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Las cejas nunca habían tenido tanto protagonismo como ahora y, curiosamente, muchas personas no se dieron cuenta de su importancia hasta que empezaron a perder densidad, a notar la mirada más cansada o a ver cómo ciertos rasgos parecían endurecerse con el paso de los años.

Al final, esta parte de nuestro rostro ha estado olvidada durante mucho tiempo, tanto, que incluso hubo una época en la que la tapábamos con flequillos imposibles para no tener que hacernos cargo de ellas.

Por suerte, esa época de ignorar su potencial ha quedado atrás, y hoy los maquilladores insisten en que una ceja bien trabajada no solo mejora el aspecto general, sino que es capaz de elevar la mirada, suavizar facciones y aportar un efecto rejuvenecedor casi inmediato.

Lo mejor es que no hace falta dibujar unas cejas perfectas ni seguir tendencias imposibles. Los expertos coinciden en que la clave está en respetar la forma natural, rellenar estratégicamente las zonas despobladas y evitar acabados excesivamente marcados.

Cómo maquillar las cejas

Hay productos que maquillan y otros que directamente transforman el rostro. Con las cejas ocurre algo parecido porque, aunque muchas veces pasen desapercibidas, son las encargadas de estructurar la expresión y de dar equilibrio a toda la cara.

Por eso el objetivo ya no es llevar unas cejas extremadamente finas y perfectamente dibujadas como ocurría hace años, sino que la tendencia actual apuesta por acabados más suaves, naturales y ligeramente despeinados que aporten frescura al rostro.

Según confiesa la maquilladora Ana Martín en una entrevista para InStyle, tanto la forma de la ceja como el maquillaje influyen directamente en el resultado final.

Aquí entran en juego factores como una buena depilación o incluso tratamientos semipermanentes como el laminado o el microblading, opciones cada vez más populares entre quienes buscan corregir huecos o redefinir el arco sin necesidad de maquillarse todos los días.

Aun así, la experta insiste en que el maquillaje sigue siendo fundamental y que no hacen falta demasiados productos para conseguir un efecto favorecedor.

Imagen de ilustración.

De hecho, Martín recomienda utilizar lápices o sombras en tonos marrones con subtono ceniza porque reproducen mejor el aspecto natural del vello y evitan ese acabado rojizo o demasiado cálido que puede endurecer las facciones.

La técnica también marca la diferencia. Otras maquilladoras, como María Borbolla, explican que no se trata de dibujar una ceja completamente nueva, sino de trabajar sobre la forma original para potenciarla.

Ahí es donde los lápices de mina fina se convierten en los favoritos de los expertos porque permiten recrear pequeños trazos pelo a pelo y rellenar únicamente las zonas despobladas.

Ese detalle es importante porque evita el conocido efecto "bloque", uno de los errores más frecuentes al maquillar las cejas, que se consigue cuando se aplica demasiado producto o se rellena toda la ceja de manera uniforme.

Este resultado es muy fácil de identificar porque suele endurecer la expresión y añadir años visualmente. En cambio, trabajar con poca presión y trazos ligeros consigue un acabado mucho más natural.

Otro de los trucos profesionales consiste en peinar la ceja en distintas direcciones antes de maquillarla. Primero hacia abajo para detectar huecos y definir mejor la base y después hacia arriba para devolver volumen y movimiento.

Después llega uno de los pasos favoritos de Ana Martín: fijar el resultado con un gel transparente. Este producto mantiene el vello elevado, aporta sensación de densidad y evita que la ceja pierda forma durante el día. Además, el efecto "lift" visual es inmediato porque una ceja peinada hacia arriba abre automáticamente la mirada.

Para conseguir este efecto, podemos optar por productos como el Set Me Up Gel de Sheglam, Glued 4 Brows de Got 2 B, el Brown Tamer de Pixi Beauty o el famoso 24-HR Brow Setter de Benefit.

En cuanto a los errores, la maquilladora insiste especialmente en evitar las cejas caídas porque pueden "entristecer" el rostro y hacer que los párpados parezcan más pesados.

Algo parecido defiende Junior Cedeño, maquillador internacional de Dior, que considera el diseño de cejas un paso esencial para compensar el efecto del párpado caído.

Según el experto, unas cejas demasiado rectas o excesivamente finas hacen que el ojo parezca más pequeño y endurecen la expresión.

Por eso recomienda respetar la forma natural, elevar ligeramente el arco y buscar un diseño limpio pero flexible, sin líneas demasiado rígidas ni geométricas.

La idea general que comparten todos los maquilladores es bastante clara: cuanto más naturales se vean las cejas, más favorecedor será el resultado.

Ese ligero "desorden controlado" aporta frescura, suaviza la expresión y rejuvenece mucho más que unas cejas excesivamente marcadas.

Además, el maquillaje de cejas no funciona de forma aislada. Los expertos recuerdan que una mirada luminosa depende también del resto del maquillaje.

Junior Cedeño, por ejemplo, recomienda combinar unas cejas bien trabajadas con pestañas curvadas, bases ligeras y coloretes suaves que aporten frescura al rostro.