Europa tiene que reactivarse. Y, al borde de varias elecciones generales clave en países como España o Francia este año y el siguiente que podrían cambiar el mapa político, el Viejo Continente sin embargo depende más del Banco Central Europeo (BCE) y la única hoja de ruta posible que puede implementar para tal cometido, que es bajar los tipos.
Así lo cree Christophe Jaubert, director de Inversiones de Mediolanum International Funds. En una entrevista con EL ESPAÑOL-Invertia en la sede de la gestora en Dublín, el experto considera que incluso es irrelevante quién suceda a Christine Lagarde al frente del organismo monetario, si el español Pablo Hernández de Cos, el holandés Klaas Knot o el alemán Joachim Nagel. La economía europea debe ser estimulada con tasas más bajas. Sólo hay un camino factible.
Europa está en una encrucijada: Alemania en crisis, Reino Unido con la sombra de un referéndum de independencia de Escocia, Gales e Irlanda del Norte para volver a la UE, elecciones en España y Francia, la inmigración, el problema generalizado de la vivienda o el ascenso de la ultraderecha en muchos países. ¿Qué diagnóstico hace de la economía europea?
Europa tiene dos problemas, y son que está en medio de Estados Unidos y China. No tiene algunas de sus ventajas en aspectos específicos. EEUU es muy fuerte militarmente y en el terreno tecnológico y emprendedor. Mientras que China es muy fuerte exportando.
Los problemas políticos de Europa siempre están ahí. Pero nosotros siempre miramos el lado optimista, que encontramos soluciones más allá del problema que tenemos en ese momento. No estoy muy preocupado desde el lado inversor.
Lo que es interesante en Europa es que estamos invirtiendo en nuestra independencia, en concreto de EEUU. En defensa, pero, sobre todo, en energía. EEUU tiene recursos naturales, Europa no tiene. Esto nos lleva al lema de trabajar en una Europa reforzada y más juntos: en energía nuclear y en renovables como la solar y la eólica. Esto es muy importante, y hay que crear dinamismo en torno a ello.
Y Europa tiene que reaccionar a Rusia, de nuevo, trabajando junta. El riesgo geopolítico, por un lado, y el riesgo energético, por otro, hacen que los retos que Mario Draghi puso encima de la mesa con una lista completa de deberes por hacer Europa la lleve a un nivel razonable de ejecución en el futuro.
Europa siempre encuentra soluciones más allá del problema que tiene en ese momento. No estoy muy preocupado desde el lado inversor.
¿Y, en consonancia, qué movimiento debe hacer el BCE con los tipos de interés oficiales para acompañar esos pasos?
El BCE está reaccionando a la inflación creciente por la energía. Pero en Europa no tenemos un fuerte crecimiento como para tener tipos de interés altos. Si mañana el petróleo vuelve a los 80 dólares como antes del conflicto de Irán o, incluso, a los 60 dólares como un poco antes, la inflación descenderá rápidamente. Y cuando eso pase, el BCE tendrá la oportunidad de bajar rápidamente los tipos.
Los mercados están poniendo en precio dos o tres subidas de tipos, nosotros creemos que más bien llevará a cabo una o una y media. Seguramente hasta el 3,25% o, si acaso, quizá hasta el 3,5%. Pero luego esperamos que los baje rápidamente.
Si bien es difícil que el petróleo baje a 60 dólares de golpe, porque, aunque la situación se normalizase, las reservas estratégicas de los países tienen que volver a llenarse.
¿Lo que haga el BCE dependerá de si el próximo presidente en 2027 es Pablo Hernández de Cos, Klaas Knot o Joachim Nagel? ¿A quién ve con más posibilidades de suceder a Lagarde?
No tengo favoritos ni quinielas al BCE, pero tampoco cambia mucho. La Fed estadounidense tiene dos mandatos: la estabilidad de precios y mantener bajo el desempleo. Pero también la sostenibilidad de todos los sistemas. En realidad, son tres mandatos si se incluye la capacidad de pedir prestado dinero. En Europa, sólo hay un mandato, la inflación. Y es un error.
Creo que los tipos de interés a corto plazo son muy altos para el nivel de crecimiento que tenemos en Europa. La carrera real sería que deberían estar más bajos para tener una economía más dinámica. Hay que estimular el crecimiento del PIB de las economías europeas.
Ahora bien, quien gobierne el BCE no importa tanto, tampoco su procedencia como antaño. Hay que enfocarse en lo que debería hacer el banco central y no tanto en el pasado y lo que se hizo en otras etapas según quién estaba al frente del BCE o los gobiernos europeos.
¿Qué espera de los resultados que salgan de las elecciones en España y Francia?
Nosotros invertimos a largo plazo. Los cambios políticos influyen en el mundo económico, pero a largo plazo son mitigados por la independencia de los negocios, la fiscalidad o la regulación, que tienen más impacto en algunos puntos.
¿Y cómo se moverá la bolsa a medio plazo en un mundo dominado por la inteligencia artificial?
La IA es un gran y estructural cambio. En la forma en que vivimos y nos relacionamos con el mundo. Y en la forma en que las compañías hacen negocio y generan beneficios. Y un segundo punto, por la necesidad que hay de financiarla, que todavía no ha terminado. El año que viene, EEUU estima invertir un billón de dólares en IA, lo que es muy significativo. Y eso va a impulsar la economía americana.
La economía estadounidense lo está haciendo razonablemente bien por el impulso de estas inversiones. Y luego eso se filtra hacia abajo al resto de economía significativamente.
No va a desaparecer el tema de la IA. Pero va a afectar de forma distinta a los sectores empresariales. Por eso, nosotros estamos invertidos en la temática de IA, pero no con foco estrecho. Estamos razonablemente diversificados con diferentes fondos y gestores.
A raíz de eso, las bolsas no están baratas, pero las ganancias empresariales que proyectamos en las compañías cotizadas pueden continuar desarrollando rentabilidades medias del 7% al 10%. Puede haber volatilidad, pero no hay que salir de las bolsas.
