La banca europea niega la mayor en el candente debate sobre la fragmentación de la negociación bursátil. Mientras las bolsas de la región dicen que cada vez más volúmenes se mueven en transacciones fuera del mercado organizado, más opacas y lejos del alcance del inversor minorista, las grandes entidades financieras del continente responden que esto solo ocurre con un 17% de todas las acciones.

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Esta es la aplastante conclusión a la que llega un informe encargado a la consultora especializada Oxera y publicado este martes por la Asociación de Mercados Financieros de Europa (AFME, por sus siglas en inglés). Una institución en la que se agrupan los grandes nombres europeos de la banca de inversión junto con otros actores relevantes del sector como algunas gestoras y brókeres.

Incluso gestores bursátiles como el español BME, el austriaco Vienna Stock Exchange y el holandés Euronext forman parte del club. Algo que, sin embargo, no impide una confrontación directa con la Federación de Bolsas Europeas (FESE), a la que se acusa de presentar afirmaciones que apuntan a que “las plataformas fuera de mercado están dominando de forma desproporcionada el escenario de las negociaciones europeas, y, en consecuencia, la competencia está disminuyendo”.

En plena revisión de MiFIR

Frente a estas proclamas, AFME defiende que “la gran mayoría de las operaciones en acciones realizadas en Europa durante el primer trimestre de 2021 tuvo lugar en los mercados organizados”, una categoría en la que incluyen tanto los mercados oficiales y regulados -que son los que más han denunciado la pérdida de protagonismo- como los sistemas multilaterales de negociación (MTF, por sus siglas inglesas). Más concretamente, defiende que un 83% de los volúmenes movilizados en acciones de cotizadas europeas lo hizo por estos cauces.

Ante esta incuestionable dominancia, solo el 17% restante se habría movilizado al margen de estos centros a través de los llamados internalizadores sistemáticos (SI) o mediante mecanismos fuera de mercado, más conocidos por las siglas inglesas OTC, de la expresión over the counter. Dos vías tradicionalmente opacas de negociación que tras la implantación de la directiva MiFID II han sido obligadas a poner al descubierto datos claves de su operativa.

Con estos números, la gran banca de inversión europea contradice las tesis que apuntaban hacia horas bajas para la negociación en mercados organizados. En su lugar, AFME denuncia que “un aumento de la concentración de las negociaciones en los mercados organizados podría mermar la liquidez y la capacidad de elección de los inversores”. Algo que, según advierten, terminaría por dar lugar a “un aumento de los costes de la negociación”.

El director ejecutivo de la asociación, Adam Farkas, va un paso más allá y establece una posible conexión entre la representación “inexacta” que los datos brutos de negociación ofrecen en las estadísticas de negociación de acciones que maneja el supervisor europeo ESMA con la inminente revisión del Reglamento Europeo sobre Mercados de Instrumentos Financieros (MiFIR). Tanto es así que apunta hacia la posibilidad de que las tesis que ahora desmiente puedan emplearse para “influir en la elaboración de políticas, con el riesgo de perpetuar el dominio de las bolsas en la negociación de acciones”.

Freno a los estrenos en bolsa

Aunque esta concentración permite una mayor liquidez para el inversor minorista que no cuenta con acceso frecuente a otras plataformas, desde AFME se critica que esto “obstaculiza la competencia, la elección de los inversores y mantiene unos costes de negociación elevados”. En cualquier caso, la más reciente normativa europea obliga a los intermediarios financieros a elegir la vía de negociación más favorable para sus clientes -ya sean mayoristas o minoristas- y la justificación de su elección final.

Desde la asociación van un paso más allá y hasta apuntan que “la falta de competencia en la negociación en los mercados secundarios de la Unión Europea también puede estar frenando el crecimiento de los mercados primarios, poco desarrollados en comparación con el tamaño de la economía” de la región. Una cuestión, la de la falta de estrenos bursátiles, que trae de cabeza a reguladores, supervisores e instituciones de toda índole y que en España acaba de suponer la puesta en marcha de una nueva reforma de la Ley del Mercado de Valores.

Una brecha de 27 puntos

El informe encargado por el grupo del que también forman parte Banco Santander, BBVA y CaixaBank Titulización señala que la inexactitud de muchos informes recientes sobre fragmentación de la negociación se debe a que “no tienen en cuenta que un volumen importante de las transacciones notificadas de OTC e internalizadores sistemáticos entran en la categoría de operaciones de carácter técnico”. De este modo, su peso se habría “sobrestimado” frente al volumen total.

Esta es la clave que reduce del 44% al 17% el peso de las transacciones fuera de mercado en acciones europeas. La brecha es de nada menos que 27 puntos porcentuales al descontar operaciones como las transferencias de colaterales, los give-ups y give-ins (transacciones a cuenta de un tercer bróker) y las operaciones entre filiales con fines operativos.

En este sentido, AFME defiende que estas operaciones “pueden ser relevantes desde el punto de vista supervisor, pero no para analizar los volúmenes de negociación o la liquidez”. Por ello, sus miembros exigen “priorizar las mejoras en las definiciones de los datos reglamentarios y en los procesos de recopilación” de cara a la revisión de MiFIR.

Repunta la fuga en España

Este mismo lunes, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) señaló en su Nota de Estabilidad Financiera referida al pasado abril que “la contratación de acciones españolas realizada por medio de internalizadores sistemáticos -y, por tanto, fuera del ámbito de los centros de negociación- presentó un retroceso importante hasta situarse por debajo del 7,5% de la negociación total en lo que va de año”. Nada menos que la mitad “de lo que habitualmente se negociaba bajo esta modalidad” desde el año 2020.

No obstante, a pesar de esta contracción, la fuga de volúmenes desde el mercado oficial se mantuvo y la fragmentación del mercado alcanzó “un nuevo máximo histórico en el primer trimestre”. Así, la contratación de acciones españolas en centros distintos a las bolsas operadas por BME creció hasta un 48,4% del total considerando la negociación sujeta a reglas de mercado, lo que se atribuye al “elevado nivel de competencia que ejercen” entre sí.