El PIB caerá entre un 10,5% y un 12,6% este año dependiendo del aumento de los rebrotes del virus y si las medidas para contenerlos obligar a realizar un parón más duro en determinados sectores de la actividad económica. Así lo indica el Informe Trimestral del Banco de España (BdE) publicado este miércoles y que empeora las previsiones del propio Gobierno español que cifra la caída en el 9,2%.

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El martes, Funcas predijo que la caída de PIB en 2020 sería del 13%, tres puntos por encima de los que había previsto esta fundación hace unos meses y cuatro más que lo vaticinado por el Ejecutivo.

En el caso del Banco de España, el organismo pronostica dos escenarios, dependiendo de la intensidad con que se tengan que contener los rebrotes desde el punto de vista de la actividad económica. El escenario 2 -que prevé una caída del 12,6%- contempla una mayor intensidad de los rebrotes de la pandemia a corto plazo.

Si bien se asume que la contención de dichos rebrotes no llegaría a precisar de la aplicación de medidas de distanciamiento social tan estrictas y generalizadas como las que estuvieron en vigor antes del inicio de la desescalada, "sí se contempla que dichas limitaciones, además de perjudicar con mayor intensidad la actividad de las ramas de servicios también pudieran tener una incidencia directa (y no solo a través de los efectos de arrastre) en el grado de dinamismo del resto de ramas productivas". 

En cambio, en el escenario 1 -en el que se pronostica una caída del 10,5%contempla la aparición de rebrotes que, sin embargo, requerirían solamente de medidas de contención de ámbito limitado, tanto desde el punto de vista geográfico como de las ramas afectadas.

PIB trimestral

Según el BdE, estas medidas causarían alteraciones adicionales relativamente limitadas de la actividad económica, cuya incidencia sería más acusada en las ramas vinculadas al ocio y la hostelería (y, desde el punto de vista de la demanda, al turismo), mientras que la actividad en el resto de ramas productivas solo se vería afectada de forma indirecta a través de los efectos de arrastre sectoriales. 

No obstante, indica el BdE, el repunte de la actividad que se prevé en el segundo semestre de este año, tras el histórico desplome registrado en el primero, ejercería un efecto arrastre positivo sobre la tasa media de crecimiento del PIB en 2021, que alcanzaría el 7,3% en el escenario 1, y se quedaría en el 4,1% en el escenario 2, como consecuencia, en este segundo caso, de la mayor incidencia de la pandemia hasta mediados del próximo año.  

Del mismo modo, la prolongación de la recuperación daría lugar a avances más modestos de la actividad en 2022. En cualquier caso, al final de 2022, el nivel del PIB se situaría unos dos puntos porcentuales por debajo del nivel previo a la crisis (subida del 2% del PIB en 2019) en el escenario 1, brecha que se ampliaría hasta algo más de seis puntos en el escenario 2. 

El BdE advierte que, en cualquier caso, el impacto de la crisis sanitaria en el mercado laboral y en las cuentas públicas será "relativamente persistente".  

En cuanto a las cuentas públicas, se estima que el déficit de las Administraciones públicas registrará un "fuerte aumento en 2020", situándose en el 10,8% y el 12,1% del PIB en cada uno de los dos escenarios considerados. "A pesar de que estas ratios disminuirían a largo del horizonte de proyección, el déficit público aún permanecería en 2022 en cotas muy elevadas".  

Deuda y empleo

Por su parte, la deuda pública experimentaría en 2020 un aumento de más de 20 puntos en el escenario 1 y de unos 25 puntos en el escenario 2 hasta situarse en el 116,8% y el 120,6% del PIB, respectivamente. Esta ratio continuaría aumentando en los dos años siguientes; en mayor medida, en términos acumulados, en el escenario 2.

En relación con el mercado laboral, el total de horas trabajadas experimentaría un descenso muy pronunciado en el promedio de 2020, que ascendería al 11,9% en el escenario 1 y al 14,1% en el escenario 2.

A pesar de que el repunte de esta variable, que comenzó con el proceso de desescalada, proseguiría a lo largo del resto del horizonte de proyección, el número de horas trabajadas totales sería aún, al final de 2022, un 4,5% y un 8,3% inferior al previo al Covid-19 bajo los escenarios 1 y 2, respectivamente. 

En el ámbito de los precios de consumo, tras la desaceleración de los últimos meses, se espera que tanto la tasa de inflación general como la subyacente se estabilicen "en niveles no muy alejados de los actuales en lo que resta del año".

De esta forma, en el promedio de 2020, la tasa de variación interanual del Índice armonizado de precios de consumo (IAPC) general se situaría en el -0,2% en el escenario 1 y en el -0,3% en el escenario 2. En el resto del horizonte de proyección, se espera que los precios sigan experimentando tasas de variación muy moderadas, aunque paulatinamente crecientes, en un contexto de recuperación gradual de la demanda y de una cierta aceleración del componente energético de los precios.

Escenarios futuros

En términos generales, el BdE apunta que en los escenarios descritos, los riesgos para el crecimiento económico están orientados a la baja a lo largo de todo el horizonte de proyección. "No se puede descartar que, en los próximos trimestres, se materialicen desarrollos epidemiológicos más desfavorables que los considerados en el escenario 2, que comporten la necesidad de introducir limitaciones sobre la movilidad o la actividad de mayor calado, o que surjan obstáculos que supongan algún retraso en el calendario de obtención y distribución de un remedio efectivo para la Covid-19".

Para el Banco de España tampoco puede descartarse que, a pesar de las medidas de política económica desplegadas para hacer frente a crisis sanitaria actual, el deterioro en el potencial de crecimiento de la economía pueda ser más acusado que el contemplado en los escenarios descritos.

"Más allá de las posibles implicaciones adicionales de la pandemia, persisten otros riesgos relevantes procedentes del entorno exterior, como son la posibilidad de que, una vez acabado el período transitorio, el brexit pueda no culminar con un acuerdo y una eventual intensificación de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China".

En sentido contrario, indican que un riesgo al alza muy relevante viene dado por las distintas iniciativas que se han puesto en marcha para hacer frente a la crisis a escala europea, y de manera singular la aprobación, a finales de julio, del programa para la recuperación denominado Next Generation EU.

"Los escenarios diseñados en este ejercicio de proyecciones no incorporan los efectos de este programa pues aún no se conocen los detalles precisos en cuanto a la magnitud, el destino y la distribución temporal de los recursos que podrán canalizarse través del mismo. No obstante, las estimaciones realizadas por el Banco de España sugieren que, bajo determinados supuestos, los efectos macroeconómicos de este programa podrían llegar a ser potencialmente relevantes", indican.