Sin duda, el bitcoin, la primera criptomoneda, es la de mayor capitalización pero en crecimiento de volumen y en rentabilidad ethereum le está ganando la partida este 2021. 

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Ethereum sube un 425% en lo que llevamos de año por un 66% que lo hace el bitcoin, además aunque en capitalización el bitcoin dobla a ethereum, en volumen de negociación es sólo un 30% superior.

El motivo no es sólo especulativo, según los expertos, aunque el bitcoin tiene mucha más fama como activo de inversión, es menos práctico a la hora de realizar transacciones. Además, tiene un halo más “eoclogista”. 

Historia bastante reciente 

El 18 de mayo de 2010 el programador Laszlo Hanyecz, que había minado unos bitcoins, publicó en un foro que daría 10.000 bitcoins a cualquiera que le llevase dos pizzas familiares, y la oferta despertó tan poco interés (en el foro se puede leer al propio Laszlo quejarse el día 21 de que nadie le hacía caso) que la operación no se realizó hasta el día 22 de mayo de 2010

Esta fue la primera transacción “en el mundo real” en la que se utilizó una criptomoneda. Alguien del Reino Unido se encargó de realizar el pedido en el Papa John´s del barrio del comprador (en Florida), pagó 25 dólares por ellas y a cambio Hanyecz le transfirió lo prometido. 

Por entonces el valor de esta moneda virtual no llegaba ni al centavo de dólar, se calcula que los 10.000 bitcoins equivalían a unos 30 o 40 dólares. De hecho, hay un bot en Twitter que actualiza el valor de las que sin lugar a dudas se pueden considerar las pizzas más caras (y puede que más famosas) del mundo. 

La plataforma Ethereum fue creada en 2015 por el programador Vitalik Buterin, con la perspectiva de crear un instrumento para aplicaciones descentralizadas y colaborativas. 

La criptomoneda Ethereum es un token que puede ser utilizado en transacciones que usen este software. Como bitcoin, existe como parte de un sistema financiero autónomo, libre de intervención gubernamental

Aunque parece que su uso comercial es más sencillo, no es tan reconocida internacionalmente. Eso sí, como el bitcoin, en cuanto comenzó a negociarse se disparó pasando en poco más de 2 años de 1 dólar de precio a 1.300. 

Hoy el ethereum supera los 3.700 dólares y su máximo fue el pasado mayo en 4.300, mientras el bitcoin cotiza en torno a los 50.000 dólares y su máximo fue en abril por encima de los 63.000. 

Diferencias

El blockchain de Ethereum es muy similar al de bitcoin, pero su lenguaje de programación le permite a los desarrolladores crear software a través del cual gestionar las transacciones y automatizar ciertos resultados. Además los mineros de Ethereum pueden cobrar una tarifa por confirmar una transacción.

Pero más allá de cuestiones técnicas, la gran diferencia es que no hay límite para la cantidad de Ethereums que pueden ser emitidos. Esto elimina la escasez percibida que puede ser un factor que limita al bitcoin.

Teóricamente el bitcoin tiene la ventaja, respecto al dinero emitido por los bancos centrales, de no poder expandirse más: sólo puede llegar a haber 21 millones de bitcoins y se calcula que el 99% estará disponible para la próxima década de los 30 y el 1% restante podría tardar un siglo más: 2140. 

Es como una vuelta al patrón oro, y hay quien lo considera un activo seguro por ese motivo (sin tener en cuenta los dramáticos casos de plataformas fraudulentas o de olvido de contraseñas). 

Pero esa categoría de posible activo refugio hace que otras criptomonedas que no tienen esa limitación de cantidad, puedan ser percibidas como más operativas en los mercados, y atraer de ese modo al inversor más especulativo.

Impacto medioambiental

El responsable de Next Generation e Investigación Económica de Julius Baer, Norbert Rücker, explicó en un informe de junio de este año que comprar un bitcoin tiene el mismo impacto medioambiental que un vuelo de ida y vuelta de Zurich a Berlín, es decir, 200 kilogramos de CO2.

La red de bitcoin tiene un alto consumo de electricidad, mayor incluso al de muchos países, aunque muchos expertos creen que el problema está el cómo se cree la energía para minarlos.

El propio Ellon Musk, gran defensor hasta ese momento de las criptomonedas, declaró el pasado mayo que Tesla dejaría de aceptar bitcoins, por lo contaminantes que resultaban.

Sin embargo, la segunda criptomoneda más conocida, ethereum, ya se ha movido en este sentido y anunció hace menos de tres meses que pronto abandonará el minado tradicional. Lo cambiará por el sistema llamado 'prueba de participación', del inglés proof-of-stake, que consumirá un 99,5% menos.

No hay consenso sobre si esa intención podrá ser real pero dado lo que “cotiza” el tema “verde”, puede que haya sido otro factor que haya impulsado al ethereum respecto al bitcoin.