Aunque la pensión media de jubilación supera los 1.500 euros en España, existe un importante porcentaje de población jubilada que se ve obligada a subsistir con ingresos bajos y en muchos casos marcados por la brecha de género y por la ubicación geográfica. De hecho, según los últimos datos de 2024, casi medio millón de personas perciben pensiones de poco más de 500 euros al mes.
Una realidad cada vez más común, en la que tras toda una vida de trabajo, muchos jubilados siguen luchando por llegar a fin de mes. A las pensiones bajas se suma además un mercado del alquiler en constante subida, que complica aún más su situación.
Es el caso de Blanca, una pensionista de 73 años que vive en alquiler en Gijón (Asturias) desde hace 24 años. Ahora, la última subida propuesta por su casero amenaza con dejarla en la calle, como recogían hace unas semanas en el programa de Malas Lenguas de TVE.
Blanca cobra tan solo 856 euros de pensión y hasta ahora pagaba 460 euros de alquiler, una cantidad que, con esfuerzo, asegura que podía asumir. Pero su casero le ha anunciado una subida a 600 euros mensuales, un incremento que asegura que es imposible de cubrir con su pensión. Si no acepta, se enfrenta a un desahucio encubierto.
"Es que no puedo, ¿a dónde voy? Pago 460 euros, yo eso puedo pagarlo, aunque sea un poco más. Toda la vida trabajando, saqué a dos hijos adelante yo sola y ahora me veo que no tengo donde vivir", lamenta angustiada. Una realidad que está haciendo que la ansiedad sea diaria: "Estoy agobiadísima, no duermo", confiesa.
Blanca entró a vivir en ese piso hace más de dos décadas, cuando el alquiler era de 300 euros. La renta fue subiendo poco a poco, hasta estabilizarse en los actuales 460 euros. "En el contrato me ponía 600 euros", explica.
Ahora, el casero quiere aplicar esa cláusula al pie de la letra. "Me dice que está perdiendo dinero y que claro que él no es una ONG", relata Blanca, que asegura que ve como su situación se complica con el paso de los días. "Estoy destrozada y los nervios que tengo me hacen que tenga más dolores. Yo pido a un dueño con un poco de conciencia", concluye.
Una realidad que comparten muchos jubilados en España, cuyos ingresos apenas alcanzan para cubrir un alquiler que no deja de subir año tras año. A ello se suma una cesta de la compra en máximos históricos, que agrava aún más la situación. El problema se intensifica especialmente en comunidades como Madrid o Barcelona, donde los precios del alquiler superan con creces la pensión media superando ya los 20 euros por m2 en la mayoría de casos.
