La Seguridad Social mantiene el calendario de la reforma de las pensiones, lo que implica que no todos los trabajadores podrán jubilarse a los 65 años en 2026.
En concreto, solo podrán hacerlo quienes acrediten un mínimo de 38 años y tres meses de cotización. Quienes no alcancen ese umbral deberán esperar hasta los 66 años y diez meses para acceder a la jubilación ordinaria.
Este sistema forma parte de la reforma iniciada en 2011, que introdujo un modelo progresivo para adaptar la edad de jubilación al aumento de la esperanza de vida y a la sostenibilidad del sistema.
Endurecimiento progresivo
El modelo actual establece dos edades ordinarias de jubilación en función de los años cotizados. Así, quienes tengan carreras laborales más largas pueden retirarse antes, mientras que quienes no alcancen ese nivel deberán retrasar su jubilación.
En 2026, la barrera se sitúa en 38 años y 3 meses cotizados para poder jubilarse a los 65 años. En caso contrario, la edad se eleva hasta los 66 años y 10 meses.
Este escalón forma parte de un endurecimiento progresivo que culminará en 2027, cuando la edad ordinaria alcanzará los 67 años para quienes no hayan cotizado al menos 38 años y 6 meses.
Según los datos oficiales, el envejecimiento de la población y la baja natalidad están incrementando el gasto en pensiones, lo que obliga a introducir ajustes estructurales para garantizar su sostenibilidad.
¿Cómo afecta a los trabajadores?
Este sistema afecta especialmente a quienes han tenido carreras laborales irregulares, con periodos de desempleo, contratos temporales o interrupciones en la cotización.
Además, la reforma incorpora cambios en el cálculo de la base reguladora mediante un modelo dual que permite elegir automáticamente la opción más favorable.
Sistema tradicional: se calcula con las últimas 300 bases de cotización (25 años), divididas entre 350.
Nuevo sistema: permite computar 302 bases dentro de los últimos 304 meses (25 años y 4 meses), descartando los dos peores meses.
Este modelo busca beneficiar a quienes han tenido trayectorias laborales menos estables, eliminando los periodos con menor cotización.
La transición será progresiva entre 2025 y 2040, ampliando el periodo de cálculo hasta los 29 años, con posibilidad de excluir hasta 24 meses de menor cotización.
¿Cuándo acceder a la jubilación anticipada?
Los trabajadores que cumplan el requisito de cotización podrán anticipar su jubilación hasta dos años respecto a la edad ordinaria.
Así, quienes puedan jubilarse a los 65 años podrán hacerlo desde los 63, aunque con penalizaciones que reducen la pensión de forma permanente.
Estos coeficientes reductores pueden ir desde aproximadamente un 3% por adelantar un mes hasta en torno al 21% si se anticipa el máximo de 24 meses.
En el caso de quienes tengan que esperar hasta los 66 años y 10 meses, podrán jubilarse anticipadamente a partir de los 64 años y 10 meses.
Medidas y contexto
La Seguridad Social también ha reforzado medidas de protección para determinados colectivos. Por ejemplo, las empleadas del hogar pueden acceder al subsidio para mayores de 52 años en condiciones más flexibles.
La reforma sigue generando debate entre economistas y sindicatos. Mientras el Gobierno defiende que es necesaria para sostener el sistema, algunos expertos consideran que podrían ser necesarios nuevos ajustes en el futuro.
De hecho, algunos países europeos ya plantean retrasar aún más la edad de jubilación, como Dinamarca, donde se estudia alcanzar los 70 años en las próximas décadas.
Por otro lado, las organizaciones laborales advierten de prácticas empresariales que pueden dificultar alcanzar los años necesarios de cotización, especialmente en casos de bajas médicas prolongadas o despidos en edades cercanas a la jubilación.
Ante este escenario, los expertos recomiendan planificar la jubilación con antelación y revisar el historial de cotización para evitar sorpresas en el momento de retirarse.
