Diego Dámaso podría seguir trabajando como director de marketing en el sector médico-farmacéutico. Un puesto estable en el que llevaba unos 10 años. Pero, como dice él mismo, decidió "ser feliz".
"Hace 24 años tomé la determinación de cambiar de sector y hacer lo que me gusta", explica. Ahora su vida se concentra en un pequeño rincón escondido en el barrio madrileño de Chamberí. Una tienda dedicada a un público muy concreto: los amantes del slot.
Así se llaman los pequeños coches de carreras que circulan por un circuito electrificado, dirigidos con un mando. Más conocidos por la marca que los hizo famosos, Scalextric.
En el local se pueden encontrar unos 2.500 coches a la venta. Raros, descatalogados, nuevos, viejos y de ediciones limitadas. Algunos, incluso, son tan únicos que pertenecen a su marca propia, que da nombre al comercio: Diego Colecciolandia.
Sin embargo, son un pequeño número comparado con su colección real -la que guarda en casa-. En esta pasa de los 7.000 coches. Una cifra que le sitúa entre los mayores coleccionistas de slot del mundo.
Porque afirmar que Diego es un aficionado al mundo del slot desde siempre no es solo un decir. Nada más nacer, de hecho, ya era socio del Club Scalextric. "Mi padre mandó la solicitud cuando mi madre estaba embarazada". Su primer regalo, recién nacido, fueron dos circuitos de Scalextric.
A medida que fue creciendo, su padre le iba comprando modelos. "Era científico y viajaba mucho. Siempre nos traía alguno a mi hermano y a mí", explica. "Cuando yo ya tenía siete años, me encontré con una colección brutal. Casi 400. Eran los míos, más los de mi hermano, que no cogió esa afición".
Dos de las ediciones limitadas originales de Diego Colecciolandia.
"Yo no lo veía como un conjunto de coches. Para mí era algo muy especial. Lo cuidaba muchísimo. Es muy difícil que un chaval de siete años juegue con cuidado para no romperlos pensando en aumentar la colección. Y solo jugaba con los que menos me gustaban", narra.
No es de extrañar que ahora, a sus 59 años, ya sea un experto en la materia. Asegura que conoce todos los modelos que ha hecho cada marca que ha existido en este sector (unas 175 en total). Es capaz de conseguir coches de los que solo quedan unas pocas piezas.
Tienda de referencia
Pero a Diego ya pocos modelos le faltan por añadir. "Tendrían que ser prototipos que no salieron al mercado o piezas rarísimas". Por eso, su negocio ahora se basa en conseguir los que necesitan sus clientes para completar las suyas.
Así, es ahora la tienda de referencia, no solo en España, también en Europa. Un sitio único exclusivamente dedicado a la venta de coches de slot. "Hay otros que son jugueterías y venden un poco de todo. En Madrid soy la única tienda que hay".
Una parte de la colección privada de Diego que tiene expuesta en su tienda.
Y a pesar de estar escondida en un callejón que no se encuentra a pie de calle ni tiene escaparate, clientes no le faltan. "Vienen a posta. Porque la conocen por el boca a boca. Muchos son extranjeros, que a veces se llevan hasta 68 coches de una vez". Además, también tiene la página web donde vende muchos otros de forma online. "Ahí continuamente está habiendo ventas". Sobre todo, compran desde países como México o Inglaterra, aunque también de Dubai o China.
Por otra parte, están los que le piden que les encuentre una pieza en específico. "Quizás es la parte más laboriosa de mi trabajo. Hay cosas que se consiguen rápido y coches que tardo cinco años en encontrarlos. Más si los quieren nuevos, a estrenar y en su caja perfecta. Pero aunque haya tardado más o menos, no se me ha resistido ninguno".
Esto ha hecho que en todo este tiempo algunos clientes hayan dejado de serlo. "Son amigos. Es gente que lleva conmigo desde 2003". Uno, incluso, le puso su nombre a su hijo en su honor. "Yo me emociono mucho con estas cosas, porque no he podido tener hijos", comenta.
Otros le regalan cuadros y otros productos relacionados con el mundo del automóvil que adornan el local. Entre ellos hay tres pinturas firmadas por los pilotos de carreras Marc Gené, Pedro Martínez de la Rosa y Fernando Alonso.
Todo tipo de modelos
El valor de los coches se determina por dos factores: la calidad y el número de ejemplares que se han fabricado, ya que sueles ser tiradas muy cortas. Para empezar, depende del material con el que estén hechos, resina o plástico. El primero tiene un acabado artesanal, mientras que el segundo es industrial.
Además, se busca la exclusividad. "Hay ediciones de, por ejemplo, 100 unidades. Para todo el mundo es muy poco".
Los tres cuadros firmados por los pilotos de carreras (de abajo a arriba) Marc Gené, Pedro Martínez de la Rosa y Fernando Alonso.
En este sentido, los coches pueden presentar una variedad de precios muy amplios. Desde los más baratos de tan solo 50 euros, pasando por los 250 a 650 euros de ediciones más limitadas y llegando hasta los 3.000 o 6.000 euros de las piezas más cotizadas.
Por eso, no todos los modelos a la venta están físicamente en la tienda. La otra cara de la moneda es el peligro de robo. O, incluso, las estafas. "También he evitado muchas veces que engañen a clientes míos. Con ver una foto sé si es falso o no. Se nota mucho, en los tonos, el color...".
Desde 2009 él mismo saca algunas ediciones únicas y originales. "Lo hice por puro egoísmo. Un modelo que nadie se había atrevido a hacer y lo quería. Así que saqué una primera edición de 69 unidades".
Algo muy "costoso", para lo que tiene que contratar a diferentes personas que hagan las diferentes partes del proceso de forma artesanal y a partir de su diseño: el molde en resina, la fabricación con el cableado interior.
Esta primera (de aproximadamente diez que ha hecho en total) es, de hecho, su favorita. Una furgoneta Ford. "Es la que a mí me hubiera gustado tener en escala real como furgoneta de reparto de la tienda". También guarda con mucho cariño los de Fórmula 1 de los años 50 y 60.
Sin descendencia, se pregunta qué ocurrirá con la tienda y su gran colección una vez falte. Lo que sí tiene claro es que quiere dejar algún tipo de legado con todos sus conocimientos sobre este mundo.
Por ello, afirma que le gustaría escribir una enciclopedia ilustrada con todos los fabricantes que ha habido en la historia del slot de la A a la Z. "No existe. Y yo tengo una ventaja: tengo los coches y los catálogos originales. Y en Internet están los datos mal. Me gustaría muchísimo poder dejar a la gente de alguna manera mi pasión".
