Hurgar en la basura no es una actividad permitida desde el punto de vista legal. En diversos países, entre ellos España, rebuscar en contenedores puede considerarse una infracción administrativa grave, sancionada con multas económicas por motivos de salubridad, orden público o protección de la propiedad de los residuos.
Sin embargo, es una práctica que no solo existe para subsistir o ahorrar, sino que muchas personas lo han convertido en su fuente de ingresos. Cada noche, en zonas comerciales y residenciales, miles de objetos perfectamente utilizables —muebles, ropa o electrodomésticos— acaban en los contenedores por devoluciones o cambios de temporada.
La consecuencia es directa: quienes no pueden permitirse comprar ciertos bienes o buscan reducir gastos encuentran en esos residuos una oportunidad. Lo que para unos es desperdicio, para otros se convierte en recurso, como para Noemy.
'Dumpster diving' o bucear en la basura
El dumpster diving es la práctica de hurgar en la basura para encontrar objetos o información útil. Aunque el término también se usa en el ámbito digital, en su vertiente más conocida se refiere a quienes revisan contenedores para rescatar productos desechados.
Algunos lo hacen por consumo responsable, otros por necesidad y otros como forma de ingreso. En este último grupo se sitúa Noemy, una salvadoreña afincada en Estados Unidos que ha convertido lo que otros tiran en una fuente de sustento para su familia.
La historia de Noemy Vela, conocida en internet como Noemy La Salvadoreña, empieza muy lejos de los contenedores de las grandes superficies estadounidenses. Nació en El Salvador, en una familia numerosa y humilde del campo, como la cuarta de once hermanos.
Su infancia estuvo marcada por la pobreza, por la guerra civil y por una situación familiar compleja debido a la ausencia y la violencia de su padre contra su madre.
Finalmente, su madre, Luz, tomó la decisión de huir con sus hijos para escapar del maltrato y empezar de nuevo en casa de la abuela, vendiendo comida y fruta en la calle y en colegios para sostener a la familia.
La responsabilidad llegó pronto. Con apenas 14 años, Noemy quedó al cuidado de sus hermanos menores cuando su madre emigró a California en busca de ingresos para pagar deudas y ofrecer un futuro mejor. Tres años después, con 17, ella misma dio el salto a Estados Unidos para ayudar económicamente.
Noemy cuenta cómo funciona el dumpster diving.
Comenzó a trabajar en diferentes lugares, como el McDonald's y, fue durante la pandemia cuando empezó a ver en internet videos de personas que buscaban artículos útiles en la basura de las tiendas.
En ese momento, los ingresos de su pareja no alcanzaban para cubrir todos los gastos y ella se sentía deprimida por no poder aportar más. Un motivo que le empujó a revisar contenedores de comercios para rescatar productos desechados.
Sin embargo, su labor no solo se limitó a encontrar objetos desechados, sino también a narrarlo todo por YouTube, donde actualmente cuenta con más de medio millón de suscriptores.
En este canal, Noemy enseña todos los objetos que recupera: lámparas, fundas de móvil y cargadores, mesas de metal, espejos con luz, basureros, elementos decorativos, juguetes, material escolar, prendas de ropa, herramientas…
Uno de los objetos más valiosos que ha encontrado es el de un vivero nuevo. Ella estimó que su valor inmediato rondaba los 800 dólares, pero al buscar su precio en internet, comprobaron que podía costar miles de dólares.
Muchos de estos productos, en el caso de los contenedores de tiendas, provienen de devoluciones, paquetes dañados o liquidaciones de inventario. Lejos de verlo como algo vergonzoso, lo asumió como un trabajo más para salir adelante.
Sin embargo, no todo se vende y parte se destina a su propio hogar. En su comedor, asegura que la mesa es lo único que compraron: cuadros, espejos y decoración provienen de la basura. En la sala, cortinas y adornos también son rescatados.
En el cuarto de su hijo menor hay muebles encontrados en contenedores, y en pasillos y armarios guarda productos de limpieza y otros artículos útiles recuperados. Otra parte se dona o se envía en cajas de ayuda a personas necesitadas en Guatemala y El Salvador.
No obstante, la práctica no está exenta de riesgos. Más allá de posibles sanciones o normas locales, existen peligros físicos. Ella misma cuenta el susto que pasó al abrir un contenedor y encontrar a una persona durmiendo dentro.
