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Hus
"Se llama Hus porque es un husky", cuenta su tutora mirándolo divertida. "No se deja nunca fotografiar, pero te está mirando fijamente".
Después de los 4,5 kilómetros de carrera, algunos peludos encontraron el agua de la fuente de Plaza Colón. Allí fue donde conocimos a Hus y a otras criaturas. Se perseguían entre ellos, atraídos por los palos de madera y la cámara de fotos, despertando una ternura única, esa que solo los perros saben regalar.
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La ternura de lo que crece
Mientras el mundo corría a su alrededor, la niña observaba a los dos cachorros que compartían su pequeño refugio. Nadie sabría decir si eran ellos quienes la buscaban o ella quien se enredaba en sus cuerpos con ternura.
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Tami
Llegó desde Irlanda hace quince años, cuando su dueño se mudó a Madrid. A pocos metros de la salida, la pequeña se detuvo en medio de la carrera, buscando algo con una mirada concreta. "Quiere mimos", explicó su tutor. "Solo quiere que alguien la acaricie todo el tiempo".
Tami está cansada, no quiere correr más. Su cuerpo busca casa: unas manos que le remuevan el pelo y que le toquen la cabecita con cariño y con cuidado.
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La alegría hipnotizada
Entre cientos de pasos sincronizados, él saltaba ligero, con la lengua fuera y los ojos brillantes. No corría por llegar antes ni por ganar nada: corría porque estaba feliz. Su pañuelo morado ondeaba al ritmo de su entusiasmo, como si también celebrara la mañana.
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Llegando a la meta
Llegó a la meta tirando de su dueño, con los ojos bien abiertos, fijos en un punto. Las patas rápidas enseñan la vida que corre. Lo salvaje se despierta también en medio de Madrid.
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El mundo desde sus alturas
El ruido quedó atrás. Acabada la carrera, dos perritos blancos se movían entre las aguas, buscando un rato de diversión con piedras y palitos. Ponerse a su altura nos permite ver su mundo tal como es.
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La meta
Miraba la cara de su mamá buscando una señal. Los ojos atentos a cada gesto y movimientos. Por fin había llegado a la meta, ahora solo toca descansar.
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Ganando alturas
Desde los brazos humanos, ese pequeño chihuahua observa el mundo. Su pequeño cuerpo blanco se acomoda entre las manos que le dan seguridad, mientras los ojos curiosos exploran el bullicio desde la calma de una altura privilegiada.
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Jugando en el agua
Doggy pasó el resto del día buscando piedras en la fuente de la Plaza de Colón. Sumergía su pequeña cabeza en el agua y, empapado, sacaba tesoros que luego mostraba, satisfecho, al mundo que lo rodeaba.
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Sin prisa
Andaba fiero, sin correr ni apresurarse. Los ojos atentos a su alrededor, los ruidos, los pasos rápidos, la música y la tensión. El pañuelo morado al viento y el pulso tranquilo, marcando su propio ritmo.
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Donde la vida corre
Nada detiene la alegría cuando hay ganas de moverse. "Lo adoptamos que ya tenía las patas traseras inmovilizadas", cuentan sus dueñas. Pero el agua le llamaba como a ningún otro. Con su pequeña silla de rueda, corrían arriba y abajo, como una alma libre que nadie detiene.
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El mundo dentro de dos ojos
Miraba atento la cámara, deteniéndose en medio de la carrera para observarla desde lo más cerca posible. Este pequeño peludo corría curioso por conocer todo lo que le rodeaba. Sus ojos grandes reflejan el mundo interior que se lleva dentro. Sin decir nada, ha dicho todo.
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Hus y los otros
Hus y los dos perritos blancos jugando en el agua.
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Corriendo de la pata
Atados a sus dueños, los dos perritos avanzan sobre el asfalto compartiendo emoción, ritmo y energía.
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Oro bajo el sol
Desde lejos llegó el golden, atraído por el agua y las risas. Saltaba y corría bajo el sol, con el pelaje encendido como una llama dorada de alegría.
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Juntos
El agua salpica, las ruedas avanzan y la vida sigue fluyendo.
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Mientras el sol caía
Se vieron, se olieron y empezaron a correr. En el agua, felices, hablando el mismo idioma. Así acabaron el día.
Son ellos los verdaderos protagonistas de este día tan especial. Sus ojos atentos, sus patas que corren y juegan, su lenguaje que habla y grita. Los perros que participaron en el Perrotón también tenían mucho que decir. Hemos recogido esas miradas maravillosas y esos rostros, y los hemos transformado en un homenaje a las criaturas más puras de este planeta.
