El parto es la experiencia más animal que puede tener una mujer. Es un momento de emociones encontradas entre el miedo por si algo sale mal y las ganas de ver al bebé. Puede eternizarse, estar lleno dolor físico y cansancio, sangre... Pero también es un momento único lleno de naturalidad y belleza en el que la mujer saca toda la fuerza interior que no sabía que tenía para traer a su bebé al mundo. 

Por eso las fotógrafas Ana Cruz y Raissa Senna ven importante que las parejas tengan un recuerdo de esos instantes que les cambiarán para siempre y las acompañan cámara en mano durante las horas que hagan falta hasta que se produce el esperado nacimiento.

Para Raissa, este tipo de fotografía es "una herramienta muy potente de empoderamiento materno" porque, después de todas las dificultades que puede traer el parto, "ven que lo han conseguido" y "se reconocen en esa mujer que aparece en la imagen". "Por ejemplo, hace poco una chica estaba de parto y quería que fuese natural, estaba muy convencida y tenía mucha información. Aunque estaba muy cansada al final lo hizo y fue un parto precioso en la bañera. Luego me escribió y me dijo que sin las fotos tendría un recuerdo agridulce porque le costó y le dolió mucho, pero gracias a las imágenes se quedaba con la parte dulce porque hay muchas fotos en las que está sonriendo, con mucha intimidad con su pareja... Y se ha empoderado muchísimo".

Raissa Senna

Por otro lado, Ana opina que el nacimiento es un momento único y ya solo por eso cree que merece la pena tener el recuerdo. "Yo suelo decir que las bodas son eventos sociales que podemos repetir, pero el nacimiento de ese bebé no se va a repetir nunca más. Bajo mi punto de vista, es más importante el evento de ser madre, ser padre, ser familia con el nacimiento de un bebé, que una boda. Recordar esto es mucho más auténtico, animal. Estás tocando como 'el ser', más que un evento social. Es lo más natural que podemos recordar los padres y las madres como inicio de familia".

En España todavía se mira con cara extraña a las mujeres que deciden inmortalizar su parto contratando a una fotógrafa profesional. A algunos les parece asqueroso, otros consideran que es un momento demasiado íntimo como para compartirlo con desconocidos... Sin embargo, poco a poco va aumentando el número de mujeres que quieren tener ese recuerdo para siempre, algo que, como apunta Ana Cruz, ya es muy habitual en otros países.

Ana Cruz

"Aquí no está tan normalizado, hay mucho prejuicio. Es verdad que a toro pasado muchas parejas que ven más fotografías dicen: 'Ay, me hubiera gustado', pero de primeras no se animan, también por el miedo al 'qué dirán'". Debido a esas reticencias de muchas parejas españolas, el 80% de los clientes de Ana son extranjeros. Además, los reportajes los deben hacer siempre en la sanidad privada, que sí les da acceso a los partos.

Falta de profesionales

El recelo a la fotografía de parto se extiende también a los propios profesionales. Es más, Raissa Senna, que lleva fotografiando partos desde el año pasado, tuvo que irse a otros países para aprender. Ella estudió Audiovisuales y Fotografía y se empezó a interesar por la fotografía de parto hace años, después de sufrir un aborto y violencia obstétrica. "Encontré muchísima variedad de fotografías y vídeos de parto que no tenían nada que ver con experiencia que yo había pasado. Vi que existía otra realidad y que esa era la que nos gustaría tener a todas las mujeres que pasan por ese proceso".

Cuando llegó la pandemia ella estaba trabajando de otras cosas y se dio cuenta de que quería seguir su sueño y dedicarse únicamente a la fotografía de parto. Se puso a buscar profesionales que le guiasen en ese camino y, después de encontrar "muchos rechazos", se fue de España para aprender de otras compañeras. "Estuve bastantes meses con una fotógrafa que me fue enseñando todo lo que ella sabía".

Raissa Senna

De vuelta en España empezó a proponer a las embarazadas hacerles fotos de sus partos de forma gratuita "para coger experiencia y porque tampoco había estado nunca en un paritorio" y encontró la posibilidad de hacerlo en hospital de Madrid. Desde entonces se ha ido abriendo camino, hasta el punto de que los dos últimos meses ha llegado al tope de partos que puede atender, algo que nunca le había pasado.

Matrona y fotógrafa

Por su parte, Ana Cruz es casi una pionera en este sector y lleva años con la fotografía de parto, o de nacimiento, como prefiere llamarla. "Cuando hablas de fotografía de parto a los padres les suena como algo médico, algo muy crudo. Por eso yo les hablo más de fotografías de nacimiento, así su enfoque es otro", explica. 

