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El verano es sinónimo de sol, playa, piscina y días interminables al aire libre. Sin embargo, mientras disfrutamos de las vacaciones, el cabello se enfrenta a una auténtica prueba de resistencia.

Los rayos solares, el cloro, la sal del mar, la humedad y las altas temperaturas pueden alterar tanto la salud de la fibra capilar como el color, especialmente en los cabellos rubios o teñidos.

Lo que parecía un rubio luminoso puede transformarse en un color amarillento, anaranjado o, en algunos casos, incluso verdoso. Para Juandiegoteo, hair designer y embajador de Redken y Olistic, el error más habitual es pensar que el daño ocurre al final del verano.

"Muchas personas creen que el problema empieza cuando vuelven de vacaciones, pero la realidad es que el deterioro se produce durante esos días de exposición continua al sol, al mar y al cloro. Y muchas veces el cabello ya llega sensibilizado desde antes", explica.

El gran error en vacaciones

Cuando se acerca el verano, la mayoría de las personas se preocupa por preparar la maleta, renovar el bikini o comprar protección solar para la piel. Sin embargo, pocas prestan atención al estado del cabello antes de exponerse durante semanas a factores agresivos.

Según Juandiegoteo, uno de los errores más frecuentes es retocar el color antes de irse de vacaciones sin preparar previamente la fibra capilar.

"Muchas personas acuden al salón para hacerse mechas o refrescar el rubio, pero olvidan que el cabello necesita estar fuerte e hidratado para soportar la exposición solar. Si la fibra está seca o la cutícula está abierta, el daño será mucho mayor", asegura.

Por eso, el experto recomienda realizar una puesta a punto antes del verano. Un corte de saneamiento para eliminar puntas dañadas y un tratamiento nutritivo e hidratante pueden marcar la diferencia.

"El rubio bonito no depende únicamente del color. La clave está en la salud del cabello. Cuando la fibra está cuidada, el tono se mantiene más uniforme y brillante durante mucho más tiempo", añade.

Protector solar capilar

La mayoría de las personas tiene interiorizado que no debe exponerse al sol sin crema solar. Sin embargo, el cabello suele quedar fuera de esa rutina de protección. "Protegemos la piel todos los días, pero nos olvidamos completamente del pelo", señala Juandiegoteo.

El especialista recomienda incorporar protectores solares específicos para el cabello, formulados para minimizar los efectos de los rayos UVA y UVB, así como la oxidación provocada por el cloro y el salitre.

Estos productos crean una barrera protectora que ayuda a conservar la hidratación y a reducir la pérdida de pigmento, especialmente en cabellos teñidos o aclarados.

Además, recuerda que no solo son útiles en la playa o la piscina. "También conviene utilizarlos en la ciudad cuando vamos a pasar varias horas al aire libre", apunta.

El rubio en verano

Uno de los fenómenos más habituales durante los meses estivales es la alteración del color. Muchas personas observan cómo su cabello adquiere reflejos cobrizos o anaranjados que no estaban presentes antes de las vacaciones.

La explicación está en la degradación de los pigmentos artificiales que contienen los tintes. "El sol, el cloro y el agua del mar van eliminando progresivamente los pigmentos que neutralizan determinados tonos. Cuando eso ocurre, aparece el fondo cálido que estaba oculto y el cabello se vuelve más naranja o cobrizo", explica Juandiegoteo.

Ante esta situación, el experto recomienda evitar soluciones impulsivas como aplicar un nuevo tinte sin diagnóstico previo. "La mejor opción suele ser realizar una matización profesional para neutralizar esos reflejos y recuperar el tono deseado sin castigar más el cabello", señala.

Pero el naranja no es el único problema. Existe otro fenómeno que cada verano preocupa a miles de rubias: el temido pelo verde. Aunque muchas personas creen que se trata de un mito, los especialistas confirman que es una situación completamente real.

"El responsable suele ser el sulfato de cobre presente en algunas piscinas. Este mineral puede adherirse a la fibra capilar y generar reflejos verdosos, especialmente en cabellos muy claros o decolorados", explica el hair designer.

El riesgo aumenta cuando el cabello está seco o deshidratado, ya que la fibra absorbe con más facilidad estas partículas metálicas.

A septiembre con buen pelo

La buena noticia es que evitar estos problemas es más sencillo de lo que parece si se siguen unas pautas básicas durante toda la temporada.

  • La primera consiste en mantener una hidratación constante mediante acondicionadores y mascarillas nutritivas una o dos veces por semana.
  • La segunda es aclarar siempre el cabello con agua dulce después de cada baño en el mar o la piscina para eliminar restos de sal, cloro y minerales.
  • La tercera pasa por reducir al máximo el uso de planchas, tenacillas y secadores. Durante el verano, el cabello ya soporta suficiente estrés ambiental como para añadir calor extra.

Por último, Juandiegoteo aconseja evitar acostarse con el pelo mojado. Además de favorecer la rotura de la fibra, la humedad prolongada puede alterar el equilibrio del cuero cabelludo.

"El secreto para lucir un cabello bonito en septiembre no está en intentar repararlo cuando ya está dañado, sino en prevenir los problemas desde el principio", concluye el experto. "Un pelo sano durante el verano es un pelo protegido, hidratado y tratado con un poco más de atención cada día".