Con la llegada del 2026 arranca un nuevo año lleno de propósitos y para muchos españoles, como cada enero, uno de los más repetidos es empezar a ahorrar y mejorar la gestión de sus finanzas. Un objetivo que no resulta precisamente fácil en un contexto marcado por la inflación, el encarecimiento del coste de vida y unos sueldos que siguen sin despegar.
Sobre este escenario ha arrojado algo de luz la asesora financiera Elizabeth Wakefield en su entrevista en 'Tiene Sentido Pódcast'. En este capítulo, la experta aborda temas clave como la mejor forma de organizar los gastos a través de varias cuentas bancarias, la importancia de establecer un presupuesto realista y los pasos necesarios para alcanzar la tan deseada libertad financiera.
Sin embargo, hablar de libertad financiera en un momento de incertidumbre económica como este obliga a repensar mucho cómo gestionar el dinero, más aún cuando partimos de un sueldo no excesivamente alto. "Tener libertad financiera cobrando 1.500 euros al mes es extremadamente complicado", reconoce la experta. Pero no lo ve imposible: para lograrlo, insiste en que es necesario cambiar el enfoque desde el primer momento.
"Creo que el sistema que tenemos actualmente sí nos puede permitir a todos acceder a esa libertad financiera, pero si estamos dispuestos a hacer ciertas cosas", explica. Para ello, la experta recomienda empezar por una inversión que no depende del mercado: uno mismo. "Si alguien está cobrando 1.500 euros al mes, lo que puedes hacer es invertir en ti, que es la mejor inversión que puedes hacer, más que en cualquier otra cosa", afirma.
Una inversión en uno mismo que parte de mejorar las habilidades y formación, así como la empleabilidad y con ello, nuestras posibilidades de aumentar los ingresos. "De esta manera tú puedas ser muchísimo más atractivo al mercado laboral, ya sea trabajando por cuenta ajena o por cuenta propia", asegura.
De hecho, Wakefield señala que emprender puede acelerar el proceso. "Normalmente es mucho más rápido si trabajas por cuenta propia, vas a tener que dedicarle un tiempo que no está escrito porque al principio un negocio es como un bebé al que vas a tener que dedicarle todo tu tiempo y atención".
Pese a la exigencia, el potencial compensa el esfuerzo. "Esto lo que te hace es que pises el acelerador mucho más rápido y ahí sí que puedes llegar a tener esa libertad financiera pero tienes que estar dispuesto a hacer una serie de cambios, sacrificios y decisiones y ser un poco coherente contigo mismo".
El primer paso: calcular el colchón de emergencia
Antes de pensar en invertir o aumentar ingresos, Wakefield recomienda comenzar por el control básico de los gastos. "Hay que calcular mensualmente cuáles son tus gastos fijos (alquiler, luz, agua, comida...) y eso lo multiplicaremos por tres o por seis", explica. Esa cifra será el colchón de seguridad que toda persona debería tener reservado para imprevistos.
Una vez cubierta esa base, llega el momento de ordenar nuestras finanzas. "Después será cuando programemos esas periodificaciones para pagar esos recibos mensuales. Con esto ya tienes el 80 % hecho de tu gestión financiera diaria", resume.
Diferentes cuentas bancarias
Una de las estrategias más útiles para organizar el dinero es separar los distintos objetivos en cuentas distintas. Wakefield detalla cómo hacerlo:
- Cuenta principal: donde ingresas el sueldo y domicilias los recibos.
- Cuenta remunerada: para el colchón de seguridad, reservada solo para emergencias.
- Cuenta de periodificaciones: destinada a ocio o gastos puntuales como vacaciones, dividiendo esos importes en cuotas mensuales con transferencias automáticas.
- Cuenta de inversiones (opcional): si ya estás invirtiendo, es útil separar aquí tanto ingresos pasivos como nuevas inversiones.
"Podemos empezar preahorrando con cosas concretas, como las vacaciones del año que viene. Lo importante es mantener siempre una misma franja de ahorro mensual y no tener todo el dinero metido en una única cuenta corriente", aconseja la experta.
Invertir, la clave para no perder poder adquisitivo
Una vez cubiertos los gastos básicos y consolidado el hábito de ahorro, llega la parte esencial para hacer crecer el dinero: invertir. Pero no solo para obtener rentabilidad, sino para no retroceder. "La única solución para protegernos de la inflación es invertirlo para no seguir empobreciéndonos sin darnos cuenta", advierte.
Según la experta, no hay que conformarse con las opciones tradicionales. "Necesitamos buscar rendimientos que superen la inflación. Aquí se abre un abanico muy grande que va mucho más allá de las inversiones que nos pueda ofrecer el banco o de las inversiones inmobiliarias", sostiene.
Su apuesta personal es diversificar pero también aprovechar los máximos históricos del oro: "Yo soy muy partidaria de invertir en oro, su precio está creciendo muchísimo. Ha tenido un crecimiento descomunal y está continuamente en máximos históricos".
