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Ana Milán es actriz y una de las figuras más carismáticas y versátiles de la ficción española, conocida por su trabajo en series icónicas como Camera Café, Física o Química o Yo soy Bea.

Directa, sincera y sin pelos en la lengua, nunca ha tenido problema en hablar abiertamente de su vida personal y de los episodios que han marcado su trayectoria.

La intérprete acaba de publicar Bailando lo quitao, su primer libro de ficción. En esta novela, Ana Milán da voz a Josi, una mujer mayor que repasa su vida a golpe de recuerdos, construyendo un relato íntimo de una existencia vivida a contracorriente, sin pedir permiso y sin concesiones.

Ana Milán

En paralelo a este lanzamiento literario, la actriz ha hablado una de las etapas más delicadas de su vida: su infancia. Lo hizo en el programa Buenismo Bien, de Cadena SER, donde relató el acoso escolar que sufrió durante años.

"Yo fui una niña que sufrió bullying de 4 a 8 de EGB. Lo recuerdo como algo que se quedó parte de mi infancia y se quedó con mucha confianza en la vida. Después me dio otras herramientas, pero herramientas que yo en realidad no quería para nada", explicó.

Milán definió cómo aquellas vivencias marcaron profundamente su manera de relacionarse con los demás. "Soy una persona muy sensible, muy emotiva y muy emocional", afirmó.

"Se quedó con parte de mi infancia. Se quedó con celebrar cumpleaños, con que me invitaran. Yo recuerdo que llegué a Madrid a vivir con 16 años y lo hice en un grupo que era muy cariñoso. Cuando me abrazaban, yo me ponía muy tensa, me quedaba muy rígida, porque no había tenido el amor de amigos".

La actriz también reflexionó sobre el dolor que aún hoy le provoca recordar esos episodios. "Cuento esto y a mí algo se me mueve dentro que tiene que ver con el dolor. Tiene que ver con 'esto no me lo quites'. Y te lo quitan", confesó.

Para después lanzar una dura reflexión sobre quienes ejercen el acoso. "Y lo que me parece más importante de esto es que no sé con qué se quedan los que practican el bullying, porque a ti eso no te suma nada. No te quedas nada tangible ni material. Te quedas con el cuerpo lleno de mierda y con otro ser humano destrozado. Así que para".

En una entrevista con la Fundación ColaCao, en una tertulia centrada en las secuelas del bullying, Ana Milán reconoció que esas heridas nunca llegan a cerrarse del todo.

"Siempre que he creído tenerlo curado, me he dado cuenta de que nunca se termina de curar", aseguró. También reveló la crudeza de algunos pensamientos que atravesaron su adolescencia: "En algún momento de mi adolescencia se pasaron pensamientos muy feos por la cabeza porque necesitaba terminar con ese dolor".

La actriz situó el inicio del acoso en un cambio vital inesperado. "Yo estudiaba en un colegio donde todo estaba bien. Yo vivía en Almansa y tenía mis amigas y profes. De repente, en un año nos mudamos a Alicante y empezó a suceder esto", relató.

A partir de ahí llegaron el aislamiento en el recreo, las burlas en el autobús escolar y las exclusiones sociales, como no ser invitada a cumpleaños.

Una experiencia que, como ella misma reconoció, le obligó a reconstruirse desde muy joven. "Yo F", concluyó.