Lufthansa ha subido un 7% en la Bolsa de Fráncfort este jueves gracias a que el principal accionista de la aerolínea, Heinz Hermann Thiele, ha cambiado de parecer con respecto al rescate del Estado alemán para la firma. Con su apoyo, la junta de accionistas ha aprobado el plan de reflote financiero para evitar la quiebra.

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El cambio de opinión del accionista de referencia lo adelantaba este jueves el diario alemán 'Frankfurter Allgemeine Zeitung'. La decisión de Thiele, que posee más del 15% de las acciones de la compañía, era clave tanto  por su propio peso como por su ejemplo ante otros accionistas de menor relevancia. Al final las presiones del Ejecutivo alemán han tenido efecto para que el plan de salvamento financiero para Lufthansa pueda implementarse.

Con esta noticia, la cotización de la aerolínea llegaba a dispararse un 20,5%, casi un euro por encima de los 10 euros por acción, cota que no ha conseguido aguantar al cierre, en los 9,59 euros por título. Y es que la notificación formal del visto bueno definitivo de la junta de accionistas no ha llegado hasta después del cierre de las bolsas europeas.

Doble aprobación

Debido a las restricciones de asistencia física, finalmente solo ha participado en la junta un 39,03% de los accionistas con derecho a voto. Gracias al cambio de criterio de Thiele, un 98,04% de estos ha votado a favor. Mayoría más que reforzada. De no haberse producido esta variación, la propuesta habría estado lejos de asegurarse la aprobación.

Para mayor entusiasmo del mercado, este mismo jueves ha llegado también el visto bueno de la Comisión Europea al plan. Si bien en un principio Bruselas se mostró escéptica con planes que implicasen la entrada directa de los estados en el capital de una compañía afectada por la crisis del coronavirus, finalmente el Ejecutivo comunitario ha dado su brazo a torcer, aunque con condiciones.

El abismo de la quiebra

La ayuda pública planteada por Alemania en acuerdo con la dirección de Deutsche Lufthansa, la matriz de la aerolínea de bandera alemana, consiste en 9.000 millones para recapitalizarla. De esta partida, una garantía pública de 3.000 millones de euros para un préstamo con una estructura muy similar a la que el Gobierno español ha formulado a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Con estas autorizaciones, Alemania tiene vía libre para acciones mediante un aumento del capital hasta ostentar una participación del 20% del capital social del grupo. Además, conforme a la evolución de la epidemia, la inversión podría incrementarse hasta un 25% del accionariado.

Desde los sindicatos se había pedido a los inversores que, pese a ver su participación diluida, respalden la operación para garantizar la viabilidad financiera de la compañía. Una advertencia clave en una compañía donde se está negociando el despido de hasta 22.000 empleados.

Cabe recordar aquí que varias aerolíneas europeas se han declarado ya en quiebra debido a la escasez de liquidez por la ausencia de demanda en el transporte aéreo. Tal ha sido recientemente el caso de Level, la filial austriaca del grupo IAG. Más cerca de la alemana, se vio forzada a la absorción de su filial Brussels Airlines para evitar su disolución por desgaste patrimonial.