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La organización internacional de defensa animal PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales, en castellano) ha desatado polémica al señalar a Nintendo por un detalle presente en su popular franquicia de carreras. Según la entidad, el diseño de una de las vacas que aparece en el escenario Meadow Circuit de Mario Kart World resulta problemático.

El animal se muestra con un aro metálico atravesando su nariz. Y PETA considera que este elemento transmite y normaliza una práctica que constituye un símbolo de dominación y sufrimiento hacia los animales de granja.

Aunque pueda parecer un detalle estético menor dentro del videojuego, va mucho más allá. En un comunicado oficial, la agrupación argumenta que el aro nasal está vinculado en la vida real con métodos de control sobre las vacas y toros que limitan su libertad y bienestar.

PETA es la organización de derechos animales más grande del mundo, fundada en 1980, que lucha contra el abuso y la explotación animal en todas sus formas. Por ello, ha enviado una carta abierta al presidente de Nintendo, Shuntaro Furukawa.

"Hay un detalle nos frena: el aro de latón en la nariz de la vaca. ¿Podrían mostrar empatía hacia los bovinos y quitarlo?", escriben. Con este gesto, la asociación pide abiertamente revisar el diseño de los personajes animales y eliminar referencias que puedan vincularse con el maltrato.

La percepción social de los animales

Aunque se trate de un videojuego de carreras con un estilo caricaturesco, los productos culturales influyen en la percepción social sobre los animales. Las industrias cárnica y láctea utilizan anillos nasales para explotar, controlar e incluso arrastrar a los animales hasta la muerte.

"Estos anillos de latón se clavan toscamente en el sensible tabique nasal de vacas y toros, lo que puede causar dolor y malestar persistentes". La organización explica que no son un adorno inocente, sino instrumentos utilizados para dirigir o restringir el comportamiento de vacas y toros.

Una vaca tumbada en un prado. Istock

"También se colocan anillos nasales con púas en las crías de las vacas para que el reconfortante acto de mamar de su madre le cause dolor y la cría sea rechazada y pateada". A su juicio, reproducir este objeto en un ambiente lúdico sin explicación puede restar importancia al bienestar animal.

Las críticas

Las críticas han generado respuestas diversas en redes sociales y foros de jugadores. Algunos usuarios consideran que se trata de una polémica excesiva. Muchos declaran que el título mantiene un marcado enfoque humorístico y fantástico.

Según ellos, los adornos no deben tomarse de manera literal. Otros, sin embargo, ven en el llamado de atención de PETA un recordatorio sobre cómo elementos aparentemente pequeños pueden trasladar mensajes culturales sin cuestionamiento alguno.

Pokémon

Esta no es la primera vez que la organización se enfrenta al sector del entretenimiento digital. En el pasado,PETA criticó a la franquicia Pokémon, interpretando sus mecánicas.

La ONG declaró el juego como una forma de explotación animal simbólica. También lanzó campañas contra simuladores agrícolas que, según ellos, invisibilizan el sufrimiento de los animales de granja.

Una cuestión abierta

Hasta el momento, Nintendo no se ha pronunciado oficialmente sobre el reclamo. Sin embargo, la controversia abre nuevamente el debate sobre la función social de los videojuegos.

"El anillo de latón en la nariz de vaca disimula la violencia y la crueldad animal en el mundo real. Quítale el anillo y deja que la vaca corra libremente, sin dolorosos recordatorios de las industrias que tratan a los animales como máquinas de lucro", escriben en su carta.

¿Hasta qué punto las compañías deben considerar los significados culturales y éticos detrás de los detalles visuales que incluyen en sus mundos virtuales? Aunque para gran parte de la comunidad de jugadores este tipo de discusiones puede parecer menor, el caso invita a reflexionar.

Quizás, la representación de los animales en los videojuegos debería limitarse al entretenimiento o también asumir un rol más consciente de sus implicaciones en la percepción colectiva.