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La vivienda en España sigue siendo uno de los principales problemas diarios para millones de personas, especialmente para los jóvenes, cuyos bajos salarios dificultan seriamente su independencia. Una situación que se agrava en las grandes ciudades y zonas turísticas, donde el precio del alquiler ha subido más de un 8 % en solo un año en la mayoría de capitales.

En Barcelona, esta realidad ya ha provocado una fuerte caída en la oferta del alquiler de larga duración y ha disparado los precios a niveles récord: más de 1.600 euros al mes de media, liderando así la carestía en todo el país. La alta demanda mantiene la presión sobre el mercado, reduciendo las opciones disponibles y consolidando la ciudad como uno de los enclaves más tensionados de España.

Este es el escenario que afrontan miles de jóvenes como Lucía (@luciiagamma en TikTok), quien ha contado en varios de sus vídeos lo que ha supuesto, económicamente, alquilar un piso para ella sola en Barcelona. Paga más de 900 euros al mes solo en alquiler, una cifra que, con gastos incluidos, asciende a 1.200 euros mensuales. Una cantidad inasumible para buena parte de su generación.

Lucía vive sola en un piso de una habitación en Barcelona. No es ningún lujo, pero representa el precio mínimo que encontró para poder tener un espacio propio: paga 935 euros al mes de alquiler, que incluye también una tasa de comunidad. "Es lo más barato que he encontrado en Barcelona para tener un piso entero", reconoce.

A eso se suman los gastos de suministros: agua, luz y gas. Aunque no todos se facturan cada mes, Lucía calcula que la media mensual ronda entre 30 y 35 euros. "No está mal, pero podría ser menos", comenta.

Otros gastos mensuales

En alimentación, procura mantener una dieta saludable sin grandes excesos, lo que le supone entre 150 y 200 euros mensuales. "Podría comer peor y gastar menos", admite. Comer fuera no es habitual en su rutina: apenas 20 o 25 euros al mes y porque se lo proponen sus amigos, reconoce. "Si no fuera por mis amigos, ahorraría hasta el último céntimo".

Otros gastos fijos son el wifi (10 euros al mes) y el transporte público. En su caso, descarta totalmente el uso del coche. "En Barcelona no vale la pena, tardas más que en transporte público", explica. Por eso opta por la tarjeta de transporte, que cuesta 44 euros cada tres meses, es decir, unos 14,66 euros mensuales más.

Al ser autónoma, también incluye la cuota reducida del primer año como trabajadora por cuenta propia: 80 euros al mes. Y aunque hay otras necesidades habituales entre los jóvenes, como plataformas de streaming, teléfono o psicólogo, Lucía confiesa que la mayoría de esos gastos los cubren sus padres.

En total, su gasto mensual asciende a 1.299,66 euros, una cifra que considera desorbitada: "Es una burrada, pero es lo que hay. Independizarse en Barcelona es esto, es una realidad y espero poder seguir pagándolo", reconoce.

Un caso que no es ninguna excepción, sino el reflejo de una realidad cada vez más habitual entre los jóvenes españoles. Y es que, independizarse en una gran ciudad como Barcelona implica asumir unos costes que, en muchos casos, superan al salario medio. Una realidad por la que a pesar de los esfuerzos por ajustar gastos, muchos dependen del apoyo familiar para cubrir lo básico.

La ciudad más cara de España

El problema del alquiler no se limita a grandes capitales. De hecho, lugares como Sant Cugat del Vallès (Barcelona) se ha convertido en la ciudad más cara de España para alquilar una habitación, con un precio medio de 722 euros mensuales por dormitorio en piso compartido, según datos de Idealista. Una cifra que, hasta hace pocos años, habría resultado impensable.

Dentro de la propia Barcelona, las diferencias por barrios también son notables. Sarrià-Sant Gervasi lidera el ranking, con habitaciones que cuestan de media 708 euros al mes, mientras que en Nou Barris, uno de los distritos más asequibles, la media baja a 536 euros. Un contraste que refleja la creciente desigualdad en el acceso a la vivienda, incluso cuando se comparte piso.