La belleza de las cosas siempre ha sido una premisa perseguida por el ser humano. A lo largo de la historia han destacado diversas tendencias artísticas que tenían como objetivo hacer del arte una forma de expresión. El vanguardismo, surgido a principios del siglo XX, fue un movimiento tanto artístico como literario que marcó un antes y un después en el diseño de las cosas, en el que destacó el cubismo de las pinturas de Pablo Picasso, o la arquitectura de Gaudí en Barcelona.

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No podemos obviar la importancia del diseño y la apuesta por la vanguardia. Gracias a diseños espectaculares e impactantes de nuestro país, cada vez son más organizaciones, empresarios o arquitectos los que optan por conseguir verdaderas obras de arte para sus sedes o productos. Museos, puentes, iglesias, hoteles, aeropuertos se unen a la lucha por el vanguardismo, al igual que sectores como el automovilístico, donde ya no sólo es importante un buen motor, también tener estilo. Cualquier lugar es bueno para demostrar que la creatividad no tiene limitaciones.

Construcciones que crean tendencia

Cobijar obras de arte no significa no poder convertirse en una obra de arte por sí mismo, eso piensan museos como la Casa Batlló, que, nacida para servir de hogar a una noble familia, se utiliza hoy en día como museo. El mayor representante del modernismo catalán, Gaudí, fue el artífice de su restructuración, pues el edificio estaba construido desde hacía décadas por el arquitecto Emilio Sala Cortés.

Diseño en el interior del Nuevo Discovery.

El diseño es muy importante, pero la funcionalidad también lo es, por ello Gaudí planeó toda su estructura de 4.300 metros cuadrados como un lugar funcional para vivir. Las personas buscamos la comodidad y versatilidad en nuestro día a día además de la tendencia y del diseño único. Siguiendo esta idea, Land Rover optó por incluir siete asientos abatibles y un gran maletero en su nuevo Discovery para facilitar y llenar de opciones el día a día a sus usuarios.

Algo más actual que la emblemática casa de Gaudí, es el Museo Guggenheim, que con la misión de aportar modernidad y revitalizar la ciudad de Bilbao, se encarga de guardar grandes obras de arte contemporáneas. Su diseño se basa en el deconstructivismo, un movimiento vanguardista caracterizado por la fragmentación y las formas no lineales.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias, encargada de difundir la ciencia y tecnología desde una perspectiva lúdica y divertida, es otra de las construcciones que destacan en nuestro país. Arcos flotantes, formas esqueléticas como la del dinosaurio o incluso una cubierta imitando un nenúfar, ésta última obra del arquitecto valenciano Adrián Peláez, forman parte de su estructura y otorgan a este sitio más valor para cautivar la atención del espectador.

Vista de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

Pero si lo que queremos es quedarnos impresionados con unas vistas increíbles de la noche, tenemos que visitar uno de los puentes más modernos, el Milenio, sobre el río Miño a su paso por Ourense. Su estructura peatonal sube y baja imitando las alas de una gaviota, lo que provoca un curioso efecto al atravesarlo en coche que puede ser admirado, también, a través del techo panorámico.

Todo puede estar hecho de arte

Sirviendo como lugar de rezo de muchas personas, ¿quién dijo que una Iglesia no podía ser moderna? En Madrid se encuentra la de Santa Mónica. Diseñada por los arquitectos Ignacio Vincens y José Antonio Ramos, dispone del premio a la mejor iglesia construida en el año 2008. Porque el diseño es premiado en todas sus variaciones, existiendo premios al mejor diseño de moda o de coches, en el que Land Rover dispone de más de 200 premios en alguno de sus vehículos.

Pero no sólo las iglesias se suman a esta causa de vanguardismo, los hoteles están estableciendo un antes y un después en sus decoraciones, llegándose a convertir en un punto diferenciador a la hora de reservar una habitación. Por eso destaca el hotel Silken Puerta de América de Madrid, que, considerado como uno de los más lujosos y vanguardistas de la capital, dispone de habitaciones modernas diseñadas por diversos artistas, entre los que destacan Jean Nouvel, Zaha Hadid o Norman Foster. Se basa en el espacio y en las formas atrevidas, como cualquier estilo futurista, además de utilizar el poder del color en su fachada.

Vista del edificio de Marqués de Riscal.

El uso del color también se ve reflejado en un lugar amado por muchos españoles, aquel donde nace el vino. Una de las bodegas más modernas de España, en Álava, utilizó un color rosado en su infraestructura para representar el color del vino tinto, o el color oro como referencia a la malla de sus botellas. La bodega, propiedad de Marqués de Riscal, fue diseñada por el arquitecto Frank Ghery.

Donde sea pero con vanguardia

Hasta el mundo de la aviación ha cambiado mucho desde su comienzo con los hermanos Wright. Ahora los aviones son máquinas modernas que integran las tecnologías más punteras del mundo. Los aeropuertos, puentes entre ciudades y países, también han apostado por el diseño.

Uno de los más vanguardistas es el de Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Ha sido galardonado durante su vida con diversos premios importantes, como el premio Stirling (el más prestigioso premio de arquitectura de Gran Bretaña).

Fue planteado por sus arquitectos para ofrecer un espacio de calma, permitiendo la entrada de luz natural y utilizando materiales sencillos. Al igual que las suaves y elegantes líneas que utilizó Land Rover en el diseño del Nuevo Discovery, que hacen de cada modelo una obra de arte. Y es que desde Land Rover saben la importancia de apostar un aspecto tan diferenciador como el diseño, por ello prestan tanta atención a todas sus formas, materiales, acabados y detalles. Porque el buen gusto sí importa, y la versatilidad, aún más.

El diseño y la ciudad se unen en el Nuevo Discovery.