"Mi cuerpo, o más bien mi físico, es un ornamento utilizado para decorar". Para Emily Ratajkowski, este ha sido un descubrimiento complicado después de muchos años de carrera. La modelo y actriz internacional, que tiene una trayectoria de éxito más que evidente desfilando para las firmas más importantes del mundo de la moda, reflexiona sobre estas cuestiones en su nuevo libro, Mi cuerpo, lanzado en España en este mes de marzo.

Todas las historias que se cuentan en este libro, de la editorial Phaidon, son experiencias reales que la escritora ha vivido años atrás y que, sin embargo, durante mucho tiempo ha intentado olvidar porque no estaba dispuesta o preparada para afrontarlas. Como ella indica: "Convertí en costumbre desechar experiencias que me resultaran dolorosas o fuesen incoherentes con lo que quería creer: que yo era el testimonio vivo de una mujer empoderada gracias a la mercantilización de su imagen y cuerpo".

La obra es todo un ensayo acerca de la vulnerabilidad de una mujer que ha vivido cómo su cuerpo se convertía en un objeto para ser observado y disfrutado por los demás. "Escribí este libro para comprender mejor las experiencias que han impactado mis creencias y políticas. Algunas de las conversaciones más valiosas, perspicaces y abiertas que he tenido han sido con mis amigas cercanas. Traté de aprovechar la vulnerabilidad que he conocido en esos momentos en estos ensayos. Mi única esperanza para este libro es que, antes de que te formes una opinión, me hagas el favor de leer mi historia con mis propias palabras", escribía la modelo en un post de Instagram.

Es esta contradicción interior lo que hace tan especial la lectura de esta serie de ensayos. Ratajkowski se muestra clara, transparente y más sincera que nunca. Si tuviéramos que hacer la radiografía de una mujer perfecta y con las ideas claras, esa no iba a ser la modelo internacional. Y es ahora cuando se muestra orgullosa de ello: el proceso de afrontar la realidad ha sido un proceso complicado para ella al darse cuenta de que se había aferrado a una identidad con desesperación.

Un salto al estrellato amargo

En el año 2013, se estrenaba el videoclip de la canción Blurred Lines, interpretada por Robin , TI y Pharrell. Con un fondo blanco como decorado, los cantantes aparecen en este vídeo junto a tres modelos bailando, jugando entre ellos e incluso posando con animales reales. Una de ellas era Emily Ratajkowski y a partir de esta aparición, su nombre comenzó a resonar en el mundo del modelaje.

Como ella cuenta en el libro, al principio no iba a participar en la grabación de este videoclip por decisión propia. En la presentación del proyecto, aparecían palabras tan degradantes como "rollo chuloputas" o "tías desnudas tetas xxx". Esto junto a la escasa cantidad de dinero que ofrecían, llevó a la modelo a negarse a participar. Sin embargo, la directora del vídeo insistió, pidiendo una reunión en persona con la modelo para explicarle cómo iba a funcionar la grabación. 

Emily Ratajkowski y Robin Thicke en 'Blurred Lines'

Al final, Ratajkowski decidió participar. Aunque al principio se sentía cómoda en el set gracias a la presencia mayoritaria de mujeres, todo cambió cuando llegó la hora de grabar con los intérpretes de la canción. Como afirma en su libro, la escritora intentó disfrutar de la experiencia y no paró de bailar la misma canción una y otra vez. Pero, fue el momento de grabar a solas con Robin Thicke lo que le llevó a enfrentarse a la realidad.

"De repente, noté la frialdad y la sensación extraña de unas manos ajenas rodeándome los pechos desnudos desde atrás. Instintivamente, me aparté y me volví hacia Robin", cuenta. Pese a esta inmediata reacción y una preocupación por parte del equipo de detrás de cámaras por su estado, el cantante logró salirse con la suya y la grabación continuó con normalidad. Fue entonces cuando la modelo afrontó las relaciones de poder: ellas estaban trabajando para el cantante y nadie estaba en disposición de decirle nada.

No obstante, decidió no contar esta historia en el momento, la ocultó frente a los periodistas que le preguntaban por su desnudez en el videoclip. Ella siempre se defendía diciendo que era feminista y lo había hecho porque era su decisión, y estaba orgullosa de ello. Pero, como descubrió después, no todo era tan bonito: "Enfrentarme a la realidad de las dinámicas existentes habría supuesto admitir lo limitado que era en el fondo mi poder, lo limitado que es el poder de cualquier mujer que sobrevive y hasta tiene éxito en el mundo como cosa a la que mirar".

Una vida en la palestra

Uno de los aspectos más interesantes del relato es el recorrido que la modelo realiza a través de su vida con un aspecto común: la exposición de su cuerpo. Así, cuenta cómo desde su infancia se ha sentido observada. Estas continuas referencias hacia su físico no tardaron de llegar, y desde pequeña sus padres presumían de lo guapa que era su hija.

Para la escritora, recibir halagos no era plato de buen gusto y muchas veces prefería no atreverse a lucir su cuerpo por miedo a las reacciones de los demás. "Si a la gente le molesta algo de eso, ese es su problema", le decía su madre, que siempre intentaba animarla a mostrar su belleza. Hasta escribió un ensayo titulado Baby Woman, nombre con el que su padre se refería a ella: "Una bebé-mujer precoz de 12 años, talla D de brasier, que dormía con sus papás". En él, explicaba cómo fue crecer con la vergüenza de ver cómo tu cuerpo se va desarrollando y a la vez, sexualizando.

GTRES

Ratajkowski reflexiona en este libro sobre el porqué de esta desafección a los halagos y comentarios bonitos que suele recibir. En su adolescencia, la modelo sufrió una violación por parte de su novio en aquel momento, que la forzó en un coche contra su voluntad. Sin embargo, en un intento de olvidar esa historia, no lo contó. Años después, cuando ya llevaba en la profesión durante un tiempo, el fotógrafo Jonathan Leder abusó de ella después de una sesión de fotos. 

Testimonios tan duros como estos son contados por la escritora con una sinceridad profunda en un intento de vislumbrar de la manera más transparente posible las razones de esa extraña relación con su propio cuerpo. Fue un viaje a las Maldivas en 2019 lo que le hizo empezar a reflexionar. Al acabar la lectura de la autobiografía de Demi Moore se dio cuenta de que tenían mucho en común, ella también había usado su cuerpo para alcanzar el éxito. Justo en ese momento, ella estaba en ese viaje porque la estaban utilizando para promocionar el hotel donde se quedaba. En realidad, ella era un producto como otras muchas otras. Su cuerpo no era suyo.

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