Sin duda. es uno de los pequeños electrodomésticos que han revolucionado las cocinas de todos los hogares. Aunque su invención como tal se remonta al año 2000, cuando Fred van der Weij, un ingeniero e inventor de los Países Bajos, desarrolló la tecnología rapid air technology, se ha popularizado mucho durante los últimos años.
¿Quién no tiene una airfryer en casa? Los que no han sucumbido a sus bondades son casi una rareza, porque los datos de consumo cifran en más de mil millones de dólares anuales los que mueve este mercado a nivel mundial. Por eso, no es de extrañar que la nueva consulta para 'La Ordenatriz' esté relacionada con ella.
Gran parte del secreto del éxito de este aparato está en la posibilidad de cocinar con aire caliente que circula rápidamente alrededor de la comida, de manera rápida y sencilla, y sin utilizar apenas aceite, lo que ha conquistado a las amantes de la dieta sana.
Pero, como todo, también tiene sus particularidades. Una de ellas es la limpieza y una de las lectoras de Magas quiere saber si la experta tiene alguna buena técnica para eliminar de manera fácil todos los restos, que suelen quedarse impregnados tanto en la rejilla donde se colocan los alimentos, como en la cubeta y en la parte superior, donde está la resistencia y el ventilador.
A menudo la comida salpica al calentarse y esos restos se van quedando incrustados. Begoña Pérez aconseja en primer lugar limpiarla después de cada uso para evitar que la suciedad se acumule. No obstante, para dejarla impecable comparte una técnica muy sencilla, aunque requiere algo más de tiempo.
Lo primero es calentar agua, echarla en un recipiente de cristal con unas rodajas de limón. Este cítrico es de sobra conocido por su enorme poder desengrasante. Lo metemos en la airfryer y calentamos a 200 grados unos dos minutos para que los restos se ablanden y resulte más fácil quitarlos.
Limpiar la 'airfryer' después de cada uso es clave.
Seguidamente, lo sacamos, damos la vuelta al electrodoméstico y con ayuda de un cepillo de dientes impregnado en lavavajillas frotamos la resistencia para quitar los restos, poco a poco, insistiendo en los lugares menos accesibles. Ayúdate también de un estropajo para dejar reluciente esa parte y luego retira el jabón con una bayeta.
Una vez que hayamos terminado con eso, llenamos la cubeta de la airfryer con agua y más rodajas de limón. Ojo, no superar el límite máximo que marca el recipiente. Calentamos a 200 grados durante unos 20 minutos. Mientras tanto, podemos dedicar ese rato a cualquier otra tarea porque tiene que actuar el vapor.
Cuando suene la campana que alerta de que ha transcurrido el tiempo marcado, vaciamos la cubeta, dejamos enfriar un poco y procedemos a fregar con un estropajo suave para no levantar el teflón antiadherente. Insistir en las zonas que más grasa acumulan y finalizar retirando la suciedad con una bayeta.
Y ya está lista para volver a utilizarse. Limpiar la airfryer en profundidad evita que se mezclen olores y sabores: tus recetas quedarán perfectas.
