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Las claves

Madrid es una ciudad que en los últimos años ha cambiado mucho. La capital de España se ha consolidado como una de las urbes con más progresión de Europa y del mundo. Sin embargo, es inevitable caer en la cuenta de que esa ciudad que hoy crece entre inversores extranjeros y alquileres turísticos también es uno de los grandes reductos del sabor castizo de nuestro país.

Porque Madrid son sus nuevos barrios, los que crecen con construcciones modernas y adaptadas a los nuevos tiempos, pero también las calles que respiran historia y los bares clásicos donde tomar una cerveza y degustar sus callos, sus calamares y su cocido. Pero cómo olvidar el jamón, el producto más típico del país y que en la capital de España también tiene varios templos de obligada visita.

Uno de los más famosos y emblemáticos es el Museo del Jamón, el gran defensor del sabor tradicional de este producto que ha puesto a nuestro país en el mundo. Esta empresa se fundó en la capital en el año 1978 y desde entonces ha ido dando pasos hacia delante hasta convertirse en un gran imperio.

Un gigante que, eso sí, atraviesa ahora momentos de cambio. Y es que parece que Madrid se le ha quedado pequeño y por eso busca nuevos horizontes desde hace ya varios meses. Una expansión ideada hacia varios frentes que ha traído consigo un importante movimiento de capitales en las últimas semanas con nuevos proyectos que deberían materializarse en los próximos años.

El principal cambio que ha sufrido recientemente es una transformación de su propiedad, la cual ha pasado al completo a manos de la familia Muñoz Sánchez, quienes hasta hace unos meses solo poseían el 50% del negocio. Sin embargo, han visto en su expansión una buena manera de sacar rédito económico a una empresa que viene facturando unos 30 millones de euros al año.

¿Qué va a pasar con el Museo del Jamón?

El Museo del Jamón saldrá de Madrid, pero no se marcha de la capital de España. Al menos de momento. Y es que la empresa, tras su último cambio de manos, tiene previsto dar el salto a otras ciudades del país e incluso del mundo. Un proyecto que ya está en marcha después de la operación llevada a cabo hace unos meses.

Tal y como informaba el diario Expansión, la familia Muñoz Sánchez decidió hacerse con la otra mitad del negocio que todavía no estaba bajo su foco. De esta manera, actualmente Pilar Sánchez tiene alrededor del 21% del accionariado, mientras que sus cuatro hijos -Francisco José, Gema, Jesús y Luis Alfonso- poseen algo más del 19% cada uno.

Ellos cuatro forman actualmente el consejo de la empresa, siendo Francisco José y Luis Alfonso quienes ejercen las funciones de CEO. El primero se encarga de las operaciones del grupo, mientras que el segundo se encarga de la dirección estratégica.

La actual familia Muñoz Sánchez es la tercera saga fundadora del proyecto, el cual ha sufrido, tras esta operación de compra, una reestructuración total que ha tenido un coste aproximado de 3 millones de euros. Hasta ahora contaba con siete establecimientos en Madrid, cada uno de los cuales contaba con su propia sociedad, a las que había que sumar la patrimonial familiar y el almacén central.

Ahora, todos los negocios han pasado a estar agrupados bajo el holding Marcelo Muñoz e Hijo, bajo el cual aguarda también su futuro gran plan de expansión. El objetivo de la empresa es llevar una de las enseñas de la restauración más conocidas de Madrid hasta otras partes del país e incluso del mundo.

Además de abrir más locales en Madrid, la empresa tiene previsto abrir una media de entre tres y cinco establecimientos al año en ciudades como Málaga, Alicante, Barcelona, Valencia o Sevilla. Sin embargo, el plan más inmediato del Museo del Jamón es cruzar el 'charco' y llegar hasta el otro lado del Atlántico, tal y como recogía en declaraciones de Luis Alfonso el citado medio hace unos meses.

"Creo que sucederá antes de dos años, con Miami como principal candidata. Ya hemos registrado la marca en EEUU, tenemos un abogado allí y hemos hablado con posibles interesados. Además, nos gustan ubicaciones como Londres o Ciudad de México, pero gran parte del salto exterior dependerá de encontrar un socio local y ubicaciones muy prémium".

El Museo del Jamón tiene por delante un plan de crecimiento ambicioso, pero lo cierto es que su base es muy sólida. En el último año facturó 30 millones de euros y un margen de ebitda del 12%. Unas cifras que aspiran a repetir y en las que esperan mantenerse de manera normal. De ser así, serían los cimientos perfectos para llevar a cabo su programa.

"Queremos inaugurar entre tres y cinco locales al año. Empezaremos abriendo nosotros, para testar cómo funciona el nuevo concepto que planteamos -ahora todos los locales son en propiedad y pasará a operar con alquileres-, y luego buscaremos un modelo de franquicia en el que mantengamos el control total de la marca".

Los números de la empresa parecen no engañar, ya que la facturación de cada local se sitúa en torno a los 3 millones de euros. Con la proyección puesta en alcanzar las 35 sucursales, la facturación podría superar los 100 millones en cuestión de 10 años. Para reducir el margen de error, la compañía ha decidido reducir su carta para hacerla más eficiente. Y no variar su modus operandi, que no es producir sus jamones, sino comprar el mejor producto: unas 35.000 piezas cada año.