Hace algunos años, un director de comunicación de una multinacional nos decía… "El automóvil está cambiando por completo. Están llegando nuevos 'players' (actores) al sector", afirmaba. "En cuestión de poco tiempo, cualquier compañía que fabrique aspiradoras con un motor eléctrico, podrá construir un coche", señalaba.

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Pues bien, aquello que sonó a profecía está más cerca de ser una realidad. Sobre todo si sustituimos los fabricantes de aspiradoras (Dyson abandonó su sueño del coche eléctrico en 2020), por el de las compañías de teléfonos móviles o empresas tecnológicas… Será entonces, cuando comprenderemos que aquella predicción tenía mucho de razón.

Entre otras razones porque en los últimos meses (quizás años) no han dejado de llegarnos noticias de la entrada de nuevas compañías tecnológicas en la industria del automóvil.

¿La razón? Un coche cada vez se parece más a un 'smartphone' (en lo que a tecnología y conectividad se refiere). De ahí que los fabricantes de teléfonos y las tecnológicas se erijan como principales compañías del cambio. Pero no tanto por su conocimiento de la industria de los coches, sino porque cuentan con ingentes cantidades de dinero y muchas posibilidades de inversión.

Xiaomi ha confirmado que quiere entrar en la industria del automóvil. Europa Press

Xiaomi confirma que tendrá vehículos eléctricos

Una de las últimas compañías en dar este paso ha sido la china Xiaomi, compañía que ha anunciado que también quiere formar parte de la industria de la automoción.

Si bien, todavía no ha presentado modelo alguno ni una estrategia definida, el fabricante chino de teléfonos móviles ha confirmado que quiere competir en este mercado con un nuevo negocio de vehículos eléctricos e inteligentes.

A falta de conocer más detalles sobre estos coches y saber de primera mano lo que la compañía denomina como inteligentes (entendemos que se referirá al desarrollo de la conducción autónoma y conectividad), lo que sabemos es que Xiaomi ha comunicado que invertirá unos 10.000 millones de dólares (alrededor de 8.500 millones de euros) para los próximos 10 años.

¿Y esto es mucho o poco?, nos preguntamos. Pues bien desde aquí, ya anticipamos que la cantidad no nos parece especialmente excesiva, sobre todo si analizamos las últimas cifras comunicadas por los principales fabricantes. Además, no solo no es una enorme inversión, sino que los plazos también son superiores respecto a los fabricantes que ya están en la carrera del coche eléctrico, conectado y autónomo.

En este sentido, tenemos que el Grupo Volkswagen ha señalado una inversión de 75.000 millones de aquí a 2025 en electrificación y conectividad; General Motos ha hecho lo propio con cerca de 23.000 millones también hasta 2025 y Ford ha anunciado una inversión de cerca de 18.000 millones de euros también hasta 2025…

Por tanto, esto nos sugiere que las inversiones de Xiaomi no serían tan abultadas como inicialmente puede parecer. A su vez, también podría indicar que esta inversión sería para llegar a algún acuerdo con algún fabricante ya establecido, ya que solo el hecho de tener que empezar a construir una fábrica desde cero y desarrollar plataformas para ensamblar baterías y motores, es más costoso y lento de lo que cabría esperar (por ejemplo Volkswagen ha llegado a acuerdos con otros fabricantes para compartir plataformas de vehículos eléctricos).

Por ello, desde la agencia Reuters se anunciaba hace unos días que Xiaomi podría buscar algún tipo de asociación con Great Wall Motor, un constructor chino que, por el momento, no comercializa sus vehículos en España. No obstante, es algo que no nos sorprende ya que Great Wall Motor sí está acostumbrado a buscar asociaciones con otros fabricantes. Este es el caso de la 'joint venture' realizada con BMW para fabricar una parte de la producción del Mini en China.

Emblema de Huawei.

Huawei descarta fabricar coches

Sí efectivamente, Huawei ha anunciado esta semana que no busca convertirse en un fabricantes de coches. Sin embargo, sí ha confirmado que quiere posicionarse como un proveedor de componentes en la industria del automóvil.

"Nuestro posicionamiento es ser proveedor de componentes para los automóviles inteligentes", ha señalado el presidente rotatorio de Huawei, Ken Hu, durante la rueda de prensa para presentar los resultados de la compañía en 2020.

"En el futuro, los coches serán seguramente eléctricos e inteligentes y es una tendencia que no podemos revertir", señaló Hu, añadiendo que, a pesar de que se pudiera pensar que Huawei se ha quedado atrás, la compañía "tiene mucho que hacer en esta transformación del sector automovilístico".

Un 'stand' ZTE en una muestra tecnológica.

ZTE también se postula

Asimismo, un representante de la tecnológica ZTE afirmaba también a Reuters que la compañía china estaba en conversaciones con diferentes empresas para poder competir en el mercado de vehículos eléctricos. Si bien este anuncio no fue claro ni definido y tampoco se clarificó si sería como un acuerdo para suministrar piezas o bien si se postularía como un fabricante propio de vehículos.

