Viajar con una mascota puede ser una experiencia maravillosa, pero también un desafío logístico que requiere planificación, especialmente cuando se trata de su alimentación.
Muchos tutores cometen el error de improvisar con la comida durante el viaje o de ofrecer golosinas "para compensar" el estrés del desplazamiento.
Sin embargo, los especialistas recuerdan que una nutrición adecuada antes y durante el trayecto puede marcar la diferencia entre un viaje tranquilo y una jornada llena de sobresaltos.
"La alimentación es fundamental. En Purina recomendamos no alimentar a las mascotas justo antes de salir y mantener su dieta habitual", explica la veterinaria Elisenda Saperas, especialista en comportamiento y bienestar animal.
Antes de viajar
Tanto en coche como en tren o avión, los movimientos y el estrés del traslado pueden afectar el sistema digestivo de los animales.
Dar de comer justo antes de salir, especialmente una ración abundante, multiplica las probabilidades de que aparezcan náuseas, arcadas o vómitos durante el trayecto.
Lo ideal, como indica también Saperas, es ofrecer la última comida sólida entre tres y cuatro horas antes de partir, asegurando que el animal haya hecho sus necesidades y esté relajado antes de subir al transporte.
Durante el viaje, solo se puede ofrecer algo de agua en pequeñas cantidades o, en el caso de viajes largos, una pequeña porción de su comida habitual en las paradas programadas.
Evitar "caprichos"
Las fiestas o los viajes suelen venir acompañados de comidas especiales, tentaciones y sobras que los tutores, a veces sin mala intención, comparten con sus animales. Sin embargo, Saperas advierte que esa costumbre puede tener consecuencias indeseadas.
"Cambiar de alimento o dar caprichos navideños aumenta el riesgo de vómitos o diarreas", insiste. El aparato digestivo de perros y gatos se adapta a rutinas y tipos de alimento muy específicos, y los cambios bruscos —aunque sean de un día o dos— pueden alterar su microbiota intestinal.
Si el desplazamiento implica varios días fuera de casa, el consejo es sencillo: llevar su pienso o alimento habitual en un recipiente hermético o, si se alimenta con comida húmeda, contar con la cantidad necesaria para todo el viaje.
En caso de no poder acceder a su marca habitual, conviene realizar una transición paulatina entre alimentos al menos con una semana de antelación, algo que evita los trastornos digestivos más comunes.
Hidratación y bienestar
Tan importante como la comida es el acceso al agua. Antes del viaje, los animales deben tener la oportunidad de hidratarse y hacer sus necesidades.
Para los gatos, que suelen beber menos de lo necesario, puede ser útil llevar su bebedero habitual o añadir un poco de agua a su comida húmeda antes del viaje. Mantener la familiaridad contribuye a reducir el estrés del desplazamiento.
Evitar comidas justo antes de partir, mantener la dieta habitual y resistir la tentación de ofrecer "premios festivos" son gestos sencillos que, según la veterinaria Elisenda Saperas, pueden evitar molestias digestivas y hacer que los viajes sean mucho más tranquilos.
