Cada vez más jóvenes se animan a denunciar a través de las redes sociales sus contratos precarios, jornadas abusivas y condiciones laborales indignas, muchas veces sin siquiera estar dados de alta en la Seguridad Social por la empresa en cuestión. Esta realidad, marcada por sueldos bajos y empleos inestables, sigue alimentando el paro juvenil en España, que ronda ya el 24-25 %, según los últimos datos disponibles de finales del 2025.
Una de esas voces es la de Leticia Vázquez, azafata de eventos, que expone en un vídeo de TikTok cómo trabaja jornadas que superan el límite legal sin apenas descanso y sin asegurarle pausas para comer ni una diferencia de 12 horas entre una jornada y otra.
En su vídeo, Leticia arranca con una invitación irónica que resume la situación que vive en su trabajo: "Acompáñame a trabajar de azafata 13 horas al día por 9 euros la hora". No hay contrato, ni plus por horas extra, ni nocturnidad. "Superando la jornada máxima legal, no nos dan el uniforme, no hacen el obligatorio registro de jornada...", resume.
La joven denuncia que, tras llegar desde las 11:00 de la mañana trabajando, a las 16:30 apenas le aseguraron poder parar para comer: "Me han dejado salir a comer de tupper evidentemente. A todo esto, por la mañana me dijeron que no sabían si íbamos a tener tiempo para descansar ni para salir a comer porque claro no tenían a nadie que nos sustituyera ese tiempo por falta de personal".
Leticia subraya que, incluso si la jornada fuese de 8 horas, ese descanso es obligatorio por ley: "Siendo 13 horas y pagándome a 9 euros la hora, tendrás cara de no dejarme salir", reprocha.
Sin alta en la Seguridad Social ni uniforme
Más allá de las pésimas condiciones laborales, la presión continúa incluso fuera del horario laboral: "Ayer por la noche mandándonos mensajes de cómo teníamos que ir vestidas, maquilladas, peinadas, que si maquilladas sí pero no como una puerta". Y denuncia que ni siquiera le proporcionaron el uniforme, algo que por ley corresponde a la empresa: "Si no, te aguantas con lo que tengo", asegura.
El descontrol de los horarios roza el límite de lo legal: "Mañana a las 7:30 de la mañana empiezo otra vez y termino a las 3 de la madrugada con un parón de 4 horas y, al día siguiente, cuando termino de trabajar a las 3:00 de la madrugada, a las 7:30 vuelvo a trabajar hasta las 16:30 de la tarde".
La joven recuerda que el Estatuto de los Trabajadores exige un descanso mínimo de 12 horas entre jornadas, algo que en su caso no se respeta: "Parece ser que no se lo han leído". Y concluye con una denuncia que agrava aún más la situación de esta joven: "Son las 12 de la noche y después de trabajar 13 horas, la empresa aún no me dio de alta en la Seguridad Social".
Un testimonio que refleja una realidad cada vez más habitual entre los jóvenes en España: jornadas abusivas, sueldos bajos, contratos dudosos y derechos laborales que no siempre se respetan. Una denuncia que, lejos de ser una excepción, muestra cómo muchos han empezado ya a visibilizar en redes lo que antes se callaba.
