El puente de la A-6 sobre la M-30 que soporta la avenida del Padre Huidobro, en el Nudo de Puerta de Hierro, sufrirá cierres parciales desde la medianoche del domingo al lunes y hasta mediados de septiembre, después de que el Ayuntamiento de Madrid haya detectado problemas estructurales, concretamente una reducción de la resistencia del hormigón, lo que ha dado lugar a una "importante cantidad de fisuras longitudinales en la cara inferior del tablero", además de una curvatura cada vez más acentuada de la infraestructura.

"Hemos dado con unos daños estructurales muy importantes en el puente del Padre Huidobro, el de Puerta de Hierro, que nos obliga por motivos de seguridad a hacer cortes parciales dentro de la propia estructura de la A-6 como por debajo de la M-30, que pasa por debajo de este puente", ha explicado la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, que ha subrayado que serán cortes parciales.

Tal y como informa Europa Press, son nueve carriles los que conforman el tablero: cuatro de entrada a Madrid y otros tantos de salida, además de un carril Bus VAO reversible.

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Los trabajos de rehabilitación se acometerán en tres fases, que durarán de tres a cuatro semanas cada una. Supondrán la ocupación de tres carriles en cada fase, de modo que el tráfico de la vía permanecerá abierto en todo momento, dejando operativos seis carriles (dos en sentido entrada, tres en sentido salida y el carril Bus VAO).



El Bus VAO permanecerá en todo momento pero cambiándolo de carril. "El Bus VAO va a estar siempre funcionando, no se va a tocar sino que se va a ir cambiando de sitio según la fase en la que se encuentre la obra", ha aclarado la titular de Obras.

Las tres fases de ocupación previstas en la A-6 se corresponderán con los tres carriles de la zona norte del tablero, los tres carriles de la zona central y los tres de la zona. Además, estas actuaciones se llevarán a cabo en una única fase durante toda la obra con la ocupación del carril derecho de la M-30 en sentido norte y del carril anexo de salida a Dehesa de la Villa, que se hará efectiva del jueves al viernes 7 de julio.

El tráfico se mantendrá tanto en los dos carriles restantes de la M-30 en sentido norte como en la salida de la Dehesa de la Villa/A-6. En sentido sur de la M-30 no habrá ocupaciones permanentes. Finalizada la ocupación, se llevarán a cabo cortes puntuales de carril en la M-30 en horario nocturno para trabajos finales de acondicionamiento del tablero.

El Ayuntamiento recomienda, en la medida de lo posible, la utilización de transporte público y propone asimismo itinerarios alternativos de entrada y salida, concretamente la salida hacia la A-6 por la carretera de Castilla (M-500) y M-30 salida A-6 y entrada a Madrid por M-50 sur, M-40 norte y sur y la carretera de Castilla. Las afecciones al tráfico pueden consultarse en la web municipal. 

Operación salida

Los trabajos de rehabilitación arrancan en la medianoche del domingo 2 al lunes 3 de julio, inmediatamente después de la operación Salida del fin de semana, una fecha que no es casual, sino que el área de Obras y Equipamientos, con Paloma García Romero a la cabeza, ha elegido pensando en los menores perjuicios a la ciudadanía.

"Queremos evitar que se corra el peligro de que la infraestructura se colapse y pueda haber hasta un derrumbe", ha advertido la delegada para justificar la necesidad de estas obras. "No nos queda más remedio", ha insistido después de dar a conocer la patología que sufre la infraestructura, "la misma enfermedad que tenía el Scalextric de Joaquín Costa", al que cogieron 'en fase terminal' y que finalmente hubo que recurrir a la demolición.

En este caso se ha cogido a tiempo. El Ayuntamiento detectó problemas de humedades en el hormigón descubriendo ya en 2012 --el Consistorio recibió esta infraestructura en 2004, cuando recibieron la M-30 del Estado-- que en la pasarela del puente, de 64 metros, habían aparecido fisuras y había empezado a curvarse. Ahora se trabajará en la reparación para que la infraestructura pueda aumentar su vida "el mayor tiempo posible", unos diez o quince años.

En 2015 el Ayuntamiento actuó de forma parcial con una impermeabilización del puente pero las fisuras no pararon de crecer, como registraron en 2021 y 2022, unido a una curvatura cada vez mayor. "Nos vemos obligados ahora a actuar por unas fisuras cada vez mayores (en el hormigón del tablero). Estamos cerca de fase terminal", ha advertido Paloma García Romero.

