Tolouse

Los primeros años de la década de los 20 serán recordados como un momento de profunda transformación en prácticamente la totalidad de las industrias centradas en la movilidad. Los objetivos de reducciones de emisiones establecidos por los gobiernos de medio mundo, y liderados por la Unión Europea, están provocando que los modelos tradicionales de las industrias del transporte salten por los aires. En este contexto, la industria aeronáutica es una de las más expuestas a estos cambios. 

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Tras años de crecimiento disparado, la pandemia del coronavirus ha generado una catarsis nunca antes experimentada en el negocio de transportar pasajeros en avión. Tras meses con gran parte de la flota aérea aparcada en hangares, lejos de recuperar la situación anterior al coronavirus, esta industria se encuentra en el punto de mira de gran parte de las restricciones puestas en marcha para reducir emisiones contaminantes.

Ante ello, Airbus ha puesto en marcha un proceso con el que pretende repensar toda su propuesta con un objetivo: ser capaz de crear aviones capaces de operar sin generar emisiones. Un conjunto de iniciativas que la compañía ha presentado en una jornada sobre el impulso de la sostenibilidad en la industria aérea. En ella, desde Airbus han dado cuenta de la complejidad de alcanzar esta meta. Un proceso que cuenta con similitudes del que, actualmente, está haciendo frente la industria de la automoción. Y es que, igual que en el caso de los coches, los fabricantes de aviones son solo una pieza del rompecabezas. 

Para hacer desaparecer las emisiones es necesario realizar un cambio de paradigma total respecto al modelo actual. Esto hace que no solo sea necesario contar con aviones impulsados por energías no contaminantes. Para que pueda ponerse en marcha el nuevo modelo, es necesario que todos los participantes en el negocio aéreo realicen su propia transformación. Un proceso que, a gran escala, también tiene similitudes con la automoción, ya que de nada serviría contar con coches eléctricos si no hay infraestructura que permita cargarlos. 

De las baterías al hidrógeno

Del mismo modo, que la meta de las emisiones cero esté clara no quiere decir que exista solo un camino para alcanzarla. Gran parte de los esfuerzos que está realizando Airbus buscan sendas complementarias que permitan a la compañía avanzar en la dirección fijada. La electrificación de la aviación aparece, como en otras industrias, como la solución a todos los problemas. Un objetivo que todas las proyecciones señalan como alcanzable pero que, actualmente, necesita que una serie de tecnologías incipientes maduren a gran velocidad

Para llegar a estos futuros aviones eléctricos, Airbus está centrada en realizar avances profundos en cuestiones que van desde los nuevos motores al peso de los componentes de los aviones o a la evolución de las baterías. Una serie de piezas de un puzle que necesita, además, que el resto de los participantes en el proceso avancen en la misma dirección. La infraestructura de carga o la configuración de los aeropuertos deberán dar saltos igual de importantes en la próxima década.

En esta línea, Airbus ha presentado su concepto de helicópteros híbridos durante la celebración de un encuentro centrado en su estrategia de sostenibilidad. Un proyecto que arranca sus vuelos de prueba y que abre el camino a un futuro sistema de propulsión híbrido para helicópteros. El objetivo principal de la campaña es mejorar la seguridad de vuelo de las operaciones de un solo motor proporcionando energía eléctrica de emergencia en caso de falla de la turbina. Un punto de partida para que esos motores vayan ganando presencia en las operaciones de este tipo de vehículos.

Imagen del helicóptero híbrido de Airbus.

Pero no todo se centra en la electrificación. El hidrógeno aparece como una solución que puede jugar un rol importante. La capacidad de suplantar los actuales combustibles fósiles por hidrógeno es otra de las alternativas que Airbus tiene encima de la mesa. Un proyecto que avanza en paralelo a la electrificación y que también debe provocar avances en la propia industria, que permitirá generar esta fuente de energía a precios razonables o dotar a los aeródromos de las capacidades necesarias para que las nuevas aeronaves puedan repostar.

Una nueva alternativa para las ciudades

Además de transformar su negocio tradicional, Airbus está explorando nuevos mercados. Este es el caso de los comúnmente conocidos como aerotaxis. En este campo, el fabricante aeronáutico ha anunciado su nuevo concepto de CityAirbus. La próxima generación de este vehículo totalmente eléctrico, diseñada para transportar a cuatro pasajeros, estará equipado con alas fijas, una cola en forma de V y ocho hélices de propulsión eléctrica como parte de su sistema de propulsión distribuida de diseño único.

Concepto de la nueva generación del CityAirbus.

"Estamos en una búsqueda para cocrear un mercado completamente nuevo que integre de manera sostenible la movilidad aérea urbana en las ciudades mientras aborda las preocupaciones ambientales y sociales. Airbus está convencido de que los verdaderos desafíos tienen que ver tanto con la integración urbana, la aceptación pública y la gestión automatizada del tráfico aéreo, como con la tecnología de los vehículos y los modelos de negocio", ha explicado Bruno Even, CEO de Airbus Helicopters.

Este proyecto, además, incluye uno de los puntos críticos que también afectará a la aviación tradicional: el control aéreo. Los avances en materia de automatización serán claves para permitir que las aeronaves surquen los cielos de las ciudades tanto para transportar personas como mercancías. Una nueva tecnología que también tendrá sus aplicaciones en el futuro de los vuelos comerciales.

Con estas iniciativas, el gigante aeronáutico europeo pretende llegar a la próxima década con las capacidades necesarias para dar respuesta a los nuevos requerimientos que tanto las regulaciones como los usuarios demanden. Un proceso en el que Airbus ha lanzado en paralelo proyectos que, lejos de circular por caminos similares a los actuales, abren sendas hacia lo desconocido. Un movimiento tan arriesgado como necesario porque las decisiones ya se han tomado. La aviación del futuro será sostenible o no será. Un horizonte hacia el que ya se dirige la compañía europea.

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