Durante diez años, un carnero llamado Huxley vivió atrapado en una tristeza tan profunda como el silencio de su corral. Los visitantes de aquel zoológico de contacto lo conocían como "el carnero deprimido", ajenos al sufrimiento que se escondía detrás de su mirada apagada.
Bajo la lluvia, el frío o el sol abrasador, pasaba los días inmóvil, sin refugio ni compañía, alimentado al azar por manos que no sabían cuánto daño podían causar. Parecía condenado al olvido, hasta que una mujer decidió cambiar su destino.
Rian, del santuario Uncle Neil’s Home, vio en él algo más que un cuerpo resignado: una vida que aún pedía ser salvada. Se negó a dejarlo morir en el olvido y marcó el inicio de una historia de esperanza, de segundas oportunidades y del poder transformador del amor.
Una década de abandono
La vida de Huxley antes del rescate estaba marcada por una miseria absoluta. "Pasaba cada día, las 24 horas, día y noche, en un rincón solo", cuenta Rian en un vídeo de YouTube.
El abandono no era solo emocional, sino físico. Al no tener una dieta adecuada, Huxley sufría de un sobrepeso severo que castigaba su cuerpo, exacerbado por la falta de un refugio adecuado contra el frío.
"Se podía ver en su cara que se había rendido completamente ante la vida", declara la joven rescatista, recordando cómo prometía en silencio sacarlo de allí cada vez que lo visitaba.
El rescate de Navidad
La situación de Huxley mantenía a Rian despierta por las noches. "Imaginaba que estaba solo allí, sin saber que a alguien le importaba su vida", confiesa.
Decidida a actuar, presentó una propuesta urgente a los comisionados del condado para liberar a los animales en estado más crítico.
El milagro ocurrió el 23 de diciembre de 2021, cuando las autoridades aprobaron la entrega del carnero. Al día siguiente, en vísperas de Navidad, Huxley fue liberado. "Fue increíble conocerlo no detrás de unas rejas; lo miré a los ojos y solo traté de decirle que ahora está a salvo".
El amor cura todo
La transición de Huxley no fue inmediata. Habiendo pasado más de una década siendo miserable, al principio se mostraba confundido al recibir amor y respeto por primera vez.
Sin embargo, detalles como tener su primera cama suave, agua fresca y paja limpia le hicieron comprender que estaba seguro.
Las secuelas del abandono persistieron en forma de osteoartritis, una condición desarrollada tras años de negligencia.
Para combatirla, Huxley recibe inyecciones de esteroides cada seis meses, terapia láser en casa y sigue un estricto régimen de suplementos. Incluso se le construyó una rampa especial para facilitar el acceso a su establo.
A pesar de los desafíos médicos, su transformación ha sido total. Rian afirma que ver su progreso "realmente nos demostró que el amor cura".
Una nueva vida bajo el cerezo
Hoy, Huxley es un animal diferente. Su personalidad ha florecido y ha aprendido a conectar con otros residentes del santuario, superando su aislamiento anterior.
Disfruta de sus bocadillos favoritos, las bananas, y tiene una debilidad particular por descansar bajo un cerezo que florece en primavera.
"Nos sentamos los dos bajo ese árbol durante horas y yo solo le rasco el cuello. Es su lugar favorito", cuenta sobre sus momentos de paz juntos.
El objetivo diario en el santuario es inundar su vida con tanto amor que su pasado se convierta en un recuerdo distante y borroso.
Para Rian, Huxley no es solo un rescate más; es un ser que le ha enseñado sobre la fortaleza y la lucha. "Robó un pedazo de mi corazón que guardará con él para siempre... Huxley es esa persona para mí", concluye.