El puente afectado fue proyectado en 1989 y cedido por el Estado al Ayuntamiento en 2014. Tiene una longitud de 63,20 metros y un ancho de 34,34 metros. La estructura se configura como una losa continua de hormigón apoyada en una única pila y dos estribos. Ahora, con los trabajos de rehabilitación, se instalarán cinco pilares para que agarren el puente, además de acometer la necesaria impermeabilización para evitar la entrada de agua y así detener la reacción química que está degradando el hormigón.

También se van a incorporar unos sensores para que informen a los técnicos en todo momento de la evolución de los daños, con el fin de confirmar si con las actuaciones de este verano han conseguido "cortar para siempre la enfermedad". Lo que se persigue desde el Consistorio es que la seguridad "sea permanente para todos".

Las ocupaciones y fases de los trabajos, que cuentan con un presupuesto de 1,5 millones de euros, han sido consensuadas entre los servicios de Obras y Movilidad del Ayuntamiento, la Dirección General de Tráfico y la Demarcación de Carreteras del Estado en Madrid. Los 1,5 millones se financian con modificaciones de crédito dada la situación de prórroga presupuestaria, mientras que las obras se acometerán en dos turnos de trabajo, mañana y noche, evitando la tarde, tal y como estipula la normativa laboral ante altas temperaturas.

"Creemos que es la actuación más inteligente y pedimos disculpas a los ciudadanos, pero la seguridad es primordial para este Ayuntamiento de Madrid. La actuación es imprescindible y hacerla este verano ocasionará las afecciones mínimas posibles porque hay mucho menos conductores que utilicen esta vía en esta época del año", ha trasladado García Romero.

El Ayuntamiento ha dado cuenta de la densidad de tráfico que pasa por ese punto de Madrid, a razón de unos 4.000 vehículos en la hora punta de las mañanas en un mes de julio de 2019, es decir, con datos previos a la pandemia, y 4.300 en la hora punta de salida los viernes.

Cortes en Manuel Becerra

Otro punto de Madrid que también estará afectado por obras será el túnel de Manuel Becerra, que estará cerrado durante los meses de julio y agosto para que se lleven a cabo unas obras que solventarán los "problemas estructurales" detectados en el corredor, tal y como ha confirmado este jueves el Ayuntamiento de Madrid. 
 
El túnel de Manuel Becerra, que fue inaugurado en febrero de 1970, hace 53 años, enlaza las calles de Francisco Silvela y de Doctor Esquerdo, salvando el cruce con la calle Alcalá. Tiene 660 metros de longitud, de los que 370 corresponden al tramo cubierto y los 290 restantes a las dos rampas de acceso.
 
"Es un túnel que tiene 53 años, es muy antiguo. A partir de julio y agosto se cortará el túnel para reformas estructurales y para hacer los pórticos de entrada y salida una vez se hayan llevado a cabo este mes de junio las obras de canalizaciones", ha expuesto la delegada de Obras y Equipamientos en funciones, Paloma García Romero en declaraciones recogidas por Europa Press durante la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno de la ciudad.
 
Las obras comenzaron el pasado fin de semana. Se llevan a cabo después de que los servicios de conservación observaran deterioros estructurales en varias cobijas de servicios que albergan tuberías de gas, así como en los pórticos de las bocas de entrada y salida del túnel. Ante esta situación, los técnicos municipales decidieron actuar para solucionar los problemas y evitar así que puedan suponer un riesgo para los usuarios.
 
En concreto, las obras comprenden la retirada de las tuberías de gas que discurren por el túnel, la demolición de las cuatro cobijas existentes y la reconstrucción del tablero en estos puntos, así como la sustitución de los pórticos del túnel. Las obras se dividen en dos vertientes: exterior e interior del túnel. Se realizarán durante los meses de junio, julio y agosto. 
Las obras tendrán un coste total de 700.000 euros. Otro de los objetivos es mejorar el ahorro energético de la iluminación del túnel, algo que se conseguirá instalando un alumbrado tipo led. Por otro lado, se realizarán actuaciones complementarias de conservación de la infraestructura y se instalarán paneles de identificación del túnel en sus entradas.
 
La ejecución de los trabajos en el túnel de Manuel Becerra se ha ajustado en los meses estivales para "provocar el menor impacto posible a la movilidad de la zona", según el Consistorio. Todas las afecciones al tráfico rodado podrán consultarse en la web del Ayuntamiento de Madrid.