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La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), es el organismo encargado de supervisar las cuentas públicas y analizar la sostenibilidad de las finanzas del Estado, lleva tiempo estudiando uno de los fenómenos que más preocupa tanto a empresas como a administraciones: el aumento de las bajas laborales en España.

La incapacidad temporal se ha convertido en uno de los principales desafíos del mercado laboral español. Solo en la última década, el número de procesos de baja médica se ha multiplicado hasta superar los 8,5 millones anuales, mientras que cada día más de un millón y medio de trabajadores permanecen fuera de sus puestos de trabajo por motivos de salud.

Con el objetivo de entender qué factores explican este incremento, la AIReF ha analizado miles de expedientes y ha identificado varios patrones comunes. Entre sus principales conclusiones destaca que las mujeres y los trabajadores menores de 40 años son los grupos con mayor probabilidad de iniciar un proceso de incapacidad temporal.

Mujeres y menores de 40 años

Los datos que sustentan estas conclusiones forman parte de una investigación reciente de la AIReF sobre la incapacidad temporal en España. El informe analiza qué características comparten los trabajadores que tienen una mayor probabilidad de solicitar una baja médica y cómo influyen factores como la edad o el tipo de contrato.

Las conclusiones del informe fueron comentadas, además, por la economista y periodista Pilar García de la Granja durante una intervención en COPE. A partir de los datos recopilados por la AIReF, explicó cuáles son los perfiles de trabajadores que presentan una mayor probabilidad de iniciar una incapacidad temporal.

Uno de los rasgos más llamativos es la diferencia entre géneros. Según los datos analizados, las mujeres presentan más procesos de incapacidad temporal que los hombres, un fenómeno que, de acuerdo con algunos expertos, tiene varias explicaciones más allá de la baja por maternidad.

Una de ellas es que en muchas ocasiones son ellas quienes siguen asumiendo una mayor carga de cuidados familiares, lo que incrementa el estrés y las situaciones de desgaste físico o mental.

También influye el hecho de que haya una mayor presencia femenina en sectores con altos niveles de bajas, como la sanidad, la educación o la administración pública.

Pero el género no es el único factor que destaca en las estadísticas. A este elemento se suma otro que aparece con fuerza en los datos: la edad.

Los trabajadores menores de 40 años tienen una mayor probabilidad de iniciar una incapacidad temporal que los empleados de más edad. No se trata necesariamente de bajas más largas, pero sí de una mayor frecuencia en el inicio de procesos.

Los especialistas apuntan a varios factores, entre ellos un mayor uso del sistema sanitario, cambios culturales en la relación con el trabajo o una mayor sensibilidad ante problemas de salud mental y estrés laboral.

Imagen de un médico.

Precisamente en esta línea, el informe de la AIReF señala que el absentismo no depende únicamente de la salud física del trabajador, sino que también influyen factores económicos, organizativos y sociales.

La estabilidad laboral, por ejemplo, juega un papel importante. Los datos muestran que cuando un trabajador pasa de un contrato temporal a uno indefinido, aumentan los días de baja por incapacidad temporal.

De hecho, según explicó Pilar García de la Granja, el estudio calcula que el cambio a un contrato indefinido puede elevar un 62% los días de baja.

Además, tras la reforma laboral impulsada por el Ministerio de Trabajo, el paso a una situación contractual más estable incrementa en torno a un 30% la probabilidad de iniciar un proceso de incapacidad temporal en el mes siguiente.

La explicación que dan los economistas tiene que ver con la seguridad en el empleo y cuando un trabajador cuenta con un contrato estable, el miedo a perder el puesto se reduce.

Esa seguridad puede influir en la decisión de pedir una baja cuando surge un problema de salud, algo que quizá no ocurriría con la misma facilidad en una situación de mayor precariedad laboral.

Además de ser mujer o tener menos de 40 años, es habitual que el trabajador tenga un salario medio, trabaje en una empresa grande y cuente con un contrato indefinido.

También es frecuente que haya tenido ya un proceso de incapacidad temporal el año anterior, un factor que aumenta claramente las probabilidades de repetir la situación.

Otro dato relevante es la diferencia entre trabajadores asalariados y autónomos. Las tasas de incapacidad temporal son mucho más bajas entre los trabajadores por cuenta propia.

La razón principal es sencilla: cuando un autónomo deja de trabajar, su actividad y sus ingresos se ven afectados de forma directa, lo que reduce la frecuencia con la que se inicia una baja.

A pesar de que el perfil no siempre se cumple, la realidad es que el absentismo es el segundo gran gasto del sistema español, solo por detrás de las pensiones.

Ante esta situación, la AIReF plantea varias medidas para intentar contener el crecimiento del absentismo. Entre ellas está reforzar el seguimiento de las bajas, revisar algunos aspectos de la normativa laboral y mejorar el funcionamiento de la atención primaria para reducir las listas de espera.

Los expertos consideran que una gestión sanitaria más ágil podría facilitar altas médicas más rápidas y evitar procesos innecesariamente largos.