Publicada

Para Ana Iglesias, la maternidad nunca fue algo que viniera con instrucciones claras. Pero entre organización, mucho ensayo-error y una capacidad de adaptación constante, ha conseguido que su día a día —con nada menos que diez hijos— sea mucho más llevadero de lo que muchos imaginan.

A sus 42 años, lleva tiempo compartiendo su rutina en redes sociales bajo el perfil de 'Una locura de familia', donde muestra cómo es vivir en una casa donde todo se multiplica: la comida, el espacio, las camas y también los desplazamientos.

Y si hay un reto clave en su caso, ese es moverse todos juntos en familia. Desde hace cuatro años, Ana y su marido apostaron por una solución poco habitual pero que ha marcado un antes y un después: un minibús.

No fue por comodidad, sino por pura necesidad. Como ella misma explica, "obviamente, siendo 11 es la única manera que tenemos de viajar todos juntos y no nos hace mucha gracia lo de tener que estar dividiéndonos".

Este tipo de vehículo, además, les permite organizar mejor los trayectos. Ana suele colocarse en la parte trasera para controlar a los más pequeños y mantener el orden durante el viaje. "Me permite estar en la parte de atrás, controlar al bebé, mirar a ver qué es lo que hacen, que se porten bien…", cuenta.

El gasto es otro de los temas que más curiosidad genera entre sus seguidores, pero ella asegura que no es tan elevado como muchos piensan. "El tema de la gasolina no te creas que es ningún problema porque más o menos es lo que me costaría viajar con dos coches o quizás un poquito menos", explica. De hecho, en uno de sus vídeos detalla una cifra concreta tras repostar: "He echado 73,53 litros y el coste han sido 111,97 euros en total"

Eso sí, no todo es tan sencillo como parece. Conducir un minibús en ciudad tiene sus complicaciones y aparcarlo puede convertirse en un auténtico reto. "Nuestro minibús mide unos 2,70 de alto y los parkings pues suelen andar por los 2,10 como mucho", explica.

A esto se suma el problema del tamaño: "Si aparcas en batería probablemente te comas la mitad de la calzada y te vas a llevar una buena multa"

Por eso, decidieron buscar una alternativa más práctica para el día a día en ciudad. Aprovechando que instalaron placas solares en casa, optaron por un coche eléctrico de siete plazas, que utilizan cuando no necesitan desplazarse todos juntos, especialmente en entornos urbanos como Madrid.

Actualmente cuentan con dos minibuses, una decisión que responde más a la logística que al lujo. Tal y como explica Ana, no siempre pueden coordinarse: "El primer motivo de que tengamos dos es porque igual los llevo yo, pero luego es mi marido quien los tiene que recoger y yo no me puedo dividir en dos".

Un transporte clave para su independencia

¿Y el transporte público? Para ellos, simplemente no es una opción viable. "No se hacen una idea de lo que es ir en metro con nueve o diez hijos", reconoce, dejando claro que prefieren evitar situaciones de aglomeración o posibles riesgos.

Detrás de esta forma de vida hay también un esfuerzo importante, ya que conducir este tipo de vehículos exige una formación específica. "Te tienes que sacar el carné de autobús que son tres exámenes y es bastante más complicado que el de coche", asegura.

Aun así, lo tienen claro: poder moverse todos juntos y mantener su independencia compensa cualquier dificultad. Porque, en su caso, la logística no es solo organización, es la clave para que todo funcione.