Pintar la casa es uno de los trabajos de reformas más pedidos —y el presupuesto no es precisamente bajo—. Mantener las paredes limpias es un básico: visualmente da sensación de higiene, de nuevo e incluso hace la estancia más confortable. Así no hay manchas o rozaduras que te provoquen algún que otro dolor de cabeza y que afeen ese refugio sagrado que es el hogar.
Y, sin embargo, no es tan fácil de conseguir, especialmente si hay niños pequeños que a menudo acaban poniendo sus manitas pringosas en ellas y dejando su rastro. ¡Eso cuando no les da por decorarlas con sus dibujos! Un clásico que puede ser una obra de arte... o no.
Cuando las paredes están pintadas de blanco o de colores claros —lo ideal para dar luminosidad al hogar— mantenerlas en perfecto estado cuesta porque todo se ve mucho. Siempre puede haber imprevistos, como que se caiga una taza de café y salpique. ¡Horror! ¿Y ahora cómo lo quitamos?
Conviene quitar el polvo primero de la pared.
Calma, 'La Ordenatriz', en su truco semanal del consultorio para Magas, tiene la solución idónea. Pero no sólo las manchas son un problema, también los restos que deja algún mueble al rozarse accidentalmente con la pared, como sillas o butacas.
Lo primero que hay que tener en cuenta es el tipo de pintura que se ha utilizado. La plástica es lavable, lo que facilita la tarea. Si es al temple hay que tener mucho cuidado, porque se levanta con facilidad y puede ser peor el remedio que la enfermedad.
Dicho esto, Begoña Pérez nos revela su secreto: la piedra blanca. Antes de nada, conviene limpiar el polvo de la zona con una bayeta seca o un trapo para no arrastrar la suciedad. Seguidamente, con un estropajo mojado en agua, coge el producto y frota hasta que queda impregnada una buena cantidad del mismo.
Luego, pásalo por la zona a tratar haciendo movimientos circulares y sin apretar demasiado para que las manchas vayan desapareciendo poco a poco. Extiéndete un poco por los alrededores; debe quedar uniforme. Una vez que estén limpias, enjuaga el estropajo hasta que quede limpio y pásalo por la pared. En unos pocos segundos comprobarás cómo esta ha quedado impecable.
Para las que no hayáis utilizado la piedra blanca nunca, debéis saber que se trata de una pasta sólida, hecha principalmente con minerales como arcilla blanca, carbonatos, sílice o aluminio, agua, jabón, glicerina vegetal y carbonato de sodio.
Es un producto multiusos, muy asequible, ya que ronda los seis euros dependiendo de la marca, y dura bastante. Vale para un montón de cosas: desincrusta grasa y suciedad difícil en la cocina y el baño, se puede utilizar para limpiar y pulir metales y para dejar como nuevas las suelas de goma de tus deportivas favoritas.
En el caso de las paredes, supone una solución fácil y barata que te ayudará a retrasar la visita del pintor. Otras formas de quitar manchas si la pintura no es plástica es recurrir a la goma de borrar de papelería e incluso a miga de pan. Es importante no recurrir a ingredientes abrasivos.
Cuando la suciedad es muy resistente y está en una zona demasiado visible, no quedará más remedio que darle a la brocha o al rodillo.
