España sigue siendo uno de los principales destinos para miles de personas que buscan empezar de nuevo. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, nuestro país alcanzó un récord de 49,68 millones de habitantes a 1 de abril de 2026, impulsado por la llegada de más de 90.000 inmigrantes en el primer trimestre.
Quienes llegan lo hacen atraídos por la posibilidad de encontrar estabilidad, empleo y una calidad de vida que en sus países de origen resulta cada vez más difícil de alcanzar. Sin embargo, la realidad con la que muchos migrantes se encuentran al aterrizar es bastante distinta.
Aunque España presume de ser una economía avanzada, el aumento constante del precio de la vivienda, la alimentación o los suministros básicos ha complicado enormemente el día a día. Los salarios bajos y la precariedad marcan la vida de millones de españoles, pero también, de las personas que llegan sin contactos ni una red de apoyo.
De todos ellos, algunos consiguen encontrar una profesión que les permite cambiar radicalmente su situación económica. Ese es el caso de Sandra Ruiz, una venezolana que pasó de vivir con apenas 500 euros al mes en España a ganar hasta 3.000 euros como camionera.
Una vida nueva
El transporte por carretera es uno de esos sectores que sigue generando rechazo entre muchas personas por las exigencias que implica. Las largas jornadas al volante, la soledad, el cansancio y el tiempo lejos de casa hacen que no todo el mundo esté dispuesto a asumir ese ritmo de vida.
Aun así, continúa siendo una de las profesiones con mejores salarios para quienes no cuentan con estudios específicos en España o necesitan incorporarse rápidamente al mercado laboral.
Sandra Ruiz conoce perfectamente esa realidad. Tiene 35 años, es venezolana y antes de convertirse en camionera desarrolló una carrera completamente distinta.
En Venezuela trabajó como ingeniera y llegó a ocupar el puesto de jefa de una estación de ferrocarriles, un cargo de responsabilidad que, en circunstancias normales, debería haberle garantizado estabilidad económica. Sin embargo, la profunda crisis del país cambió por completo su vida.
La hiperinflación y el deterioro económico provocaron que su sueldo apenas equivaliera a cinco dólares mensuales. A pesar de tener formación universitaria y experiencia, Sandra asegura que era imposible construir un futuro en esas condiciones.
Sandra, camionera, en el pódcast Rutas de Éxito.
En 2017 decidió emigrar y pasó primero por República Dominicana antes de llegar a España a finales de 2019, justo antes de la pandemia.
Su aterrizaje en España estuvo muy lejos de la imagen idealizada que muchas veces se proyecta desde fuera. Durante sus primeros meses sobrevivió con unos 500 euros mensuales, una cantidad con la que tenía que pagar alquiler, comida y todos los trámites necesarios para regularizar su situación.
Como tantos otros migrantes, tuvo que aceptar los primeros trabajos que encontró para salir adelante, uno de ellos como teleoperadora, donde cobraba alrededor de mil euros al mes. Fue entonces cuando cuando empezó a fijarse en el sector del transporte gracias a su pareja de aquel momento.
La decisión no fue sencilla. Sacarse todos los permisos necesarios le llevó aproximadamente dos años y una inversión cercana a los 8.000 euros entre carnets, certificados y formación.
Aun así, entendió que era una oportunidad real para mejorar su situación económica y dejar atrás la precariedad que había marcado sus primeros años en España.
Sus comienzos en el transporte fueron especialmente duros. Empezó haciendo rutas internacionales en equipo, una modalidad conocida como "a dobles", en la que dos conductores comparten vehículo y se alternan para mantener el camión prácticamente en marcha durante todo el día.
Tal y como cuenta la venezolana en el pódcast Rutas de éxito, aquella experiencia "fue extremadamente exigente", con jornadas larguísimas, falta de intimidad y mucho desgaste mental.
Con el tiempo decidió cambiar completamente de enfoque y buscar rutas que le permitieran trabajar sola y tener una vida más equilibrada.
Tras superar el miedo inicial a las maniobras, a los grandes vehículos y a las marchas atrás, encontró su lugar en el transporte regional de contenedores en el puerto de Valencia. Actualmente trabaja de día, duerme en casa y puede mantener una rutina mucho más estable.
Ese cambio también transformó por completo sus ingresos. Sandra asegura que en el transporte nacional ha visto nóminas de entre 2.100 y más de 3.000 euros netos mensuales, dependiendo sobre todo de la cantidad de noches que cada conductor esté dispuesto a pasar fuera de casa. "Algunos camioneros nacionales llegan incluso a cobrar alrededor de 3.200 euros netos", explica.
La clave, insiste, está en el sacrificio personal, hay conductores que priorizan regresar a casa cada noche o dormir fuera solo uno o dos días por semana, mientras otros aceptan pasar prácticamente toda la semana en carretera para aumentar el salario, "todo depende de cuánto tiempo tú quieres sacrificar", resume.
Sandra también compara esas condiciones con las rutas internacionales, que en teoría ofrecen salarios más altos, aunque para ella no compensan.
Explica que conoce compañeros que ganan entre 2.500 y 3.300 euros en internacional, pero a cambio pasan casi todo el mes fuera de casa. Por eso prefiere las rutas nacionales o regionales, que le permiten mantener cierta calidad de vida y cuidar aspectos personales que antes resultaban imposibles.
Actualmente, sus ingresos rondan entre los 2.500 y los 3.000 euros mensuales, una cifra que supone un cambio radical respecto a sus primeros años en España y, sobre todo, frente a los cinco dólares que llegó a cobrar en Venezuela.
