Publicada
Actualizada

    Son ellos los verdaderos protagonistas de este día tan especial. Sus ojos atentos, sus patas que corren y juegan, su lenguaje que habla y grita. Los perros que participaron en el Perrotón también tenían mucho que decir. Hemos recogido esas miradas maravillosas y esos rostros, y los hemos transformado en un homenaje a las criaturas más puras de este planeta.

    Un educador canino aclara la realidad sobre los collares de pincho: "Un perro que actúa por miedo al dolor está asustado"

  • Hus

    "Se llama Hus porque es un husky", cuenta su tutora mirándolo divertida. "No se deja nunca fotografiar, pero te está mirando fijamente". 

    Después de los 4,5 kilómetros de carrera, algunos peludos encontraron el agua de la fuente de Plaza Colón. Allí fue donde conocimos a Hus y a otras criaturas. Se perseguían entre ellos, atraídos por los palos de madera y la cámara de fotos, despertando una ternura única, esa que solo los perros saben regalar. 

    Cristina Villarino
  • La ternura de lo que crece

    Mientras el mundo corría a su alrededor, la niña observaba a los dos cachorros que compartían su pequeño refugio. Nadie sabría decir si eran ellos quienes la buscaban o ella quien se enredaba en sus cuerpos con ternura.

    Cristina Villarino
  • Tami

    Llegó desde Irlanda hace quince años, cuando su dueño se mudó a Madrid. A pocos metros de la salida, la pequeña se detuvo en medio de la carrera, buscando algo con una mirada concreta. "Quiere mimos", explicó su tutor. "Solo quiere que alguien la acaricie todo el tiempo". 

    Tami está cansada, no quiere correr más. Su cuerpo busca casa: unas manos que le remuevan el pelo y que le toquen la cabecita con cariño y con cuidado. 

    Cristina Villarino
  • La alegría hipnotizada

    Entre cientos de pasos sincronizados, él saltaba ligero, con la lengua fuera y los ojos brillantes. No corría por llegar antes ni por ganar nada: corría porque estaba feliz. Su pañuelo morado ondeaba al ritmo de su entusiasmo, como si también celebrara la mañana.

    Cristina Villarino
  • Llegando a la meta

    Llegó a la meta tirando de su dueño, con los ojos bien abiertos, fijos en un punto. Las patas rápidas enseñan la vida que corre. Lo salvaje se despierta también en medio de Madrid. 

    Cristina Villarino
  • El mundo desde sus alturas

    El ruido quedó atrás. Acabada la carrera, dos perritos blancos se movían entre las aguas, buscando un rato de diversión con piedras y palitos. Ponerse a su altura nos permite ver su mundo tal como es.

    Cristina Villarino
  • La meta

    Miraba la cara de su mamá buscando una señal. Los ojos atentos a cada gesto y movimientos. Por fin había llegado a la meta, ahora solo toca descansar. 

    Cristina Villarino
  • Ganando alturas

    Desde los brazos humanos, ese pequeño chihuahua observa el mundo. Su pequeño cuerpo blanco se acomoda entre las manos que le dan seguridad, mientras los ojos curiosos exploran el bullicio desde la calma de una altura privilegiada.

    Cristina Villarino
  • Jugando en el agua

    Doggy pasó el resto del día buscando piedras en la fuente de la Plaza de Colón. Sumergía su pequeña cabeza en el agua y, empapado, sacaba tesoros que luego mostraba, satisfecho, al mundo que lo rodeaba.

    Cristina Villarino
  • Sin prisa

    Andaba fiero, sin correr ni apresurarse. Los ojos atentos a su alrededor, los ruidos, los pasos rápidos, la música y la tensión. El pañuelo morado al viento y el pulso tranquilo, marcando su propio ritmo. 

    Cristina Villarino
  • Donde la vida corre

    Nada detiene la alegría cuando hay ganas de moverse. "Lo adoptamos que ya tenía las patas traseras inmovilizadas", cuentan sus dueñas. Pero el agua le llamaba como a ningún otro. Con su pequeña silla de rueda, corrían arriba y abajo, como una alma libre que nadie detiene. 

    Cristina Villarino
  • El mundo dentro de dos ojos

    Miraba atento la cámara, deteniéndose en medio de la carrera para observarla desde lo más cerca posible. Este pequeño peludo corría curioso por conocer todo lo que le rodeaba. Sus ojos grandes reflejan el mundo interior que se lleva dentro. Sin decir nada, ha dicho todo. 

    Cristina Villarino
  • Hus y los otros

    Hus y los dos perritos blancos jugando en el agua. 

    Cristina Villarino
  • Corriendo de la pata

    Atados a sus dueños, los dos perritos avanzan sobre el asfalto compartiendo emoción, ritmo y energía. 

    Cristina Villarino
  • Oro bajo el sol

    Desde lejos llegó el golden, atraído por el agua y las risas. Saltaba y corría bajo el sol, con el pelaje encendido como una llama dorada de alegría.

    Cristina Villarino
  • Juntos

    El agua salpica, las ruedas avanzan y la vida sigue fluyendo.

    Cristina Villarino
  • Mientras el sol caía

    Se vieron, se olieron y empezaron a correr. En el agua, felices, hablando el mismo idioma. Así acabaron el día. 

    Cristina Villarino