Los vecinos de Getafe lo han conseguido. Después de años intentando solucionar sus problemas con la fundición Corrugados del municipio, la empresa ha anunciado que a partir de esta semana iniciarán un proceso para desmantelar su planta en la localidad tras más de 75 años de historia.
El Grupo Industrial CL, propietario de Corrugados Getafe desde hace cinco años, ha confirmado en un comunicado a sus trabajadores del inicio, este miércoles 7 de mayo, de los trámites para la "extinción de la actividad" en su planta, tal y como afirman desde la empresa en una nota de prensa.
Esto conllevará la puesta en marcha de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para 152 trabajadores. "El Ayuntamiento de Getafe informa de que ha sido conocedor durante los últimos meses de negociaciones muy avanzadas para dar a este espacio una nueva actividad económica", ha asegurado el Consistorio.
Los motivos que ha dado la empresa para llevar a cabo este cierre han sido tres, fundamentalmente: la presión vecinal por parte de los habitantes de los barrios de Juan de la Cierva y Los Molinos de la localidad, el endurecimiento legal y las políticas arancelarias de Estados Unidos.
Respecto al primero, los propietarios hablan de un aumento de la "presión vecinal" en los últimos años dado al crecimiento demográfico de Getafe, que ha acercado las viviendas a apenas unos cientos de metros de la fábrica. En los años 60, cuando nació Corrugados, no había casas cercanas.
Desde Corrugados Getafe también hacen referencia al "endurecimiento legal" de la Comunidad de Madrid desde el año pasado. En este sentido, la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo tuvo que tomar cartas en el asunto tras las continuas quejas de la plataforma vecinal, Afectados por Corrugados, junto con Ecologistas en Acción y el propio Ayuntamiento de Getafe, sumadas a la batalla judicial que comenzaron con este motivo.
Ante esto, el Gobierno de la región tuvo que hacer limitaciones mediante una nueva Autorización Ambiental Integrada (AII) que impide a la acerera operar en horario nocturno y restringe, en parte, su actividad. Asimismo, obliga a la empresa a hacer un estudio olfatométrico anual para reducir las molestias por ruidos y malos olores.
Algo que los vecinos en ese momento consideraron "insuficiente", tal y como señalaba el pasado mes de octubre Madrid Total, pero para la empresa supuso un "obstáculo insalvable para la continuidad de la actividad".
Estos últimos explican que el horario nocturno es el más conveniente para este sector, ya que es el periodo en el que "los precios y los peajes de conexión a la electricidad permiten que la fundición resulte económicamente viable".
Por último, la empresa asegura que "la estrategia arancelaria impulsada por el actual presidente de EEUU, Donald Trump", ha provocado "un cambio en los flujos del acero", ya que la producción asiática llegará antes a Europa que a América, por lo que "genera una competencia que compromete aún más la viabilidad de la planta de Getafe".
Por estos motivos, han avanzado que, a partir de este miércoles, se iniciarán las conversaciones para negociar un ERE para sus trabajadores, aunque propondrán traslados y recolocaciones en otras plantas del grupo por toda España, ya que este cuenta con unas 20 empresas de diferentes sectores en el país.