Las claves
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Miguel Ángel González y David Farelo se quitan importancia. "Fue una intervención más". Pero lo que hicieron el pasado 4 de enero no solo es digno de mención periodística, sino también de ser catalogado como acto heroico. Porque ellos dos, guardias civiles especializados en bajar a gente de lo más alto, rescataron a cinco jóvenes —cuatro de ellos menores— con "principios de hipotermia" en la montaña de Peñalara, en la sierra de Madrid. El mejor regalo de Reyes posible.
"Estamos que no paramos desde principios de año", explica Miguel, asombrado, a este periódico. Él lleva desde 2006 en el GREIM (Grupo de Rescate e Intervención en Montaña) de la Guardia Civil y está acostumbrado a rescatar a gente de la montaña. Por eso, quizás, acaba catalogando como normal lo extraordinario.
"Nos llegó un aviso diciendo que había un adulto y cuatro menores bajando de Peñalara", explica, refiriéndose al rescate del 4 de enero. "Nos dijeron que si contactábamos con ellos y les orientábamos podrían salir de allí ellos solos. Pero pasó media hora y no nos cogían el teléfono, así que empezamos —él y David Farelo, que también pertenece al cuerpo desde 2004— a subir por si acaso".
En lo alto de la montaña lograron contactar con ellos. "Nos mandaron ubicación y ya supimos dónde estaban. Quisimos guiarles para que bajaran, pero nos dijeron que tenían mucho frío, así que seguimos subiendo", cuenta. Al llegar, no se encontraron a un adulto y varios niños —como esperaban—, sino a "cinco chavales".
Hipotermia
Algunos de ellos tenían principios de hipotermia. Habían estado jugando con la nieve y "estaban colapsados por la situación: se estaba haciendo de noche, solo tenían un teléfono... Llegamos y les dimos ropa, guantes, les calentamos los pies y empezamos a moverlos", cuenta Miguel.
"Estaban más asustados que otra cosa", bromea, ahora, el guardia civil. "Cuando bajamos y les empezamos a hacer chistes y bromas, pues ya se fueron recuperando. Eran chavales jóvenes, la zona era sencilla y fue, como se decía antes: 'Llegar, cargar y correr'. Solo necesitaban apoyo", prosigue el guardia civil.
¿El problema? "La gente, en general, va a la sierra pensando que va al Retiro. Se creen que llegan a la sierra, se dan una vuelta, cogen el Metro y se van. Pero luego se empapan, empiezan a bajar, están a dos grados de temperatura, se pierden y se les viene el mundo encima. No son montañeros, son domingueros", explica entre risas.
Este invierno, sobre todo, tanto Miguel como Farelo han tenido que rescatar a muchos montañeros. Varios de ellos, lesionados en las estaciones de esquís al tirarse en trineos. "Lesiones graves de rodillas, una persona con un collarín...", lamenta.
En total, desde el 2 de enero, se han rescatado a 10 personas en la sierra madrileña. ¿Por qué? En gran medida, por "sobrestimar las capacidades de uno. La gente se cree que es Superman. Y hay que consultar la meteorología, respetar las señales de aludes y no ir solo a la montaña. Y, si se hace, hacerlo con el equipo adecuado (ropa, batería, comida...)", recomienda Miguel.