Baidu, el Google chino

Otra tecnológica que se podría sumar a la fiesta del coche eléctrico en China sería Baidu. Así al menos los apuntaban diversas fuentes a Reuters a finales del pasado año. Este buscador de internet chino se estaría especializando en el desarrollo de la conducción autónoma, la conectividad y también podría estar ultimando junto con una empresa local de fabricación de vehículos algún tipo de asociación.

Tienda de Apple en Estados Unidos. Europa Press

¿Y por qué todos estos nuevos actores son chinos?

Pues principalmente, por una sencilla razón… China es, a día de hoy, el primer mercado mundial del automóvil. Para hacernos una idea de lo que supone este continente, solo en 2020 se comercializaron un total de 19,3 millones de coches nuevos en este país. Esta cifra supuso un descenso de solo el 6% respecto al año anterior.

Una cantidad que casi duplica al mercado europeo, que cerró el pasado ejercicio con cerca de 12 millones de coches nuevos vendidos, con una caída de cerca del 24%. Y algo similar ocurrió en Estados Unidos donde se comercializaron un total de 14,7 millones de coches en 2020, lo que supuso una caída de alrededor del 13%.

Por tanto, esto nos permite entender de la importancia del mercado chino en la industria del automóvil. Prácticamente uno de cada tres vehículos vendidos en 2020 fue en China en un mercado global de cerca de 63,7 millones.

Y a ello hay que sumar que el aumento continuado de la población, de las ventas y la apuesta por la transición hacia el vehículo eléctrico. Se espera que los eléctricos, enchufables y de hidrógeno representen cerca de 1,8 millones de ventas en 2021 y el 20% del total de las ventas en 2025. De esta manera, si tienes el mercado con mayor volumen y además cuentas con grandes cantidades de beneficios para invertir sí se puede entender que empresas tecnológicas chinas busquen hacerse un hueco en la industria de la automoción.

El MG Marvel R será el buque insignia de MG.

El caso de MG

No obstante, penetrar en el mercado del automóvil en Europa, donde está la cuna y la industria de este sector no es fácil. Y la prueba la tenemos en que en España, por ejemplo, apenas se venden coches chinos. Si bien es cierto que desde hace años oímos el 'runrún' de que pronto llegarán los vehículos chinos, lo cierto es por las inversiones que suponen, por las menores calidades que ofrecen y por la exigua experiencia en el Viejo Continente, entre otros, los fabricantes chinos apenas se comercializan en Europa.

En este sentido, por ejemplo, el gigante SAIC, el primer constructor asiático de vehículos, lo que ha hecho ha sido recuperar una marca inglesa (en este caso MG) para ganar terreno en Europa. Y aun así, con grandes inversiones detrás, los objetivos de MG en España, por ejemplo, rondan las 10.000 unidades en un par de años, lo que supondría un 1% de cuota de mercado.

Imagen del emblema de Tesla. ARND WIEGMANN Thomson Reuters

Tesla encendió la chispa y Apple ha echado más leña

Lo cierto es que si hay un actor que podamos decir que ha sido uno de los aceleradores de esta transformación ha sido Tesla. En primer lugar por su apuesta radical de transformar la industria del automóvil hacia el coche eléctrico (una jugada que le ha salido bien porque los políticos europeos se han fijado unas reglas de juego en la industria completamente diferentes a las actuales).

Y segundo por una apuesta radical hacia la tecnología y el desarrollo del software de los vehículos con miras hacia la conducción autónoma (aquella conducción en la que no interviene el conductor).

No obstante, si bien es cierto que Tesla es con medio millón de unidades vendidas en 2020 es el fabricante líder en electrificación a día de hoy, también hay que reconocer que cuando el resto de los fabricantes inicien su velocidad de crucero en el eléctrico, Tesla no podrá alcanzar estos volúmenes.

Y la prueba es que, por ejemplo, solo el Grupo Volkswagen espera en 2030 que el 70% de sus ventas sean de eléctricos puros –lo que podría suponer unos cinco millones de vehículos al año aproximadamente-. Una cifra que hoy, con las fábricas de Estados Unidos, China y Alemania, sería imposible de alcanzar en Tesla.

Otro caso que sugiere la dificultad de entrar en este sector es el de Apple. Desde hace años se habla de que Apple contará con un coche. Sin embargo, la confirmación de este modelo no se produce. Sí se ha filtrado o se ha difundido que han existido conversaciones con algunas compañías. Una de las últimas que sonó con más fuerza fue Hyundai. Pero el acuerdo final no se ha dado por válido. Tal es así que Apple ahora estaría buscando nuevas alternativas…

En definitiva. Sí, las tecnológicas pueden tener mucho dinero en efectivo para invertir. Pero también hay que reconocer que la industria del automóvil lleva más de un siglo y medio innovando y mejorando. Opel, por ejemplo, tiene 159 años de historia; Mercedes, 135 años; y Peugeot, cuenta con otros 125 años… Mucha experiencia a sus espaldas, que no pueden borrar de un plumazo las grandes tecnológicas de las últimas décadas.