Las grandes empresas españolas que cotizan en el Ibex están muy preocupadas por la irrupción de hedge funds en sus accionariados al calor del desplome bursátil de la última semana. Estas empresas consideran que estos fondos se están aprovechando del pánico de los mercados por el coronavirus y que están haciendo negocio con una situación de emergencia mundial.

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Estos fondos se caracterizan por construir posiciones cortas en los mercados, comprando acciones y apostando a que bajen su valor y así poder obtener una rápida y elevada rentabilidad a corto plazo.

De hecho, en los mercados se asume que la arremetida de estos fondos ha sido uno de factores del hundimiento de las bolsas europeas en la última semana. El Ibex ha caído más de un 25% en la última semana, un periodo en el que los hedge funds han aumentado posiciones en al menos 40 grandes compañías europeas con una inversión que supera un total de 22.000 millones de euros.

En este sentido, la CNMV prohibió a última hora de la noche del jueves las ventas en corto sobre 69 cotizadas españolas para la sesión de este viernes. Los valores afectados por este veto son aquellos cuyo precio ha caído en más de un 10% durante la sesión del jueves y gozan de mayor liquidez, mientras que para aquellos más ilíquidos se ha establecido un umbral del 20%. Un solución, por el momento, adoptada solo durante una jornada.

Dentro de estos fondos bajistas, el más activo ha sido Bridgewater, el principal actor mundial de este mercado con activos valorados en 150.000 millones de euros. En España la arremetida ha sido principalmente en Amadeus, BBVA, Santander con el 0,7% de su capital e Iberdrola y Telefónica con el 0,6%.

Pero este asalto bajista se ha extendido en toda Europa. En Alemania han comprado en Allianz y Munich Re con un 0,7%, en Daimler con el 0,52% y Siemens, Bayer y Adidas con el 0,6%, mientras en el Francia han sido mucho más agresivos entrando hasta en 14 grandes compañías entre las que se encuentran Orange, Vivendi, Sanofi, Danone o Airbus. Siempre con porcentajes de participación de entre el 0,5% y el 0,7%. 

Tampoco se ha librado el mercado de Países Bajos con Unilever (0,7%), ING (0,7%) y Philips (0,7%); Italia con Enel (0,51%), Intesa (0,62%) y la finlandesa Nokia con el 0,7%.

Operativa de los cortos

Técnicamente construir posiciones cortas significa vender acciones que no se tienen en propiedad apostando a que su precio bajará, para poder recomprarlas más tarde y más baratas.

La diferencia de precio entre el momento en que se vendió (cuando se construyó la posición corta) y en momento en que se recompra (una vez los precios hayan bajado), es la plusvalía que obtiene el vendedor.

Cuando el mercado está en una situación de normalidad, este tipo de posiciones constituye una herramienta muy útil que mejora la eficacia en la formación de precios, aumenta la liquidez de los valores cotizados, y combate la proliferación de los fondos pasivos.

Pero los grandes del Ibex consideran que realizar estos movimientos en la actual situación de emergencia, cuando las sociedades y los mercados están en shock y no se encuentran puntos de referencia sobre poder establecer una marca que pueda servir de soporte a las valoraciones, no es legítimo realizar este tipo de actuaciones.

Estas empresas advierten de que construir posiciones cortas es legal, legítimo y una situación normal de mercado, pero que hacerlo en estos momentos de crisis vulnera principios básicos de la ética empresarial, financiera y que contraviene completamente los criterios del capitalismo sostenible que muchas compañías -incluso estos fondos- defienden en sus comparecencias públicas.

Paralización de cortos

No es primera vez que las posiciones cortas están en el punto de mira. Tras el desplome de Lehman Brothers y la crisis de 2008, los reguladores europeos y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendieron estas operaciones hasta en dos ocasiones.

La primera fue entre el 12 de agosto y el 30 de septiembre de 2011 y estuvo limitada solo al sector financiero. Fue una acción coordinada de Bélgica, Francia, Italia y España para prohibir temporalmente las operaciones cortas en valores financieros cotizados en bolsa. Una decisión extraordinaria tras las fuertes caídas de las últimas jornadas hasta esa fecha.

El regulador dijo que la decisión obedecía a la "situación de extrema volatilidad que atraviesan los mercados de valores europeos, en especial las cotizaciones de acciones de entidades financieras". Añadió que, para evitar una perturbación de los movimientos ordenados del mercado iba a "revisar la operativa de los mercados de valores con el fin de asegurar el mantenimiento de la estabilidad financiera".

La segunda se tomó en conjunto con Italia y se extendió desde el 23 de julio de 2012 al 31 enero de 2013, esta vez en todos los sectores. En este caso se intentó claramente detener la volatilidad del mercado después de un desplome en una sesión de casi el 7% de su capitalización, 34.600 millones de euros, cayendo el Ibex por debajo de los 5.900 puntos. 

Si lo medimos solo en términos de desplome bursátil, en la jornada de este jueves la caída fue del 14%, la mayor de su historia, aunque el selectivo español no llegó a bajar de los 6.390,90 puntos.

Unos datos que han generado la suspensión de los cortos para la jornada de este viernes. Una paralización que podría ir a más de acuerdo a las últimas condiciones de mercado. Decisión que las empresas consultadas no ven con malos ojos para dar estabilidad al mercado y evitar que gigantes como Bridgewater se lucren de una situación de emergencia mundial.