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Geraldine Chaplin
Fue con la actriz británico-española con la que Eusebio Poncela hizo su incursión en el cine. En concreto, se dio en 1972, en el título La casa sin fronteras, bajo la dirección de Pedro Olea. La película era una crítica encubierta al Opus Dei.
35 años más tarde, en 2007, sus caminos fílmicos se volvieron a cruzar en Teresa: el cuerpo de Cristo, siguiendo las órdenes de Ray Loriga. En la cinta, ella interpretaba el papel de la priora del convento, mientras él se metía en el rol de Gaspar Daza.
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Cecilia Roth
Arrebato fue la primera ocasión en la que Poncela trabajó con Roth, pero tras compartir escenas siguiendo el criterio de Iván Zulueta, llegaron otros muchos proyectos de forma conjunta.
Sus caminos se volvieron a cruzar en La balada de Donna Helena, un mediometraje que supuso la primera incursión en el cine de Fito Páez, expareja de la intérprete; o en la aclamada Martín (Hache), donde él tiene el papel del mejor, y casi único, amigo del protagonista, que encarna Federico Luppi.
La última vez que coincidieron delante de las cámaras fue con Vidas privadas, en el año 2001.
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Ángela Molina
Con una de las grandes damas del cine español coincidió en Operación Ogro en 1979, en una cinta que narra el atentando que la banda terrorista ETA perpetró contra Carrero Blanco y que acabó con la vida de este.
De forma más reciente, en 2006, ambos formaron parte del largometraje Los Borgia, una pieza audiovisual histórica que se centra en el entramado familiar, político, militar y social del papa Alejandro VI. Poncela fue Julio II, y Molina se metió en el rol de Vannozza Cattanei, la madre de César, Juan, Lucrecia y Jofré, todos hijos del sumo pontífice.
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Assumpta Serna
Cuando se habla de la actriz catalana, a veces se olvida la relevancia de la misma de forma internacional. La intérprete estuvo durante años viviendo y trabajando en Estados Unidos. De hecho, fue la primera española en formar parte de la Academia de los Oscar en 1993. Durante su estancia en el país norteamericano, participó en proyectos como Orquídea salvaje o Jóvenes y brujas.
Ya de vuelta, con una dilatadísima trayectoria, participó en una de las series más exitosas de comienzos de los 2000, Aquí no hay quien viva.
Con Eusebio Poncela compartió profesión en Matador, uno de los trabajos más significativos de Pedro Almodóvar en los años 80.
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Vicky Peña
La actriz lleva toda una vida dedicada al mundo del cine. En su haber cuenta con dos nominaciones a los Goya, así como con un Premio Sant Jordi o un Gaudí.
Corría 1986 cuando se estrenó Werther, una adaptación libre con una mirada contemporánea de Las penas del joven Werther. En la cinta, Poncela es un joven profesor de griego que vive solo en una vieja casa familiar. Su existir se rigen por el romanticismo y la melancolía, pero su rutina se rompe cuando conoce a una mujer que consigue removerle su ser.
En este caso, Vicky Peña se hizo con el papel de Beatriz. No obstante, volvieron a formar un tándem interpretativo apenas dos años más tarde en Diario de invierno.
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Carmen Maura
Hablar de cine español es hablar de Carmen Maura, así que por ende, haber compartido escenas con la artista ha de ser una especie de premio. De este placer disfrutó el actor en dos ocasiones.
Primero, sus carreras se encontraron en la Ley del deseo, imprescindible título de la trayectoria de Pedro Almodóvar. Ambos protagonizaron la propuesta del manchego metiéndose en el rol de dos hermanos.
En 2002 se volvieron a unir para formar parte de uno de los proyectos de Álex de la Iglesia: 800 balas, un largometraje que transcurre en el desierto de Tabernas en Almería.
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Terele Pávez
Otro gran nombre del cine español e integrante de una de las dinastías artísticas más importantes del país. Terele Pávez fue hermana de las también intérpretes Elisa Montés y Emma Penella, así como tía de Emma Ozores.
La mítica actriz coincidió con Eusebio Poncela en el mismo film que Vicky Peña, Diario de invierno, pero también en El laberinto griego y en 800 balas, junto a Carmen Maura. Y es que la bilbaína se convirtió en una de las musas del cineasta Álex de la Iglesia en título como El Bar o Las brujas de Zugarramurdi.
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Aitana Sánchez-Gijón
Aitana Sánchez-Gijón lleva años conquistando las pantallas de España y las internacionales con interpretaciones magistrales. En 1993 todo se alineó para que la artista y Eusebio Poncela compartieran protagonismo en El laberinto griego, un trabajo de Rafael Alcázar en el que también aparecen Fernando Guillén Cuervo y Penélope Cruz.
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Maribel Verdú
La estrella de títulos como Siete mesas de billar francés, Belle Époque o Amantes también lo acompañó en uno de sus proyectos. Fue en 2001, cuando ambos participaron en Tuno negro, una obra de Pedro L. Barbero y Vicente J. Martín, un thriller que persigue a un psicópata asesino que se infiltra en la tuna universitaria de Salamanca y selecciona a sus víctimas a través de internet.
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Paz Vega
Por último, esta lista se cierra con Paz Vega, con la que trabajó en la cinta ya mencionada de Los Borgia, pero también en Teresa: El cuerpo de Cristo, uno de los grandes papeles de la actriz sevillana. En este largometraje ambos coincidieron con Geraldine Chaplin.
La Academia de Cine ha sido la encargada de anunciar a través de su cuenta de Instagram el fallecimiento del actor Eusebio Poncela a los 79 años tras habérsele diagnosticado un cáncer, algo que no le ha frenado en estas últimas semanas.
El intérprete ha estado durante el mes de agosto en plena promoción de su último proyecto, la serie Matices, una propuesta disponible en Prime Video donde se rodea de compañeras como Miriam Giovanelli o Elsa Pataky.
Sin embargo, estas dos mujeres no han sido las únicas que han moldeado su trayectoria profesional, sino que desde que se iniciara en el mundo del espectáculo, a comienzos de los 70, el artista ha compartido espacio profesional con personalidades como Carmen Maura, Ángela Molina, Charo López, Amparo Rivelles, Carlota Ferrer o Geraldine Chaplin.
Hace unos años, en una entrevista que concedió a Lorena G. Maldonado para EL ESPAÑOL, afirmó que adoraba a las mujeres: "Soy hombre, encantado de haberme conocido y adoro a las mujeres, poderosas, tremendas, tan acojonantes...".
Estas han sido sus principales aliadas al caer la claqueta, haciendo mención especial a la argentina Cecilia Roth, una de sus grandes cómplices delante y tras las cámaras.
