Tras fijar un nuevo precio (500 millones) para la compra de Air Europa, Iberia continúa con el proceso de envío de información a la Comisión Europea, el último filtro que deberá pasar la operación para su aprobación final. Algo que se espera que ocurra en el segundo semestre de 2021. 

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Desde noviembre de 2019 -cuando se anunció la venta por 1.000 millones de euros- Iberia ha estado inmersa en un proceso de envío de información a las autoridades europeas. “A partir de ahí, la Comisión Europea pide documentación y la enviamos al ritmo que fijen”, afirman fuentes de Iberia.

Proceso que ahora, con el cierre previsto de la operación para el segundo semestre de 2021, corre más prisa, según fuentes cercanas a la empresa. Y en eso está centrada la aerolínea, aunque no se atreve a fijar plazos más concretos. 

Así, con el acuerdo alcanzado con Globalia, ahora todo se centra en alcanzar, por un lado, un acuerdo con la SEPI en relación con ciertas condiciones asociadas al apoyo financiero de 475 millones de euros proporcionado a Air Europa; y, por otro, conseguir la aprobación por parte de la Comisión Europea.

En este proceso, que “sigue su curso”, tal y como apuntan fuentes de la compañía, la aerolínea se guarda la baza de Volotea para evitar problemas de competencia. Cabe recordar que Iberia propuso a Volotea como “Solución de Arreglo Previo” (Fix it first, como se conoce este tipo de solución).

Es decir, Iberia facilitará algunos activos, incluyendo slots, para permitir la creación o expansión de las bases relevantes por parte de Volotea, con el fin de operar las rutas que la Comisión Europea pudiera considerar problemáticas. “Es la Comisión Europea la que decidirá en caso de problemas si es preciso usar este acuerdo”, señalan desde la aerolínea. 

Filtro de Bruselas

¿A qué tipo de contratiempos se refiere? Pues principalmente a problemas de competencia y control del mercado español que analizará teniendo en cuenta el Reglamento (CE) nº 139/2004 del Consejo, de 20 de enero de 2004, sobre el control de las concentraciones entre empresas.

El tráfico del grupo será un factor a tener en cuenta. Al finalizar 2020, el grupo Iberia (integrado por Iberia, Iberia Express y Air Nostrum) alcanzó los 8,8 millones de pasajeros (un 68,9% menos por la Covid), según datos de Aena. Con los viajeros de Air Europa sumarían 13 millones y con los de Vueling (7,8 millones) superarían los 20 millones. Es decir, un 26% del total de pasajeros (76 millones) que pasaron por los aeropuertos de 2020. 

Asimismo, en la mayoría de las fusiones o compras de este nivel, la Comisión Europea evalúa el efecto que tendría en cada ruta en la que se producirían solapamientos, entre otras cuestiones. Iberia y Air Europa se solapan actualmente en 50 rutas nacionales e internacionales. Además, la compra permitiría a IAG controlar el 72% de las rutas nacionales y acaparar gran poder en el hub de Madrid.

Cabe recordar que Ryanair intentó hasta en dos ocasiones comprar Aer Lingus en una operación con muchas similitudes. La primera vez, la Comisión Europea determinó que la unión de las dos aerolíneas líderes del mercado irlandés aumentaría los precios. La segunda intentona se rechazó para evitar una situación de monopolio absoluto en las rutas en Irlanda.

Compra estratégica

Desde noviembre de 2019, Iberia no ha dejado de defender el carácter estratégico de la compra de Air Europa incluso con la situación de crisis generada por la pandemia. Si bien es cierto, la compañía rebajó a la mitad el precio de compra. 

El objetivo del grupo es crear un gran hub en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas que permita garantizar la españolidad del mismo, y que sirva como puerta para las conexiones con Europa, América Latina y Asia. Unos destinos que serán los ejes centrales de negocio para IAG en los próximos años.