A.C.
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Tu perro cotillea y toma nota. Los canes más inteligentes pueden aprender nombres de objetos simplemente escuchando de manera casual conversaciones humanas, sin que nadie les enseñe explícitamente a qué palabra corresponde qué juguete.

Lo ha demostrado un estudio liderado por la investigadora Shany Dror, publicado en la revista Science y enmarcado en el proyecto internacional Genius Dog Challenge.

El equipo de Dror trabajó con 10 perros "superdotados para el aprendizaje de palabras" que ya conocían numerosos nombres de juguetes. El objetivo era comprobar si podían aprender etiquetas para objetos sin ser adiestrados directamente, sólo escuchando a sus propietarios hablar entre sí sobre dos juguetes nuevos.

Los investigadores compararon dos condiciones. En la condición "dirigida", los dueños presentaban dos juguetes nuevos al perro, repetían sus nombres y jugaban con él de forma explícita.

En la condición "sobre-oída" (overheard), el perro observaba cómo su dueño hablaba con otra persona sobre esos mismos juguetes, intercambiándolos y nombrándolos, pero sin dirigirse al animal ni permitirle interactuar con los objetos.

En ambas situaciones, los perros oyeron los nombres de los juguetes durante un total de unos ocho minutos, repartidos en varias sesiones cortas. Después, se colocaron los juguetes junto a otros ya conocidos en una habitación separada, y el cuidador pedía al perro que trajera el juguete nuevo por su nombre.

Un esquema de los métodos probados para enseñar a los perros los nombres de las etiquetas de los juguetes. Shany Dror y su equipo de investigación

Los resultados fueron sorprendentes: los perros rindieron igual de bien cuando se les hablaba directamente que cuando solo escuchaban la conversación entre humanos.

En la condición dirigida alcanzaron alrededor de un 80% de aciertos en los primeros ensayos, mientras que en la condición de

Además, muchos de los perros siguieron recordando los nombres de los juguetes al menos dos semanas después, lo que indica que no se trataba de una asociación momentánea, sino de un aprendizaje estable.

Para superar la prueba, los animales debían entrar solos en la sala de juguetes y elegir el objeto correcto sin ninguna pista visual o gestual de los humanos, ya que estos permanecían en otra habitación.

El reto de aprender

El equipo introdujo una dificultad adicional inspirada en experimentos con bebés humanos: separar en el tiempo el momento en que el perro ve el objeto del momento en que oye su nombre.

En este segundo experimento, el perro veía brevemente un juguete nuevo, que luego se guardaba en un cubo o se sacaba de su vista; solo después el dueño mencionaba el nombre del juguete, a veces dirigiéndose al perro, a veces simplemente hablando mirando hacia el cubo.

La perra Shira ha aprendido el nombre de 300 juguetes. Tres Hanley

Esta tarea resultó más exigente y el rendimiento bajó, pero muchos perros siguieron siendo capaces de vincular el nombre con el objeto correcto y recuperarlo después cuando se les pedía.

Esto demuestra que no sólo pueden aprender a partir de habla sobre-oída, sino que también pueden manejar una de las grandes dificultades del aprendizaje de palabras: la ausencia de coincidencia temporal entre el objeto y su etiqueta, algo que en humanos se logra entre los 18 y 23 meses de edad.

¿Qué revela esto?

El estudio sugiere que los procesos sociocognitivos que permiten aprender palabras a partir de conversaciones ajenas no son exclusivos de los humanos.

"Nuestros hallazgos demuestran que los procesos sociocognitivos que permiten el aprendizaje de palabras a partir de conversaciones oídas no son exclusivos de los humanos. En las condiciones adecuadas, algunos perros presentan comportamientos sorprendentemente similares a los de los niños pequeños", asegura Shany Dror en un comunicado.

Así, los animales más atentos a las interacciones humanas y más capaces de interpretar nuestras señales habrían tenido más éxito reproductivo, dando lugar a perros que, en casos excepcionales, son capaces incluso de aprender cuando no les hablan, simplemente escuchando lo que ocurre a su alrededor.