Ayaad Hirsi Ali es una activista somalí que ha sido diputada en Holanda y que insiste en que se está abordando mal la inmigración en la mayoría de los países de Europa en los últimos 40 años. En su último libro, 'Presa' (editorial Debate) analiza "la inmigración, el islam y la erosión de los derechos de la mujer" y, con cifras y ejemplos viene a advertir de que el aumento de la llegada de inmigrantes musulmanes está correlacionado con el aumento de los delitos sexuales en algunos barrios de las grandes ciudades europeas.

"El número creciente de hombres procedentes de países de mayoría musulmana ha puesto un problema sobre la mesa: su actitud hacia las mujeres. Aunque no todos los hombres musulmanes las desprecian, sí es el caso de algunos", advierte esta somalí que tuvo que salir de su país tras sufrir ablación y cuando iba camino de casarse con un primo lejano al que no había visto nunca.

Tras conseguir el asilo en Holanda, trabajó durante años como traductora con inmigrantes que conseguían llegar a Europa y solicitaban los trámites de asilo. Y tuvo claro que el llamado proceso de integración estaba fracasando en la mayoría de los países de Europa, "también en España".

La activista somalí Ayaan Hirsi Ali.

"Un número creciente de mujeres europeas están cuestionando su seguridad. Los casos de violación, tocamientos, agresión y acoso sexuales en lugares públicos parecen haber aumentado. No es ningún secreto - aunque se considere descortés o políticamente incorrecto señalarlo - que los autores son, de un modo desproporcionado, hombres jóvenes inmigrantes de Oriente Próximo, Asia meridional y diversas regiones de África", advierte en su libro, donde incluye tablas de datos por países.

Pero ¿no es este el discurso de la ultraderecha en Europa? "Si escribo el libro no es para ayudar a los que defienden unas fronteras cerradas, sino para convencer a los europeos progresistas de que la negación es una estrategia contraproducente", insiste Ayaan Hirsi Ali.

"Los grupos de extrema derecha se aprovechan de todo esto porque los partidos de centroderecha y centro izquierda le dan esta oportunidad puesto que no están dispuestos a coger el toro por los cuernos en estos temas. Si quieren eliminar políticamente a la extrema derecha, los partidos principales tienen que abordar estas cuestiones sin dilación", advierte en conversación con MagasIN.

Diputada

Hirsi Ali fue durante tres años diputada en el parlamento holandés por el Partido Popular por la Libertad y la Democracia, aunque años antes había trabajado como asesora con los socialdemócratas. Con esa experiencia política, esta feminista y atea, como ella misma se describe, aprendió directamente de la clase gobernante como los que advertían de que los modelos de integración de inmigrantes estaban fracasando, tenían razón.

"Tenemos fracasos desde 1989 especialmente en la inmigración de los países musulmanes y en cómo afecta a las mujeres musulmanas, pero no sólo en eso. Hay abandono escolar, delincuencia, terrorismo... La mayor parte de los dirigentes lo que quieren cuando se presentan es el glamur pero no rendir cuentas y la sociedad ha pagado un precio muy alto", insiste.

Hirsi Ali recuerda cómo hace 10 años o más, en los países nórdicos y de Centroeuropa había sociólogos y politólogos que ya hablaban de los problemas que iba a plantear esta integración fallida "y se les llamaba xenófobos, pesimistas y eurocéntricos. Pero ahora hay que decir que tenían razón".

La lucha de esta atea convertida, puesto que fue una buena musulmana en su infancia y juventud, contra el islam radical le ha hecho recibir amenazas de muerte que la llevaron, entre otras razones, a exiliarse a EEUU. Pero en este libro vuelve a polemizar con uno de los problemas de estos grupos de inmigrantes para sus problemas al llegar a Europa: "La cultura y la religión".

"A los políticos no les da miedo que les llamen islamófobos, les da miedo perder votos. Y quieren también los votos de los musulmanes. La palabra islamofobia es una invención de los islamistas radicales que quieren silenciar el debate, y con eso no quiero decir que no haya hostilidad contra los musulmanes, como el ataque de Nueva Zelanda; pero tenemos que abordar el problema que hay en las ciudades europeas antes de que se desintegre la cohesión social".

La portada de su nuevo libro.

Aunque el ensayo trata más de abrir el debate mostrando con datos y ejemplos el problema de las mujeres europeas e inmigrantes por el retroceso de sus derechos, Ayaan Hirsi Ali también habla de algunas posibles soluciones que podrían cambiar el rumbo de desintegración social como cambiar el sistema de asilo, buscar soluciones que empiecen a hablar del contexto global o intervenir en aspectos culturales, educativos y sociales que vayan más allá de si el velo sí o el velo no.

"Hay que trabajar muy fuerte no sólo en temas socioeconómicos sino también en temas socioculturales y si sólo te aferras a cosas superficiales como cruces y velos, acaba siendo un fracaso estrepitoso de los dirigentes políticos".

La única forma, por ahora es tener un debate en profundidad de qué está pasando en estas calles, en estos barrios, en estas ciudades y ver cómo se puede trabajar en los propios países de origen, según Hirsi Ali, sin complejos: "Si ahora dice Europa que hay que exportar la idea de que los hombres y las mujeres son iguales, van a decir que es eurocéntrico y racista. Pero es una estupidez porque la gente que viene de África, Oriente Medio o Asia se están marchando porque quieren lo que tienen los europeos y deberíamos poder exportar lo bueno que hay en Europa para que haya una distribución de valores más equilibrada".

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