Ana es matrona, pero también una amante de la fotografía. Incluso antes de que estuviese de moda hacer una sesión fotográfica a los recién nacidos, hace más de 10 años, ella ya lo proponía a los padres. "Más tarde, a raíz del nacimiento de mi segundo hijo hace ocho años, conocí a un equipo de matronas de forma privada y yo les hablé de la posibilidad de asistir a los partos para hacer fotos y les encantó la idea".

Ana Cruz

En el parto

Las dos fotógrafas comentan la dificultad que trae consigo este trabajo: tienen que tener una amplia disponibilidad (a partir de la semana 37 deben estar preparadas por si la mujer se pone de parto, sea el día o la hora que sea) y estar muchas horas, ya que nunca se sabe cuánto va a durar el parto. Habitualmente acuden con los padres cuando la mujer ha dilatado unos seis centímetros para "estar dos o tres horas con los padres". 

Raissa acude antes si la mujer se lo pide porque quiere documentar esos primeros momentos de dilatación antes de ir al hospital, pero en general, las dos coinciden en que tantas horas puede ser demasiado. "Estar seis horas de dilatación son demasiadas para la fotografía porque parece que el parto es solo dilatar, dilatar y dilatar, cuando el momento cumbre es el nacimiento, las primeras miradas, el esfuerzo y la intensidad emocional que hay en el expulsivo", cuenta Ana. 

Una de las claves de las fotografías de parto es el ambiente que hay en torno a ellas. Como buenas fotógrafas, juegan con las luces y las perspectivas, pero dentro de eso, cada una tiene una forma completamente distinta de trabajar. 

Ana Cruz

Ana apuesta por ser proactiva durante el parto y aprovecha sus conocimientos de matrona a la hora de captar los momentos más importantes. "Yo entiendo que cuando no conoces el ambiente, lo que quieres es no molestar. En mi caso, sé cómo tengo que comportarme en una situación determinada. Además, durante la dilatación a la familia le da tranquilidad que haya otra matrona porque pueden expresarme cualquier duda. Cojo una confianza con esa pareja mucho mayor y eso me facilita a la hora de trasmitir con una imagen cómo lo está viviendo la mujer".

"Por eso lo que hago es crear un clima adecuado utilizando mi especialidad de matrona para que a la familia, en este caso los padres, se la vea muy natural en el momento del nacimiento del bebé, y también que el equipo que esté ahí esté cómodo también atendiéndoles", relata.

Sin ser vista

Raissa, sin embargo, se mueve entre las sombras y sigue un estilo más documental. No quiere que su presencia altere a la pareja, sobre todo a la madre. "Antes del parto siempre intento tener una reunión con la familia, tanto con la mujer como con su acompañante, para no ser la cara extraña en su cuarto. Ya allí no intervengo en nada, lo que deseo es que la mujer tenga su parto deseado y que tenga su recuerdo del parto, no el de que alguien estaba haciendo fotos", afirma. 

Raissa Senna

Para lograrlo, actúa principalmente cuando están las matronas para mimetizarse con el personal y aprovecha que la mujer esté en "el planeta parto". "La mayoría de mujeres entran en un estado de conciencia alterado y no se dan cuenta del movimiento que hay fuera porque están en un trabajo interno, de sí mismas con su cuerpo y su bebé. Esa es una ventaja para mí porque así me puedo mover sin que se den cuenta. El otro día, por ejemplo, llegué a un parto y la chica estaba en la ducha. Me metí en el baño, le hice fotos... Después de estar como 3 horas empezó a gritar que alguien me llamase para que fuese. Todos nos reímos porque llevaba ya varias horas".

Complicaciones

Por desgracia las complicaciones en los partos son todavía más frecuentes de lo que nos gustaría y estas fotógrafas han tenido que presenciar más de una. Aunque ninguna de las dos entra en quirófano cuando, por ejemplo, hay que hacer una cesárea de urgencia -no está permitido-, hay veces en que Ana continúa con su reportaje fotográfico. "Yo no voy a estar donde no esté el padre. En una cesárea urgente me quedo donde espera el padre y prefiero sacar unas fotografías donde se vea esa espera inquieta y esa alegría de la primera vez que ve a su hijo"

Raissa suele optar por guardar la cámara hasta nuevo aviso. "Depende de la situación, pero por lo general espero a que vuelvan a la habitación. También, lo que acuerdo con las mujeres es que si el parto termina con una intervención luego vuelvo a su casa o su habitación cuando estén relajadas y tranquilas y les hago fotos con el recién nacido como una forma de compensar"

Raissa Senna

Por supuesto, estas situaciones siempre las deben tratar con la mayor sensibilidad posible. "Hace poco un bebé necesitó una reanimación nada más nacer y se fue a neonatos. Ahí me quito la cámara y le pregunto a la mujer si necesita algo. En ese caso, su marido se fue con el bebé y yo me quedé con ella en la habitación para que estuviese más tranquila y acompañada". Al final, como destacan ambas: el objetivo es que quede un recuerdo bonito y especial del nacimiento.

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