Cósima Ramírez nos aproxima en este vídeo a un tema muy interesante y que se ha convertido en un bonito debate verde: el compost fabricado en casa, bien con las heces de nuestros animales o con nuestros residuos orgánicos.
Su utilidad no es "solo por el regodeo que le podría proporcionar a muchas de nuestras mascotas restregarse en una montaña gigantesca de compost" sino también porque para muchos, esto no es basura, sino una forma ecológica de reciclar nuestros residuos o los de los animales de compañía.
Hay que tener en cuenta que las heces de nuestros mejores amigos pueden convertirse en la mejor materia para realizar compost que luego podemos usar en las plantas ornamentales de casa, creando un proceso natural de abono doméstico muy sostenible.
De hecho, la propia Cósima Ramírez asegura que "algunas mascotas son específicamente reclutas para la creación de esta alquímica sustancia", por lo que hay que plantearse esta posibilidad siempre.
Pero no sólo se puede hacer compost con las heces de los animales. Como nos explica Cósima, podemos apostar por una vermicompostera o una lombricompostera, que es el recipiente doméstico diseñado para descomponer residuos orgánicos como restos de cocina, cartón o papel usando lombrices rojas.
Humus de lombriz
Ella misma comprobó lo mucho que puede dar de sí este recipiente que suele funcionar en cajas apilables con perforaciones para la ventilación y el drenaje y que permite crear el humus de lombriz, que es un abono orgánico rico en nutrientes, y también lixiviados, líquido fertilizante.
"Yo misma he tenido gusanos en una vermicompostera en el salón y os aseguro que (aparte de llenarnos la casa de pequeñas moscas fruteras) nuestras queridas lombrices nos dieron muchas oportunidades de conversación", aclara.
¿Cómo usar la vermicompostera?
Una de las claves de estas vermicomposteras es que se pueden utilizar dentro de casa porque no crean malos olores. Cósima la tenía en el salón de su hogar, pero podemos ubicarlas en una habitación o en el cuarto de baño.
Si la vamos a sacar al exterior, bien en el jardín o en un balcón, hay que tener en cuenta que no les dé el sol directo y que estén protegidas de las temperaturas extremas.
La descomposición es aeróbica, por lo que sólo huele a tierra mojada cuando se abren las cajas.
Además, es muy fácil de utilizar, ya que no requiere que le prestemos mucha atención porque se alimenta de lombrices y de humedad, un índice que sí hay que tener cuidado de que se mantenga más o menos constante.
El tipo de gusanos que logran el milagro de transformar nuestros residuos en compost son las lombrices rojas. Es mejor apostar por esta variedad y no por cualquier otro tipo, puesto que a estas lombrices no les gusta la luz y se quedan todo el tiempo en la compostera. Con otras especies se corre el riesgo de que salgan a explorar por la vivienda.
