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Las bases de maquillaje son nuestro gran aliado cuando queremos unificar el tono de la piel y conseguir ese efecto de buena cara instantáneo. Además de disimular rojeces, manchas, pequeñas imperfecciones, marcas de acné o signos de cansancio, nos ayudan a sentirnos más cómodas y seguras frente al espejo.

Sin embargo, incluso en un gesto tan cotidiano, un pequeño error puede cambiar por completo el resultado y, de hecho, seguro que te ha pasado alguna vez: sales de casa con la piel impecable y, apenas unas horas después, empiezan a hacerse visibles las líneas de expresión, los poros parecen más marcados y el maquillaje deja de fundirse con la piel para quedarse 'sentado' sobre ella.

Según explica el maquillador oficial de Perricone MD, David Deibis, gran parte del problema está en recurrir a bases demasiado cubrientes, opacas o secas. En su lugar, el experto aconseja apostar por sérums con color, fórmulas más ligeras y flexibles que dejan respirar la piel y aportan un acabado mucho más natural.

El mito de las bases muy cubrientes

Para David Deibis, el gran error que cometemos al maquillarnos en verano es pensar que necesitamos más cobertura para conseguir una piel bonita. Sin embargo, ocurre justamente lo contrario.

Las altas temperaturas, la humedad, el sudor e incluso las distintas capas de cosméticos que aplicamos durante esta época, especialmente el protector solar, hacen que las fórmulas densas se comporten de manera diferente sobre la piel.

Lo que por la mañana parece un acabado impecable puede transformarse, apenas unas horas después, en una base cuarteada, acumulada en las líneas de expresión y mucho más evidente de lo que nos gustaría.

Por eso, el maquillador oficial de Perricone MD insiste en que el secreto no está tanto en la cantidad de maquillaje como en el tipo de producto que elegimos. En lugar de elegir las bases tradicionales, su consejo es "apostar por un sérum con color o una fórmula tipo skincare makeup".

Este tipo de productos son capaces de unificar el tono sin ocultar por completo la piel. "La piel se ve más bonita cuando se deja respirar, sobre todo en verano", explica el experto.

Este cambio de enfoque resulta especialmente interesante cuando el objetivo no es transformar el rostro, sino potenciarlo.

Según Deibis, las bases muy cubrientes pueden ofrecer un resultado impecable en un primer momento, pero también tienen más posibilidades de desplazarse, cuartearse o instalarse precisamente en aquellas zonas que menos queremos destacar, como las patas de gallo, el contorno de ojos o el pliegue nasolabial.

En cambio, las texturas ligeras se funden mejor con la piel, acompañan sus movimientos naturales y consiguen ese acabado fresco y luminoso que favorece especialmente bajo la luz natural.

No Make Up Foundation Serum, de Perricone MD.

Además, el experto recalca que las pieles maduras, deshidratadas o con textura no necesitan más cantidad de maquillaje, sino fórmulas más inteligentes. Es decir, productos que combinen pigmento, tratamiento e hidratación en equilibrio.

Dentro de esta categoría se encuentra No Make Up Foundation Serum, de Perricone MD, un sérum con color enriquecido con neuropéptidos, bisabolol, margarita despigmentante y protección solar SPF20, ingredientes que ayudan a mejorar el aspecto de la piel al tiempo que unifican el tono.

La preparación como clave absoluta

Ahora bien, el experto insiste en que un buen maquillaje empieza mucho antes de aplicar el color. De hecho, la preparación previa de la piel es una de las claves fundamentales para evitar que la base marque líneas, poros o zonas de sequedad.

"Si la piel está deshidratada, cualquier base va a marcar más", explica Deibis, que recuerda que la hidratación previa permite que el maquillaje se deslice mejor y no se adhiera a las zonas más secas del rostro.

Eso sí, hidratar no significa aplicar una cantidad excesiva de productos justo antes de maquillarse. El maquillador recomienda dejar que cada cosmético se absorba correctamente antes de continuar con el siguiente paso.

Cuando la piel está demasiado saturada o todavía húmeda, el pigmento puede desplazarse, crear pequeñas bolitas o dejar un acabado irregular.

Imagen del rostro de una mujer.

Para preparar la piel sin sobrecargarla, existen fórmulas ligeras que aportan hidratación y luminosidad sin añadir peso. Brightening Sprouts Ecstasy, de Byoode, combina derivados estables de vitamina C, niacinamida, ácido hialurónico y extractos antioxidantes para revitalizar las pieles apagadas y reforzar la hidratación.

En el caso del contorno de ojos, una de las zonas donde antes se acumula el maquillaje, Corrective Brightening Under Eye Cream, de Perricone MD, incorpora neuropéptidos, cafeína y ácido hialurónico para mejorar la apariencia de líneas, bolsas y ojeras, dejando la zona más lisa y uniforme.

Por su parte, Exo-PDRN Prismatic+, de Medik8, está pensado para recuperar la luminosidad y fortalecer la barrera cutánea sin saturar la piel, algo especialmente interesante durante los meses de verano.

La protección solar también desempeña un papel fundamental y cada vez más expertos apuestan por fórmulas multifunción que hidratan, protegen y preparan la piel para el maquillaje en un solo gesto.

Dynamic Skin Recovery SPF 50, de Dermalogica, combina antioxidantes, péptidos reafirmantes y protección solar de amplio espectro en una textura diseñada para funcionar cómodamente bajo el maquillaje.

La aplicación y sus trucos

Una vez preparada la piel, llega otro de los errores más frecuentes: intentar corregir arrugas, poros o textura aplicando el mismo procedimiento que con la base: más cantidad de producto.

De acuerdo con Deibis, esta estrategia suele producir el efecto contrario. Cuando existen líneas de expresión o irregularidades, lo más recomendable es trabajar con capas muy finas e ir construyendo la cobertura únicamente en las zonas que realmente lo necesiten.

El maquillador aconseja comenzar la aplicación en el centro del rostro, donde suelen concentrarse las rojeces y las diferencias de tono, y difuminar después hacia el exterior. De esta manera se evita sobrecargar áreas especialmente delicadas, como el contorno de ojos o el pliegue nasolabial.

Además, recuerda que no es necesario cubrir absolutamente todo y dejar cierta transparencia en la piel no solo aporta naturalidad, sino que también tiene un efecto rejuvenecedor inmediato.

En cuanto al acabado, Deibis huye tanto de las pieles completamente mates como de los excesos de brillo. El punto perfecto, asegura, se encuentra en una piel luminosa, elástica y saludable, con un acabado satinado y ligeramente jugoso.

Este tipo de textura acompaña mejor el movimiento natural del rostro y consigue que las líneas de expresión resulten menos evidentes.

Por el contrario, las fórmulas excesivamente secas, las bases de larga duración muy fijas o los acabados empolvados pueden endurecer las facciones y acentuar la textura cutánea, especialmente en pieles maduras o deshidratadas.

Por eso, antes de añadir más producto, el maquillador recomienda detenerse y observar la piel de cerca. En muchas ocasiones, basta con corregir una zona concreta, aportar luminosidad en puntos estratégicos y dejar el resto del rostro prácticamente libre para conseguir un resultado mucho más favorecedor.