En España, el sector de la limpieza se ha convertido en uno de los grandes pilares del sector servicios. Evidencia de ello, es que actualmente da empleo a más de medio millón de personas en nuestro país.
Un ámbito en el que las mujeres migrantes tienen un importante peso dentro del sector, ya que en su mayoría son ellas las que sostienen buena parte de las tareas vinculadas al cuidado y al mantenimiento de los hogares. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan esta realidad: cerca del 45 % de las personas que trabajan en el empleo doméstico son extranjeras y más del 95 % son mujeres.
Su trabajo resulta fundamental en el día a día de miles de familias, ya que muchas de ellas no solo se encargan de la limpieza de las viviendas, sino también del cuidado de niños, personas mayores o dependientes, convirtiéndose en una pieza clave dentro del sistema de cuidados.
Entre esas historias está la de Paula Álvarez, una joven colombiana de 24 años que hace tres años decidió dejar atrás su vida en Colombia para empezar desde cero en España. Allí trabajaba como auxiliar contable, pero su realidad cambió por completo al emigrar. "Pasé de ser auxiliar contable en Colombia a limpiar pisos en España", cuenta al comienzo de uno de sus vídeos.
Tomar la decisión de marcharse no fue sencillo y según explica, muchas personas de su entorno dudaban de que fuese capaz de adaptarse a una vida completamente distinta. "Cuando le conté a mi familia que había tomado la decisión de emigrar a España en busca de una mejor calidad de vida y nuevas experiencias no me creían capaz. No les cabía en la cabeza que la niña de la casa, que no sabía ni freír un huevo y se le quemaba el agua hervida fuera capaz de sobrevivir en el exterior y mucho menos limpiando pisos", recuerda.
Paula reconoce que creció en un ambiente muy protegido, donde apenas tenía responsabilidades domésticas. "En mi casa no me tocaba ni mover un solo dedo porque sí, lo admito, era la mimada de mi abuela y por más que yo le dijera que iba a hacer algo en la casa ella me decía que no, que para eso ella estaba", explica.
Aun así, hubo un momento en el que sintió que necesitaba cambiar de vida y salir de su zona de confort.
"Muchos se preguntarán que por qué dejé un trabajo de oficina por algo tan difícil como es migrar. Y es que no solo es la estabilidad económica o laboral, sino la del hogar. Siempre viví con mis abuelos y aunque yo aportaba económicamente en la casa, para nadie es un secreto que en la casa de los abuelos o de los padres se tiene todo", señala.
La joven también admite que no se veía pasando toda su vida en la misma rutina. "Además, admite que no se imaginaba a los 40 años trabajando sentada en una oficina y sin haber experimentado la vida", una sensación que terminó empujándola a dar el paso y comenzar una nueva etapa en España junto a su pareja.
Era consciente de que emigrar implicaba asumir muchos riesgos y enfrentarse a situaciones desconocidas, pero sentía que quedarse habría significado renunciar a sus propios sueños. "Mi abuelo siempre me dijo que saliera adelante y que viviera la vida que ellos no vivieron. Eso fue lo que me impulsó a volar. Sonará raro para muchos, pero en el fondo siempre sentí que no encajaba. Siempre he querido salir a comerme el mundo, salir de mi zona de confort", explica.
Finalmente, llegó a España con apenas lo imprescindible. "Una maleta de 10 kg, con 2 vaqueros, 4 blusas y 2 pares de zapatos, sin saber nada de lo que nos esperaba". A partir de ese momento comenzó una etapa marcada por la adaptación, el aprendizaje constante y el esfuerzo diario para salir adelante en un país nuevo.
Aprendió a limpiar casas para sobrevivir
La experiencia migratoria le obligó a enfrentarse a tareas que nunca antes había realizado sola. "La niña de casa que tuvo que aprender a limpiar y a cocinar para poder sobrevivir en un país nuevo, me llevó a descubrir que me gusta la cocina. Me tocó aprender a limpiar. El que ha emigrado sabe que una se tiene que volver lo que nunca ha sido", asegura.
Ahora comparte parte de ese proceso a través de TikTok, donde habla abiertamente de su experiencia y de todo lo que ha aprendido durante estos años. "Hasta el día de hoy estoy súper orgullosa de mí misma. Ver hasta dónde he llegado y todo el camino que me falta porque no piensen que me quiero quedar toda la vida trabajando en limpiezas", afirma.
Porque, aunque hoy trabaja limpiando pisos, Paula tiene claro que este es solo un paso más dentro de sus planes de futuro. Quiere seguir formándose, crecer profesionalmente e incluso emprender algún día.
"Soy una soñadora despierta, pero eso es lo que me mantiene en pie, vivir soñando hasta conseguirlo. Y si muchas personas lo han conseguido y lo han logrado ¿por qué yo no? Soy una auxiliar contable limpiando pisos, pero esto es solo el comienzo".
