Soy Concepción Revuelta, una mujer trabajadora como muchas, que decide comenzar a escribir hace quince años.
Confieso que la lectura de La Tribuna, de Dª Emilia Pardo Bazán, y mi trabajo en una tabacalera, me llevó a ponerme delante de una hoja en blanco.
A decir verdad, antes quise probar mi habilidad para redactar y mi capacidad comunicativa con un cuento infantil. Mi experiencia en el mundo infantil fue divertida, pero estaba claro que no era lo que más me gustaba, yo quería escribir novelas.
Historias de esas que te dejen un buen sabor de boca, que te hagan devorar cada página, que sientas que las horas corren más rápido que la luz, que te dejen sin aliento, y que recuerdes siempre. Y eso pretendo.
Ya son cinco las escritas con pasión, ganas y sobre todo con mucha ilusión. Durante estos años he aprendido varias cosas gracias a la documentación necesaria para trazar el relato y, he conocido a muchas personas que me han aportado sus recuerdos y vivencias.
Con La Siciliana, la última de mis historias, he tenido la oportunidad de acercarme a las gentes del mar, concretamente a las mujeres. Mis novelas están protagonizadas por mujeres valientes que luchan en tiempos complicados. Esas mujeres que durante mucho tiempo estuvieron silenciadas.
El costumbrismo me permite dar visibilidad a féminas que por diferentes motivos han tenido que salir adelante solas durante los años más convulsos de nuestro país; la guerra civil y la posguerra española. Creo que es necesario dar a conocer su lucha; callada e invisible.
Esta novela está ambientada en Santoña, villa marinera cántabra de gran tradición, no solo en el oficio de la pesca sino también en el de las conservas. Dos siglos de tradición que hoy es reconocida y apreciada en el ámbito nacional.
La Siciliana cuenta las peripecias de una joven redera, descendiente de pescadores. Teresa al quedar huérfana, se cría con su abuela y, su principal objetivo es, que la mujer pueda dejar su trabajo en los muelles porque el frío y la humedad está destrozando sus huesos.
En esta novela nos adentramos en el mundo de las conserveras, en concreto la de la anchoa. Conoceremos el proceso de salazón, heredado de los sicilianos, los cuales llegaron a tierras cántabras a finales del siglo XIX en busca de bancos de bocartes.
La Siciliana es una conservera propiedad de Tommaso, un descendiente de aquellos que llegaron a Santoña en tiempo pasados. Un hombre con una historia propia, de una frialdad brutal, malencarado, prepotente y, además, es el padre de Robert, el joven que se enamora de Teresa.
En esta novela, la mayoría de los personajes tiene su propia historia que, a la vez, tiene un vínculo con Teresa, la protagonista. No solo es una historia de amor, es más que eso; intriga, secretos inconfesables y traición que enfrenta a los personajes.
Barcelona también es parte importante, ya que Robert es catalán, su madre es dueña de una fábrica textil. Detalles de aquella época se dejan ver a lo largo de la novela, lugares y hechos de la época quedan reflejados en La Siciliana.
Una extraña combinación que sin embargo encaja a la perfección, la diferencia de clases queda patente a lo largo de la novela, situando a cada cual, en su lugar, pero a la vez mezclándose sin interferencias, y por supuesto no exento de problemas.
Una historia que no os dejará indiferente, mostrando aspectos poco conocidos, pero no por ello interesantes. Un viaje por Santoña donde percibiremos el aroma salado del mar y notaremos sobre nuestro rostro esas pequeñas gotas que salpican en los muelles.
En la Comunidad de Magas tenemos disponibles 3 libros de La siciliana firmados por Concepción revuelta ¿Quieres uno? ¡Participa en el botón de abajo!
