo pasa a ser de 30 minutos, pudiendo incluir esos primeros 15 minutos.
Además, los empleados del comercio minorista que trabajen más de seis horas y cuya jornada coincida con la franja comprendida entre las 11:30 y las 14:30 horas tienen derecho a realizar un descanso ininterrumpido de una hora dentro de ese mismo intervalo.
En España la regulación es diferente. El Estatuto de los Trabajadores reconoce una pausa cuando la jornada continuada supera las seis horas, aunque salvo que el convenio colectivo o el contrato establezcan lo contrario, ese tiempo de descanso no se considera trabajo efectivo.
Descansos diarios y semanales
Las diferencias también aparecen al finalizar la jornada pero en este caso, España sale mejor parada. En Irlanda la ley garantiza un mínimo de 11 horas consecutivas de descanso entre un día de trabajo y el siguiente, mientras que en España ese periodo asciende a 12 horas.
En cuanto al descanso semanal, la normativa irlandesa reconoce 24 horas consecutivas cada semana o 48 horas dentro de un periodo de 14 días. En España, por su parte, los trabajadores tienen derecho, con carácter general, a un descanso mínimo de día y medio ininterrumpido cada semana.
En cualquier caso, tanto en Irlanda como en España estas condiciones pueden mejorar a través de los convenios colectivos o de los acuerdos específicos aplicables en cada sector.
Menos horas y salarios más elevados
Las diferencias entre ambos países no terminan en las pausas. Según Eurostat, la jornada laboral efectiva también es ligeramente inferior en Irlanda. Allí se trabajan 35,1 horas semanales de media, frente a las 36,2 horas registradas en España.
En el conjunto de la Unión Europea, las semanas laborales más largas corresponden a Grecia (39,6 horas), seguida de Bulgaria y Polonia (38,7) y Lituania (38,4). En el extremo opuesto se sitúan Países Bajos (31,9 horas), Dinamarca y Alemania (33,9) y Austria (34 horas).
A ellos se suma una importante diferencia salarial. El sueldo medio anual de un trabajador a jornada completa en Irlanda ronda los 61.051 euros, prácticamente el doble que la media española, situada en torno a 33.700 euros.
Una combinación de empleo remuneración y condiciones laborales que explica por qué cada año miles de españoles siguen viendo en este país una oportunidad para desarrollar su carrera profesional.
