Publicada

Según diferentes estudios de 2024 y 2025, un alto porcentaje de españoles tiene dificultades para llegar a fin de mes, con estimaciones recientes que sitúan la cifra entre la mitad y más del 60% de los hogares.

Para millones de españoles, cubrir los gastos básicos al final de cada mes se ha convertido en un ejercicio de supervivencia. Los sueldos no superan los 1.300 euros mensuales, especialmente en sectores como la hostelería, el comercio o los servicios y dejan poco margen para el ahorro o la planificación a largo plazo.

En el otro extremo de la balanza se sitúan quienes viven con tranquilidad económica. España cuenta con alrededor de 33 milmillonarios y más de 1,2 millones de personas poseen un patrimonio superior al millón de euros. 

La coexistencia de ambos extremos alimenta el debate sobre si la desigualdad es fruto de un sistema injusto o de decisiones individuales. Según algunos expertos, como Tamara Galimova, la brecha responde principalmente a las decisiones personales.

Para ella, la diferencia entre quienes llegan con dificultad a fin de mes y quienes acumulan patrimonio no se explica principalmente por los salarios del país, sino por el esfuerzo, la disciplina y la responsabilidad individual, explica en el videopódcast de Rompiendo Esquemas.

Esfuerzo individual frente a desigualdad estructural

Tamara es consultora financiera, pero su trayectoria profesional comenzó en el mundo del fitness. Allí encontró una oportunidad laboral y se formó como instructora en Pilates con una inversión de 17.000 euros, que asumió mientras trabajaba como camarera.

Con el tiempo amplió su formación en distintas disciplinas y se convirtió en una profesional polivalente, capaz de cubrir cualquier clase. Esa estrategia le permitió ganar poder de negociación y alcanzar ingresos cercanos a los 3.000 euros mensuales con apenas 18 años.

Su salida del sector deportivo no fue voluntaria, sino por motivos de salud. Una rectificación cervical le causaba dolores intensos y dificultades para respirar tras largas jornadas, por lo que decidió reorientar su carrera hacia la consultoría financiera, donde aplica la disciplina aprendida en el deporte.

Tamara defiende que la relación con el dinero funciona de forma muy similar al entrenamiento físico. No depende de la motivación puntual, sino de la disciplina y la constancia.

Tamara Galimova habla sobre la cultura del esfuerzo en España.

Igual que nadie consigue resultados en el gimnasio en pocas semanas, tampoco se construye estabilidad financiera "sin un plan y sin repetir hábitos durante años". Para ella, el error de muchas personas es buscar resultados inmediatos sin aceptar el proceso previo de sacrificio.

En su forma de explicar la planificación financiera, Tamara insiste en la importancia de "estructurar el dinero según horizontes temporales". Considera fundamental no destinar todos los recursos a un único objetivo y permitirse pequeñas recompensas para no ver el ahorro como un castigo permanente.

Sin embargo, a este ahorro se puede acceder incluso con un sueldo bajo. "La vida está cara, pero ahorrar con un sueldo de 1.000 euros es posible por dos vías: generar más ingresos o reducir gastos de forma drástica".

En el caso de elegir la segunda opción, Tamara cree que hay ciertas formas de hacerlo. "Compartir piso, alejarte del centro, no viajar, no cambiar de teléfono. Si tu objetivo es jubilarte joven o montar negocios, a lo mejor durante 5 años te sale a cuenta pasarlo mal".

No obstante, la consultora financiera no lo ve como un plan a largo plazo. Rechaza frontalmente el discurso de la queja y sostiene que quien afirma que no puede ganar más dinero, en realidad, no quiere hacer el esfuerzo necesario.

"Yo vengo de un pueblo donde sacaba agua de un pozo y comía carne una vez a la semana. He tenido cuatro trabajos simultáneos y dormía 4 horas al día. Cada uno tiene lo que se merece. Si no lo tienes, es porque todavía no te lo mereces o no has hecho lo suficiente", explica. 

Tamara afirma sin rodeos que cada persona tiene lo que se merece en función de lo que hace. Si alguien no ha alcanzado sus objetivos económicos, es porque todavía no ha hecho lo suficiente o porque no se lo ha ganado aún.

Esta filosofía también se refleja en su visión sobre la educación financiera de los hijos. Su intención no es dejarles una herencia monetaria, sino formación, herramientas y mentalidad.

Prefiere gastar su dinero en vida y, si en el futuro sus hijos tienen un proyecto empresarial, participar como socia bajo condiciones, pero no regalar capital. Para ella, el objetivo es evitar crear dependencia y fomentar la autosuficiencia.

Inmobiliaria: ¿Comprar o Alquilar?

La visión sobre la vivienda que tiene Tamara Galimova también se aleja de la narrativa tradicional. Distingue claramente entre una casa para vivir y una casa para invertir.

A nivel personal, prefiere el alquiler por la flexibilidad que ofrece y por el coste de oportunidad que supone inmovilizar grandes cantidades de dinero en una vivienda.

Critica que muchas personas compren movidas por la emoción, asumiendo hipotecas a 30 años que pueden convertirse en una trampa si los ingresos disminuyen.

Desde un punto de vista inversor, defiende estrategias que muchos consideran incómodas o poco atractivas, como la compra de pisos procedentes de subastas, con ocupantes o que requieren reformas integrales.

Según su criterio, la rentabilidad no está en la estética, sino en comprar muy por debajo del valor de mercado, resolver el problema y generar beneficio.

En este sentido, considera la hipoteca como la deuda más barata existente y apuesta por utilizar el capital del banco mientras el propio dinero sigue generando rentabilidad en otros activos.