Eran pocas, todas familia, y no sabían que estaban haciendo historia. Incluso hoy, cuando hablamos con ellas, no terminan de verlo como un hito. Estamos en Albacete, 1988. Hace 33 años, la unión de tres cuñadas, Estrella, Pilar y Ana María, sacaba en procesión por las calles de su ciudad la nueva Cofradía de la Magdalena. Era la primera en toda España fundada por mujeres el año anterior. "¿En serio? Sabíamos que lo era de Albacete, pero de España...", nos dicen todas las mujeres de la cofradía con las que hemos hablado.

Archivo de la Cofradía

Ana María Masip fue la primera tesorera. A sus 67 años, hoy le resta pompa a aquel momento. "Entonces la Semana Santa no era cosa que se oyera mucho". Hoy la Semana Santa de Albacete está declarada de Interés Turístico Nacional (desde 2017). Ana María ha sido durante 20 años la presidenta de la Cofradía -de 1995 a 2015- y la primera mujer con cargo representativo dilatado en la Semana Santa de Albacete, por estar además en la Junta de Cofradías.

Pero de pequeña, Ana María la de la Magdalena, como se la conoce en la ciudad manchega, veía las procesiones desde la acera: "Era una niña y me impresionaba sobre todo el Cristo de la flagelación". Eran los años 60. Su colegio se llamaba Primo de Rivera, tenía cuatro hermanos y su padre trabajaba de acomodador en un cine: "No se me pasaba por la cabeza ni salir, ni pertenecer a una cofradía, ni pedir que me hicieran una túnica. Era cosa de ricos", recuerda.

Todo cambió cuando conoció a Paco. Su marido. Él estaba en la Cofradía de la Virgen del Mayor Dolor. La virgen estaba en casa de su suegra, "en el comedor". Paco, recuerda Ana María con él delante en una entrevista del archivo de la Semana Santa recogida por el documentalista César Cortes, era "un poco liante". Lo dice con cariño y con guasa. La explicación sirve para conocer el binomio Semana Santa/mujer en los 70: "Era una cruzada que llevaba él. Nos involucró a mis amigas y a mí. Mis amigas se hicieron nazarenas".

Pero, continúa Ana María, "no estaba muy bien visto que hubiera mujeres en las Semana Santa, así que muchas salían desde casa con el capuz puesto para que no se viera que eran mujeres". "Estaba casi prohibido", añade.

Lo confirma Santos Prieto, director de Pripimar, una histórica empresa de imaginería religiosa que desde Albacete trabaja en todo el país. Señala el empresario que, por entonces, en toda España, las cofradías no admitían mujeres. Éstas quedaban reducidas a ser camareras -las que cuidaban el ajuar de la virgen y la vestían-.

Las fundadoras de la cofradía y sus marido.

Precisamente en camarera de la Virgen de su novio se convirtió Ana María. También salía de Manola con mantilla el Viernes Santo, pero de túnica sólo se visitó una vez en la hermandad de su marido. "De nazarena ya salí con la Magdalena, salvo una vez que no se presentó el cofrade que iba a llevar el estandarte del Mayor Dolor". Al final de aquella procesión, llegando a la catedral y embarazada de su segundo hijo, recuerda, ya no podía más. Pero sí iba a poder.

1987. Sólo hacía seis años que las mujeres podían abrir oficialmente una cuenta bancaria sin permiso del marido o del padre. Las cofradías la requieren para operar. Entre otras cosas, hay que cobrar las cuotas. Ese año, "la directiva de Nuestra Señora del Mayor Dolor, donde estaban nuestros maridos, había decidido comprar una Magdalena", relata Ana. Iba a ser un paso más de una cofradía de hombres. Pero ante aquella nueva adquisición unas cuantas mujeres pensaron: "¿Por qué no hacemos una hermandad de mujeres?". Y se lo propusieron a ellos.

Y así, como escisión de una hermandad de hombres, la Magdalena, considerada históricamente como la mujer pecadora a la que Jesús perdonará después de que le lave los pies con sus lágrimas, se convierte en la imagen de la primera cofradía fundada por mujeres en España.

Aunque puesta en pie por mujeres y pensada para mujeres, la cofradía fue mixta desde el principio. ¿Y eso? "Nuestros hijos se venían con nosotras". Así que hicieron túnicas para los niños. También de alquiler para portar a la imagen. Aunque entonces, en Albacete, los pasos no iban en andas, sino en carros. El primer año procesionaron unas 25 mujeres con túnica blanca, capa y capuz verde. Hoy son casi 100 los cofrades y sigue considerada como una cofradía familiar.

Costaleras llevando el paso en hombros. Archivo Cofradía de La Magdalena.

En hombros

No sería hasta 1998 cuando La Magdalena comenzó a salir en hombros. Y siguiendo con los hitos de esta joven hermandad, uno que recuerda todo Albacete fue en 2006 durante un encuentro del Domingo de Resurrección, al hacer la levantá la imagen se soltó del trono y cayó al suelo. "Nos quedamos sin respiración", cuenta Ana. Y menos mal, dice, que se derrumbó hacia atrás y el golpe "no afectó a la cara". Pero sufrió importantes daños. La comunidad, sobre todo del barrio de Fátima, la parroquia donde está expuesta al culto, colaboró en su restauración.

El detalle de la cara es importante porque la imagen de la Magdalena está considerada por sus cofrades como la más guapa de Albacete. Hablamos de la actual. Porque la de 1988, la que eligieron los hombres, no era del total agrado de las pioneras y decidieron encargar otra. Lo hicieron al reputado escultor de Hellín José Zamorano.

La nueva, precisamente la que se cayó, salió por primera vez en 1992. Fue el año de la Expo y las Olimpiadas, pero las efemérides de la vida de Ana María Masip las marcaba su Magdalena. Porque su vida, dice, "ha sido la Semana Santa". Había estudiado secretariado y trabajó durante toda su vida hasta su jubilación, pero las vacaciones de Semana Santa eran sagradas. "Siempre me pedía 15 días en la empresa". Y eso que, recuerda, era la época en que más discutía con su marido. "Siempre nos enfadábamos por la Semana Santa, por todo el follón".

Tras ceder el testigo, la hermandad está actualmente presidida por un hombre, pero las mujeres siguen siendo mayoría. Y Albacete se refiere a ella como la "cofradía de las mujeres". Son mayoría también entre las costaleras. María José Fuentes lo ha sido desde 1999.

Maria José Fuentes Moreno, primera capataz del trono de Santa María Magdalena.

"Tenía devoción por La Magdalena, mis primas estaban en la cofradía y yo quería formar parte, ser sus pies y poder lucirla por las calles de Albacete". Hoy sufre de espalda por las andas, "un día", recuerda, "noté un crujido...". Se define como tan apasionada de su santa como de la "Feria de Albacete". Fue la primera capataz de trono de la Cofradía.

Coral Sánchez es la actual vicepresidenta. Aterrizó en la hermandad con 11 años, en 2002. "Tenía la ilusión de salir en la banda tocando el tambor y me dieron la oportunidad en esta cofradía". Con 18 años dejó la banda para sacar la imagen a hombros. Hoy es, además, la vicepresidenta de la Junta de Cofradías de Albacete que preside Antonio Martín.

Como Ana, María José y Coral, las cofrades de esta pequeñita hermandad manchega han ido haciendo historia casi sin saberlo. Ellas no se dan pisto -como se dice 'atribuirse mucha importancia' en Albacete-. Eso sí, si les preguntan por su Magdalena lo tienen bien claro: es la más guapa de toda la Semana Santa.

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