Ni la Covid-19 ni la caída del turismo pueden con el interés por los activos inmobiliarios del sector turístico. Parece que tanto los fondos de inversión como las empresas hoteleras confían en que todo volverá a la normalidad en el futuro, y eso se deja sentir en las valoraciones que se hacen de los hoteles. 

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Es lo que ha ocurrido con el hotel Beverly Park en Gran Canaria, que entró en concurso de acreedores y cuyas puertas se cerraron el pasado mes de marzo cuando se puso en marcha el estado de alarma. 

Desde entonces no ha vuelto a abrir y en ese tiempo los administradores concursales han podido organizar la subasta para adjudicar el archivo. Se presentaron a ella el pasado 1 de septiembre 16 empresas, aunque sólo nueve hicieron una oferta final para hacerse con el emblemático edificio. 

Los oferentes

Entre aquellos que presentaron interés por el establecimiento se encuentran Blackstone, a través de HIP; Barceló y la socimi de Bankinter y GMA (Atom Hoteles). 

En la primera ronda, entre las propuestas más destacadas se encuentran las del grupo Pérez Moreno, a través de Relaxia con 50,5 millones de euros. Tras ellos está Servatour, que presentó una oferta por 42 millones de euros. También acudieron los hermanos Domínguez, propietarios de los supermercados Hiperdino, con 36 millones de euros. 

Entre los ofertantes también está el grupo Satocan, que ofreció 32,5 millones. Por último, Hoteles Blue Sea puso encima de la mesa 27 millones de euros. El resto de grupos puso encima de la mesa cantidades muy inferiores. 

Será este jueves 17 cuando los tres principales oferentes podrán mejorar sus condiciones económicas. Es decir, que Pérez Moreno, Servatour y los hermanos Domínguez serán quienes opten a quedarse con un establecimiento que cuenta con 469 habitaciones y en el que trabajaban 92 personas antes del cierre. El precio que pagarán será muy superior a los 47 millones de euros en los que se valoró el inmueble. 

El hotel Beverly Park está situado en Gran Canaria, muy cerca de la playa del Inglés. Su ubicación lo convierte en uno de los grandes atractivos de la Isla.